Prospección de yacimientos auríferos en la península ibérica

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TIERRA Y TECNOLOGÍA Nº 46 | Autor: LLUÍS BOIXET MARTÍ Geólogo profesional, colegiado nº 2174El objetivo principal de este artículo es mostrar al lector la experiencia profesional de un geólogo, a lo largo de más de 25 años, en prospección minera, principalmente de oro, en la península ibérica. La primera parte del artículo se fundamenta en diversas referencias bibliográficas y describe desde un punto de vista geológico y minero los grandes tipos de yacimientos auríferos de la mencionada península ibérica. 

La explotación de yacimientos de oro en la península ibérica se viene produciendo desde la antigüedad. Ya en la época de los romanos, la actividad minera fue muy activa en varias regiones, como en la zona de Las Médulas, León, las minas más grandes a cielo abierto del Imperio romano. Incluso se han datado explotaciones mineras anteriores en el tiempo.

En este artículo se diferencian cuatro grandes grupos de yacimientos auríferos en la península ibérica, simplificado de Castroviejo (1998).

  • Yacimientos variscos.
  • Yacimientos miocenos (complejo minero de Rodalquilar, campo volcánico del cabo de Gata).
  • Yacimientos asociados a las monteras de hierro (“gossans”) de sulfuros masivos de la Faja pirítica.
  • Yacimientos aluviales y fluviales terciarios (Las Médulas).

Los yacimientos variscos se describen con mayor detalle puesto que en ellos se fundamentará la segunda parte del artículo.

En la figura 1 se representa un mapa de la península ibérica con la localización de los principales yacimientos de oro.

Yacimientos variscos

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Este gran grupo de yacimientos se ubican principalmente en el NO y O de la península ibérica, dentro del Orógeno varisco, en relación con grandes estructuras tectónicas que han permitido el ascenso de cuerpos ígneos intrusivos y/o de fluidos hidrotermales responsables de los diferentes tipos de mineralización aurífera. A pesar de la controversia para la clasificación de yacimientos auríferos en cinturones metamórficos descrita por Groves et al. (2003), en el presente artículo se diferencian tres subgrupos, si bien, algunos de los yacimientos que han sufrido varias etapas de mineralización pueden incluirse en diferentes grupos a la vez. En este apartado se muestra cómo los yacimientos evolucionan desde filoniano mesotermal, en las zonas más internas del Orógeno varisco, a epitermales en las zonas más externas.

Yacimientos mesotermales de tipo filoniano

Consisten básicamente en filones de cuarzo con arsenopirita, asociados a zonas de cizalla, encajados en rocas ígneas más o menos deformadas, en metasedimentos, gneises y migmatitas. Este tipo de mineralización tiene un fuerte control estructural que determina la distribución y geometría de los filones y las zonas de bonanza de la mineralización aurífera. Se desarrollan principalmente en las zonas más internas del Cinturón varisco, sobre todo en la zona Centro-Ibérica, en la zona de Galicia-Trás-Os-Montes y en la zona As­turoccidental-Leonesa, según la división establecida por Farias et al. (1987). Boiron et al. (2003) proponen un modelo de deposición similar para todos los yacimientos de filones auríferos mesotermales del Cinturón Varisco Europeo, basado en el ascenso de fluidos de origen profundo a través de importantes estructuras tectónicas y que se mezclan finalmente con otros fluidos de origen superficial durante las etapas tardías de levantamiento y exhumación de la cordillera varisca, provocando una disminución de la solubilidad del oro y, consecuentemente, su deposición. Dentro de este tipo de yacimientos se incluye el de Jales, en el norte de Portugal, que consiste en un sistema de filones subverticales de cuarzo con arsenopirita encajados en un granito peralumínico tardi-varisco y que fueron explotados desde la época romana y, recientemente, hasta principio de los años 1990, por minería subterránea, hasta una profundidad superior a los 600 m. Los datos históricos obtenidos de la compañía estatal portuguesa EDM (Empresa de Desenvolvimento Mineiro) indican una producción aproximada de 1 millón de onzas de Au con una ley media de unos 10 g Au/t. Los filones de cuarzo mineralizados también se encajan en los metasedimentos esquistosos circundantes (Gralheira). Otros yacimientos de características similares situados también en el norte de Portugal son los de Castromil, Penedono y Boticas.

En Galicia se han definido varias estructuras auríferas importantes. La más occidental se conoce como la banda de cizalla de Malpica-Tuy, descrita por Castroviejo (1990) y que alberga el yacimiento de Corcoesto, en el que la compañía canadiense Edgewater, ha publicado recientemente más de 1 millón de onzas de Au en recursos medidos e indicados explotables a cielo abierto hasta una profundidad de 250 m, con una ley media de 1,3 g Au/t (ley de corte de 0.5 g Au/t). En este yacimiento se ha probado también la presencia de filones de alta ley (superior a 10 g Au/t) susceptibles de ser explotados por interior y puntualmente se ha obtenido una intersección de hasta 150 g Au/t sobre 1,10 m. En la figura 2 se observa un conjunto de vetillas milimétricas de cuarzo con espaciado centimétrico entre ellas, que han sido descritas en la literatura anglosajona como sheeted vein system y que, en Corcoesto, da lugar a potentes zonas mineralizadas de hasta 60 m, con leyes medias entre 1 y 3 g Au/t, encajadas en ortogneises.

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El proyecto minero presentado por Edgewater tuvo una Declaración de Impacto Ambiental favorable en 2012, pero el Gobierno de La Xunta de Galicia denegó definitivamente el proyecto de explotación en 2014.

En Galicia también es conocido el lineamiento de Puentedeume en el que, según Porter y Álvarez (1992), se desarrolla un sistema de filones auríferos asociados a una banda de cizalla. Estos autores también describen el distrito filoniano de Carballino como un sistema de filones de cuarzo con arsenopirita y pirita asociados al batolito de Carballino.

En Orense y León, dentro de la zona Asturoccidental-Leonesa, se conocen abundantes indicios auríferos que fueron descritos por Tornos et al. (1997) como yacimientos filonianos encajados en areniscas y cuarcitas del Paleozoico inferior con metamorfismo regional de bajo grado (esquistos verdes); su geometría, mineralogía y alteración dependen del nivel estructural en el momento de su formación, identificando en la zona de la sierra del Caurel los sistemas estructurales más profundos, con características de régimen dúctil-frágil, mientras que en las zonas de Prada-Andiñuela y San Lorenzo, situados en la sierra del Teleno, la mineralización se desarrolla en niveles estructurales más someros de características frágiles. Gómez-Fernández et al. (2012) se refieren al distrito aurífero de Llamas de Cabrera, situado en la sierra del Teleno, con abundantes labores romanas y constituido por un sistema de filones de cuarzo con arsenopirita (As-Au) encajados en cuarcitas ordovícicas (Cuarcita armoricana) originados en niveles relativamente profundos, entre 6 y 12 km de profundidad.

En el norte de Cáceres, dentro de la zona Centro-Ibérica, justo al norte de la cizalla de Badajoz-Córdoba que representa el límite con la zona de Ossa Morena, se emplaza el yacimiento filoniano de La Codosera. Roberts et al. (1991) describen la mineralización aurífera de La Codosera asociada a varios sistemas de filones de cuarzo con arsenopirita y pirita desarrollados sobre estructuras coherentes con el régimen transpresivo hercínico provocado por la cizalla levógira de Badajoz-Córdoba.

Yacimientos asociados a rocas ígneas (tardi-variscas)

Son aquellos yacimientos en los que los fluidos mineralizantes están asociados a rocas ígneas intrusivas. Este grupo de yacimientos se emplazan en las zonas intermedias y externas del Macizo Ibérico (zona Asturoccidental-Leonesa y zona Cantábrica, respectivamente). Dentro de este grupo se pueden diferenciar aquéllos en los que la alteración y la mineralización de oro se desarrolla dentro del propio intrusivo (Salave, en la zona Asturoccidental-Leonesa), de aquéllos en los que la mineralización se desarrolla en las rocas encajantes de origen calcáreo que, en contacto con los intrusivos, son alteradas por los fluidos metasomáticos, originando rocas calcosilicatadas denominadas skarns que contienen la mineralización de Au. Casquet y Tornos (1991) describen los principales skarns de la península ibérica, entre los que destacan por su relevancia minera reciente los yacimientos de Carlés y El Valle-Boinás, asociados al grupo de intrusivos de Salas-Belmonte formando el Cinturón Aurífero del río Narcea, dentro de la zona Cantábrica, descrito por Martín-Izard et al. (1998).

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El yacimiento de Salave fue explotado por los romanos en la parte superficial meteorizada (oxidada). Harris (1979) describe la mineralización de Salave asociada a una alteración intensa de la granodiorita encajante, fuertemente zonada, de tipo clorítico-sericítico en la parte más distal, propilítica con abundancia de carbonato en zonas intermedias y albítica en zonas más proximales, incrementando el contenido de arsenopirita diseminada y de oro en la alteración proximal, descrita por Harris (1979), con el término “Hongorock”. Rodríguez-Terente et al. (2000) diferencian un estadio inicial de pirita-arsenopirita de grano fino de un segundo estadio más tardío con estibina y molibdenita.

La mineralización de oro de Salave se encuentra dentro de la red estructural de la arsenopirita acicular por lo que, para su recuperación metalúrgica es necesario la previa oxidación de la arsenopirita para proceder posteriormente a la lixiviación del oro con cianuro. Este yacimiento ha sido investigado por varias compañías mineras (figura 3), y recientemente, en 2014, la compañía Asturgold publicó unos recursos medidos e indicados de 944.000 onzas de Au con una ley media de 4.51 g Au/t, para una operación subterránea. El proyecto minero presentado por esta compañía ha sido rechazado a finales de 2014 debido a la declaración de impacto ambiental negativa.

Los yacimientos de Carlés y de El Valle-Boinás fueron investigados a finales de los años ochenta por Charter Exploraciones, una filial de la compañía sudafricana Angloamerican Corporation. Posteriormente, la compañía Río Narcea Gold Mines investigó ambos yacimientos desde el año 1991, iniciando su explotación a cielo abierto en el 1996 hasta el 2005. En 1998, la compañía Río Narcea Gold Mines publicó unas reservas geológicas de casi 2 millones de onzas de Au (14.19 Mt a 4.3 g Au/t) para el yacimiento de El Valle, y 0.5 millones de onzas de Au para el yacimiento de Carlés (5.26 Mt a 3.0 g Au/t). En el año 2007, los derechos mineros fueron adquiridos por la compañía Kinbauri que, actualmente, continúa con su explotación por medio de minería subterránea con más de 500 empleados trabajando en la operación.

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La mineralización de Carlés consiste en un skarn cálcico de Cu-Au, en el que durante la fase progradante se forman los granates de tipo grosularia-andradita y, posteriormente, piroxeno (diópsido-hedenbergita); en la fase retrógrada, se forma anfíbol tipo horblenda que reemplaza parcialmente a los granates y a los piroxenos, precipitando también magnetita y, finalmente, los sulfuros, primero una fase de arsenopirita y, posteriormente, los sulfuros de cobre junto con el oro. Williams (1989) describe la ganga calcosilicatada y Boixet (1993) aporta información sobre la geometría del intrusivo y del skarn, estableciendo una zonación, tanto de la fase calcosilicatada como de los sulfuros y los óxidos (magnetita).

En la figura 4 se ven los materiales oscuros de la izquierda que corresponden al skarn mineralizado; los materiales de la derecha son las calizas marmóreas no mineralizadas, buzando hacia el NE.

El yacimiento de El Valle-Boinás consiste en un skarn magnésico de Cu-Au asociado a la granodiorita de El Valle-Boinás. Esta granodiorita ha sido afectada por la intrusión de unos diques porfídicos subvolcánicos de alto ángulo, a los que, según Pevida et al, (1998), se les atribuye un segundo evento mineralizador epitermal de baja temperatura que, al intersectar a la mineralización tipo skarn de Cu-Au, da lugar a una mineralización aurífera de alta ley, oxidada, con jaspes hematíticos y abundante cobre nativo.

En la zona Palentina, dentro de la zona Cantábrica, se conoce el skarn de Carracedo-Estalaya que, según Martín-Izard et al. (1986) se forma como consecuencia del emplazamiento de una cuarzodiorita en las calizas del Cantabriense superior desarrollando unas rocas granatífero-anfibólicas y piroxeno-anfibólicas con una mineralización principal de magnetita, hematites, calcopirita y arsenopirita. Localmente se forma esfalerita, cobres grises, pirrotina, löellingita, oro y bismuto. Según un informe interno de SIEMCALSA, en la zona de Carracedo-Estalaya existen diversos yacimientos que fueron explotados en varias etapas, entre 1864 y 1909 y entre 1942 y 1961, siendo las tres operaciones más importantes las de Tres Amigos y Consuelo, en el sector de Carracedo, y la de Mata Nevada en el sector de Estalaya, con galerías en diversos niveles hasta una profundidad de 100 m.

Yacimientos epitermales encajados en rocas calcáreas del Namuriense-Westfaliense de la zona Palentina (dentro de la zona Cantábrica)

Paniagua (1998) describe un amplio espectro de yacimientos auríferos localizados en la zona Palentina, dentro de la zona Cantábrica, asociados a grandes estructuras tectónicas entre las que destaca la falla de León, por las que ascendieron cuerpos ígneos de afinidad mantélica a lo largo de episodios transpresivos y transtensivos tardi-variscos generando varios sistemas de hidrotermalismo que dieron lugar a hasta ocho tipos de yacimientos según el modelo genético y descriptivo, diferenciando los de origen más profundo de tipo skarn (Carracedo-Estalaya mencionados en el grupo anterior) de los epitermales de baja temperatura, entre los que se encuentran el yacimiento de Salamón y el de Pedrosa del Rey, en la provincia de León, ambos encajados en formaciones calcáreas del Carbonífero medio. Crespo et al. (2000) describen dos fases hipogénicas de mineralización del yacimiento de Salamón. La primera consiste en sulfuros diseminados, principalmente pirita, pirita arsenical y arsenopirita, de grano muy fino (de unas 10 micras) en una matriz jasperoide y dolomita. La segunda fase hipogénica presenta mayor variedad mineralógica y consiste principalmente en pirita, calcopirita, esfalerita y tennantita con galena, cinabrio rejalgar y estibina como minerales accesorios. La mineralización de oro se produce en la primera fase asociado al crecimiento de pirita arsenical sobre una pirita diagenética previa de grano muy fino. Las características de esta mineralización permiten concluir a estos autores que se trata de un yacimiento tipo Carlin. Este yacimiento fue investigado desde el punto de vista minero por BP España y, posteriormente, por SIEMCALSA en los años noventa, estimando unos recursos aproximados de 110,000 onzas de oro (443.000 t a 7,86 g Au/t).

En la zona de Ossa Morena, particularmente en el Anticlinorio de Olivenza-Monesterio, Tornos et al. (2005) describen importantes yacimientos de óxidos de hierro, que pueden contener cobre y oro, asociados a una alteración alcalino-cálcica similar a la que se encuentra en los yacimientos de tipo IOCG (Iron Oxide Copper Gold).

Yacimientos miocenos (complejo minero de Rodalquilar, campo volcánico del cabo de Gata, cordillera Bética)

Este tipo de yacimientos se localizan en el campo volcánico Mioceno del Cabo de Gata, dentro del cinturón volcánico de Almería-Cartagena (cordillera Bética), dando lugar al Complejo Minero de Rodalquilar. Arribas et al. (1995) lo describen como el primer ejemplo documentado en Europa de yacimiento epitermal de oro asociado a una caldera volcánica cuyas alteraciones hidrotermales son semejantes a las del distrito de Goldfield, Nevada. Estos autores indican que la alteración hidrotermal de Rodalquilar se ha reconocido por medio de sondeos hasta profundidades de 900 m y evoluciona gradualmente en profundidad, desde una alteración silícea somera, a argílica avanzada, a argílica intermedia y a zonas sericíticas en la parte profunda con una alteración propilítica distal envolviendo a las anteriores. La mineralización de Au-(Cu-Te-Sn) está asociada al hidrotermalismo generado por sistemas magmáticos someros, con presencia de alunita dentro de las zonas de alteración argílica avanzada, característica de los yacimientos epitermales de alta sulfuración. Concretamente, la mineralización económica de oro se asocia a las zonas de alteración silícea (masiva y vacuolar) que se extiende hasta una profundidad aproximada de 100 m, controladas por fracturas que, en algunos casos, dan lugar a un reemplazamiento generalizado de sílice vacuolar debido a la alta densidad de fracturación, con leyes de oro de hasta 5 g Au/t.

Según Arribas (1992), la actividad minera en la región del Cabo de Gata se inició a principios del siglo IX para el beneficio de filones epitermales de Pb-Zn-Ag situados cerca de la población de San José, y el oro se descubrió y explotó en esa zona alrededor de 1880 y, poco después, en Rodalquilar, situado a unos 10 km al noreste de San José. La mineralización de oro asociada a brechas hidrotermales de alta ley continuó de forma intermitente hasta 1966. A finales de los ochenta, varias compañías mineras investigaron el yacimiento e iniciaron un proyecto minero para procesar unas 750.000 t con una ley media de 2.3 g Au/t. Arribas et al. (1995) estiman la producción histórica del campo minero de Rodalquilar en unas 10 toneladas de oro, lo que equivale a unas 320.000 onzas de Au.

Yacimientos asociados a los “gossan” de sulfuros masivos de la Faja Pirítica Ibérica

Los grandes yacimientos de sulfuros masivos de la Faja Pirítica Ibérica albergan concentraciones variables de metales preciosos (oro y plata). La acción de las aguas meteóricas sobre los cuerpos de sulfuros masivos da lugar a las “monteras limoníticas”, o zonas de oxidación llamadas “gossan”, en las que se produce la liberación del oro asociado a los sulfuros debido a la oxidación de los mismos y a la posterior precipitación en un zona de enriquecimiento, por lo que el oro resulta fácilmente recuperable por lixiviación con cianuro. Velasco et al. (2013) describen la geometría, zonación y los procesos que generan los “gossan” de la Faja Pirítica Ibérica. Arribas (1998) describe los “gossan” de la Faja Pirítica Ibérica, principalmente el de cerro Colorado y pone de manifiesto la relevancia que supone la extracción de oro de dichos “gossan” dentro de la minería española, estimando una producción total de unas 3,5 millones de onzas de Au entre los años 1969 y 1998. También establece la composición media de los metales que componen el “gossan” de cerro Colorado en 79% de óxidos e hidróxidos de Fe, 1-2% de Pb, trazas de Cu y Zn, entre 1.8 y 2.5 g Au/t y 35-45 g Ag/t.

Yacimientos aluviales y fluviales terciarios (Las Médulas)

El último tipo de yacimientos considerados en este artículo son conocidos también como “placer” o “paleo-placer” y se forman por la acción hidráulica, tras la erosión del oro primario, su transporte y deposición final por efecto de la gravedad, típicamente en aluviones o depósitos fluviales que se encuentran en zonas próximas a los yacimientos primarios descritos en los apartados anteriores.

Cabe resaltar el yacimiento de Las Médulas de Carucedo, en la provincia de León, descrito por Pérez García y Sánchez Palencia (1992), como depósitos rojos de conglomerados de gravas y bloques con lechos de arenas de edad Mioceno medio-superior. Estos depósitos se han interpretado como sedimentos de facies proximal de abanicos aluviales formados en un clima cálido-húmedo al principio, evolucionando hacia un clima más árido con el paso del tiempo. Estos materiales contienen ciertas cantidades de oro, más importantes en las zonas próximas al bed rock, alcanzando valores máximos de hasta 300 mg/m3. Este yacimiento fue explotado por los romanos para beneficio del oro mediante sistemas de minería hidráulica realizando un movimiento total de tierras superior a los 200 millones de m3 según estos autores.

Agradecimientos

Al Dr. Fernando Tornos su colaboración y supervisión del presente artículo.

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