«Cantos de sirena» para el movimiento en masa de geólogos a Chile

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Texto: Mercedes Sánchez de León – Col. 6841

Me dirijo a usted para hacer hincapié en mi no conformidad en el lanzamiento de «cantos de sirena» para el movimiento en masa de geólogos a Chile, desde su publicación en la web Chile ofrece las oportunidades laborales que España no da.

Es claro que, a la vista de la situación económica en España, las oportunidades laborales para Licenciados en Geología de cualquier especialidad, tengan o no experiencia, se han reducido considerablemente, en especial en los últimos meses.

Así, muchos profesionales, en algunos casos altamente cualificados, con estudios de posgrado, cursos técnicos, etc., están poniendo (o han puesto ya) su mirada en otras economías, en mi caso también fue la chilena, que ofrecen, entre otras garantías, la del idioma.

Ante la gran cantidad de geólogos españoles que se están trasladando a otros países, sería conveniente que el Ilustre Colegio de Geólogos de España, y sus diferentes delegaciones por todo el país, estableciesen las comunicaciones pertinentes tanto a nivel administrativo (ya sea con embajadas o consulados tanto de España como de los países de
destino: Chile, Perú, Méjico, Canadá, Australia,…), como a nivel de organizaciones profesionales y empresas del país. No lanzar llamadas a los movimientos «libres».

Se da la circunstancia que al final, el mundo parece estar haciéndose cada vez más pequeño y en él, todos los geólogos acabamos por encontrarnos, en España, o fuera de ella.

Así, en Chile, a día de hoy, nos hemos encontrado ya varias decenas de compatriotas que hemos tenido distinta suerte y, por supuesto, muy distintas experiencias tanto a éste, como al otro lado del charco.

Por supuesto, la forma en que se está llegando al país es también muy variada.

Alguno, como es mi caso, llega al país de destino ya con un contrato firmado desde España, con toda la documentación en regla, una visa de trabajo en vigor y toda una serie de beneficios nada más llegar que evitan de antemano cualquier posible problema (alojamiento y asistencia durante unos días, por ejemplo). Éste sería el formato ideal. Toda la documentación se gestiona desde España, entre la empresa que contrata, las administraciones españolas y los consulados del país de destino que hay en muchas de las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Oviedo, etc…). Permite llegar al país y comenzar directamente a trabajar sin que dé siquiera tiempo a pensar en pros y contras.

El siguiente caso, sería el de aquellos que llegan al país ya con una oferta de trabajo pero sin haber firmado aún contrato y sin visa tramitada. Con éstos hay ya gran diversidad de situaciones: quienes llegan con asistencia completa y en unos pocos días pueden estar trabajando, y quienes llegan con esa ilusión, pero aparece alguna piedrita en el camino. Y con éstos, pasamos al caso tres.

Caso tres: quienes llegan al país de destino “a la aventura” o aquellos a quienes no les salió bien en un primer momento, y ahora deben buscar nuevas oportunidades. Para éstos, hasta ahora en Chile no había problema, pero esta situación puede cambiar.

Entrar al país con visa de turista (y en todo caso me centro en Chile, de donde conozco como está funcionando el sistema) implica dos cosas fundamentales, pero no únicas: no se puede trabajar en el país y sólo se dispone de permiso de permanencia por 3 meses, eso sí, prorrogables por 3 más.

Esto implica que cada día en Santiago de Chile hay siempre varios geólogos españoles en búsqueda activa de empleo, ya sea enviando su currículum vía internet, rellenando formularios o visitando empresas, dejando sus datos puerta a puerta.

Hasta ahora, llegar al país a la aventura no implicaba más de una o dos semanas de espera para comenzar a trabajar. Una vez se encuentra la empresa y se dispone de oferta y contrato, se pueden agilizar los trámites e incorporarse a trabajar con total normalidad con un permiso de trabajo de visa en trámite.

Y digo hasta ahora porque esta llegada masiva de geólogos está provocando que el tiempo de espera para encontrar empleo sea cada vez mayor.

Es verdad que la escasez de profesionales en todo el país es grande, pero hay que tener en cuenta dos factores: el primero, es que el mercado de trabajo en Chile está claramente enfocado a minería.

Si sumamos que la situación vivida en España en los últimos años hizo que la mayor parte de nosotros trabajásemos fundamentalmente en el campo de la geotecnia, y que la minería en España ha sido poco menos que anecdótica, tenemos como resultado varias promociones de Licenciados en nuestro país que no habíamos visto una mina más que en televisión. Y obviamente, los puestos para geólogos sin experiencia en este sector, se van cubriendo.

Hay muchas minas, pero no son infinitas.

El segundo factor, no menos importante, es que la legislación chilena a día de hoy establece un porcentaje máximo de personal extranjero en las empresas. Es su manera de fomentar la contratación de sus profesionales.

Obviamente, ese porcentaje también se está cubriendo.

Con este mensaje no trato de desanimar a nadie a intentar buscar una solución a una carrera profesional que en España se ha visto complicada por gestiones o situaciones que se nos escapan de las manos, sino alertar a profesionales, organismos profesionales, asociaciones, empresas e instituciones sobre los problemas individuales que se están generando.

La inversión que se hace para trasladarse a cualquier país de los que a día de hoy aparecen como favoritos en cualquier quiniela supone una cantidad importante: hablamos de vuelos de varias horas y alto coste, alojamiento, manutención, gestión de documentación, seguros de salud y/o viaje, etc. Aviso: Santiago de Chile es caro, y cualquier ciudad minera, por lejana o aislada que parezca, puede serlo más. No tienen nada que envidiar a los costes de vida en Madrid o Barcelona, por poner dos ejemplos.

El hecho de que estas inversiones no dispongan de unas mínimas garantías y, finalmente, no lleven a buen puerto, puede suponer también un gasto, a mi juicio, mucho mayor: el daño moral de aquellos a quienes algunos hablamos de la tierra prometida, y no encontraron más que escombro.

Aún no conozco caso alguno que haya que tenido que volver a España por no haber encontrado trabajo aquí, pero si conozco cada vez más a personas que no encuentran lo que esperaban…. el mercado se está saturando, las oportunidades empiezan a escasear y los sueldos, gracias a esta masiva llegada de mano de obra, descienden, y muy considerablemente.

Con la de veces que escuchamos hablar en casa sobre el «efecto llamada», no creo que lo conveniente sea generarlo nosotros mismos.