Agua, cooperación y conocimiento: una aproximación a la problemática hídrica rural en Gambia

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Autores:

Rafael Jordá Bordehore, Geólogo Consultor; Presidente de Geólogos del Mundo, Vicepresidente del ICOG.

Héctor Delgado Cabero, Geólogo voluntario de Geólogos del Mundo.

María Najarro de la Parra, Geóloga, voluntaria de Geólogos del Mundo y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos.

Raquel Herrera Espada, Geóloga, voluntaria de Geólogos del Mundo y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos.

Fotografías: Juan José Serrano Aranda (Geólogos del Mundo) y Fundación Kalilu Jmmeh.

Abstract

In January 2025, a team from Geólogos del Mundo and the Universidad Rey Juan Carlos carried out a field campaign in the Upper Baddibu region of northern Gambia, with the aim of analysing the water supply situation in rural communities and establishing a baseline for future cooperation projects. The work revealed that the main challenge is not the absence of water infrastructure, but the deterioration, insufficiency and lack of maintenance of existing systems. The campaign also highlighted the scarcity of reliable hydrogeological data on the region’s groundwater resources, including the absence of well inventories and continuous water level records. Significant variability in groundwater depth between nearby localities was documented, alongside sanitary risks associated with the coexistence of water supply points and livestock. The experience reinforced the need to move beyond isolated infrastructure projects towards a model of technical cooperation that combines hydrogeological knowledge, local capacity building and community participation. The case of Jirong illustrates how sustained cooperation, when rooted in local needs and structures, can transform access to water into a genuine driver of social and economic development.

Keywords: rural water supply, hydrogeology, Gambia, international cooperation, groundwater, capacity building, Sub-Saharan Africa

Resumen

En enero de 2025, un equipo de Geólogos del Mundo y la Universidad Rey Juan Carlos realizó una campaña de campo en la región de Upper Baddibu, al norte de Gambia, con el objetivo de analizar la situación del abastecimiento de agua en diversas comunidades rurales y establecer una línea base sobre la que desarrollar futuros proyectos de cooperación. El trabajo reveló que el principal reto no es la ausencia de infraestructuras hídricas, sino el deterioro, la insuficiencia y la falta de mantenimiento de los sistemas existentes. La campaña puso también de manifiesto la escasez de información hidrogeológica fiable sobre los recursos hídricos subterráneos de la región, incluyendo la ausencia de inventarios de pozos y registros continuados de niveles freáticos. Se documentó una variabilidad significativa en la profundidad del agua subterránea entre localidades próximas, así como riesgos sanitarios asociados a la convivencia entre puntos de abastecimiento y ganado. La experiencia reforzó la necesidad de superar el modelo de intervenciones aisladas en favor de una cooperación técnica que combine conocimiento hidrogeológico, formación de capacidades locales y participación comunitaria. El caso de Jirong ilustra cómo una cooperación sostenida en el tiempo, arraigada en las necesidades y estructuras locales, puede convertir el acceso al agua en un motor real de desarrollo social y económico.

Palabras clave: abastecimiento de agua rural, hidrogeología, Gambia, cooperación internacional, aguas subterráneas, formación de capacidades, África subsahariana

En enero de 2025, un equipo formado por técnicos de Geólogos del Mundo e investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, de la mano de la Fundación Kalilu Jammeh, realizó una campaña de campo financiada por la Diputación de Huesca en la región de Upper Baddibu (Figura 1), al norte de Gambia, con el objetivo de analizar la situación del abastecimiento de agua en diversas comunidades rurales y establecer una línea base sobre la que desarrollar futuros proyectos de cooperación.

Gambia es uno de los países que más ha sufrido la migración de la población hacia Europa, principalmente por la falta de un futuro prometedor en su país. Sin embargo, el potencial de su economía, basada principalmente en la agricultura sostenible, se está viendo como una alternativa real a la migración.

Dentro de estas líneas de actuación la Fundación Kalilu Jammeh lleva desde el año 2017 implementando programas de desarrollo agroforestal, contando desde el año 2021 con la asistencia de Geólogos del Mundo como apoyo técnico para la búsqueda de recursos hídricos. 

Gambia tiene un clima tropical seco y cálido todo el año, caracterizado por una estación seca de noviembre a mayo y una temporada lluviosa de junio a octubre, siendo las precipitaciones más intensas en julio, agosto y septiembre debido al monzón africano. Dado que el aprovechamiento de agua de lluvia es altamente estacional, las aguas subterráneas se convierten en la fuente más efectiva para el aprovechamiento. En este contexto, la construcción de pozos de agua se plantea como la solución óptima para garantizar el suministro constante de este recurso hídrico fundamental.

Aunque el propósito inicial del viaje era eminentemente técnico, la experiencia terminó revelando la compleja relación entre el acceso al agua, el territorio y el desarrollo social en una de las regiones rurales más desfavorecidas del país.

Figura 1. Localización de la Zona de trabajo en la región de Upper Baddibu (Gambia). Como puede observarse el país se desarrolla a lo largo del río Gambia, lo que conlleva un modo de vida y economía vinculados al mismo. Imagen modificada de Google Earth.

Un problema mucho más complejo que la ausencia de pozos

Cuando desde Europa se piensa en la falta de agua en África subsahariana, la imagen habitual suele ser la de poblaciones sin pozos o sin infraestructuras de abastecimiento. Sin embargo, una de las primeras conclusiones extraídas durante la campaña fue que la problemática real es mucho más compleja.

En la mayoría de las localidades visitadas (Figura 2) existían pozos, depósitos, bombas o sistemas solares instalados durante distintos proyectos ejecutados en años o décadas anteriores. El problema era que muchos de esos sistemas presentaban algún tipo de fallo (mecánico, energético o de caudal) o se encontraban deteriorados por falta de mantenimiento, gestión o conocimiento técnico local (Figuras 3 y 4).

Figura 2. Localidades visitadas durante la campaña de campo de 2025: Chamen,  Gikeemanni, Jally Kunda, Jerico, Jirong, Jumansarriba, Kahen, Kerr Madi, Kerr Ndongo, Langsary Mbanta. Imagen modificada de Google Earth.

Figuras 3 y 4. Pozos y depósitos observados en malas condiciones por falta de mantenimiento en la localidad de Chamen. El pozo de la figura superior se encontraba en desuso por no alcanzar el nivel freático actual. En la figura inferior se observa la pérdida de agua del depósito, principalmente a través de los grifos.

En algunos municipios se observaron pozos abandonados tras no alcanzar el nivel freático esperado. En otros, las bombas solares funcionaban deficientemente por falta de mantenimiento o el caudal disponible era incapaz de cubrir las necesidades básicas de la población. También se identificaron casos en los que el ganado bebía del sobrante de los depósitos, junto a los pozos, sin ningún tipo de protección sanitaria.

El diagnóstico resultó claro: las soluciones puntuales ejecutadas durante años habían permitido aliviar parcialmente el problema, pero no habían conseguido resolverlo de forma estructural.

El agua como elemento condicionante del desarrollo

A lo largo de la campaña se visitaron diferentes poblaciones rurales, en cada una de las cuales se mantuvieron reuniones con autoridades locales, representantes comunitarios y habitantes del municipio (Figuras 5 y 6). En todas ellas el agua aparecía como el principal condicionante del desarrollo.

Figura 5. Reunión con los habitantes y autoridades locales de Jally Kunda.

Figura 6. Conversando con las mujeres de Kerr Madi.

La falta de abastecimiento no afecta únicamente al consumo doméstico. También limita la agricultura, dificulta el mantenimiento del ganado, condiciona la salud pública y frena cualquier posibilidad de crecimiento económico local.

En la mayoría de las localidades visitadas, son las mujeres y las niñas quienes asumen diariamente la tarea de recoger agua, recorriendo largas distancias que repercuten directamente en su tiempo, su salud y sus posibilidades de escolarización. En otros casos, la población depende de pozos de titularidad privada o de conducciones no planificadas desde municipios vecinos. A ello se suma que el crecimiento demográfico de los últimos años ha dejado obsoletas infraestructuras que fueron concebidas para poblaciones significativamente menores, agravando una situación de partida ya de por sí frágil.

El caso de Mbanta ilustra una problemática extendida en los municipios rurales de Gambia. En esta localidad, el sistema de abastecimiento dependía de una conducción conectada a un depósito situado a varios kilómetros, cuyo caudal resultaba insuficiente para cubrir las necesidades de la población. Ante esta situación, la comunidad había adoptado como solución alternativa el uso de un pozo de titularidad privada ubicado en las afueras, lo que plantea interrogantes sobre la equidad en el acceso al agua y la sostenibilidad de esta solución a largo plazo.

El diagnóstico de campo permitió identificar que esta situación no es excepcional sino estructural: la dependencia de infraestructuras deficitarias y la búsqueda de alternativas informales ante su fallo se repite en numerosos municipios rurales de la región, poniendo de manifiesto la necesidad de soluciones que partan del conocimiento y la participación de las propias comunidades afectadas.

La importancia del conocimiento hidrogeológico

Uno de los aspectos más relevantes de la campaña fue la constatación de la escasa información técnica existente sobre los recursos hídricos subterráneos de la región. No se dispone de inventarios de pozos, datos continuados de niveles freáticos ni estudios hidrogeológicos detallados que permitan comprender el comportamiento de los acuíferos.

Durante las visitas de campo se realizaron mediciones preliminares de niveles freáticos en distintas poblaciones y se recopilaron coordenadas de pozos existentes con el objetivo de comenzar a generar una base de datos compartida.

La variabilidad observada entre localidades cercanas resultó especialmente significativa. Mientras en algunas zonas el agua subterránea aparecía a pocos metros de profundidad, en otras era necesario perforar más de 50 o incluso 70 metros para alcanzar niveles productivos (mediciones propias, campaña de campo enero 2025).

También se identificaron problemas potenciales de calidad de agua relacionados con contaminación superficial o posibles procesos de salinización. La ausencia de protección en muchos pozos y la convivencia directa entre puntos de abastecimiento y ganado incrementaban notablemente el riesgo sanitario (Figura 7 y 8).

Figuras 7 y 8. Pileta empleada en Mbanta tanto para consumo humano como para el ganado, sin condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.

Todo ello puso de manifiesto que antes de ejecutar nuevas infraestructuras es imprescindible comprender mejor el funcionamiento hidrogeológico del territorio.

Cooperación técnica frente a intervenciones aisladas

Otra de las reflexiones surgidas durante la campaña fue la necesidad de superar el modelo tradicional de proyectos aislados.

La experiencia sobre el terreno mostró que construir un pozo, por sí solo, no garantiza una solución duradera si no existe una estrategia paralela de mantenimiento, formación y gestión local. Precisamente por ello, una parte importante del trabajo realizado se centró en establecer contactos con instituciones locales capaces de dar continuidad al conocimiento generado.

De especial interés fue la reunión mantenida con responsables de la Universidad de Gambia, en la que se exploraron posibles líneas de colaboración en hidrogeología, análisis de calidad del agua y formación de especialistas locales (Figura 9).

Figura 9. Reunión en el despacho del vicerrector de la Universidad de Gambia

Esta colaboración responde a una convicción central: los proyectos de cooperación deben contribuir no solo a construir infraestructuras, sino también a generar capacidad técnica y autonomía en las  instituciones del país.

Jirong: un ejemplo de cómo el agua transforma comunidades

Jirong destacó entre todas las localidades visitadas como el ejemplo más claro de lo que la cooperación puede lograr cuando se sostiene en el tiempo. Gracias a proyectos desarrollados en años anteriores (Figura 10) gestionados por la Fundación Kalilu Jammeh, el pueblo contaba con pozos operativos, sistemas de riego y pequeños proyectos agrícolas que habían permitido consolidar cultivos, mejorar la producción local y generar empleo dentro del propio municipio. Este resultado no fue fruto de una intervención puntual, sino de una cooperación sostenida que combinó la construcción de infraestructuras con la formación técnica local y la implicación activa de la comunidad en la gestión de los recursos.

Durante las reuniones con grupos de mujeres de la localidad emergió además una dimensión que va más allá del abastecimiento: disponer de agua no solo mejora la calidad de vida, sino que abre oportunidades de autonomía económica. Las mujeres plantearon la necesidad de ampliar el huerto comunitario mediante un nuevo pozo que permitiera incrementar la producción y generar excedentes para la venta.  Una propuesta surgida desde dentro de la comunidad, no impuesta desde fuera, y la mejor demostración de que cuando el agua llega para quedarse, las propias comunidades saben exactamente qué hacer con ella

Figura 10. Perforación de un pozo en Jirong en 2023 financiado por el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo  en el que participó Geólogos del Mundo realizando un estudio hidrogeológico de la localidad.

En conclusión, una experiencia que cambia la perspectiva

Más allá de los datos técnicos y de las propuestas planteadas, el viaje dejó una reflexión difícil de olvidar. En sociedades donde el acceso al agua se considera algo garantizado, resulta complicado imaginar hasta qué punto este recurso condiciona cada aspecto de la vida cotidiana en muchas regiones del planeta.

La campaña realizada en Gambia permitió entender que la hidrogeología no es únicamente una disciplina científica o técnica. En determinados contextos, se convierte en una herramienta directamente vinculada a la salud, la educación, la igualdad y el desarrollo humano.

La experiencia evidenció también que las soluciones simples rara vez funcionan en territorios complejos. El verdadero reto no consiste únicamente en perforar nuevos pozos, sino en comprender el territorio, formar capacidades locales, generar estructuras de gestión y construir proyectos sostenibles capaces de mantenerse en el tiempo.

La campaña de 2025 no resolvió todos los problemas identificados, pero estableció una base técnica y humana sobre la que continuar trabajando, confirmando que ese es precisamente el camino.

Proyectos en curso

A fecha de hoy, Geólogos del Mundo está desarrollando varios proyectos en la región que combinan la construcción de nuevos pozos, la agricultura sostenible y la capacitación de la población local (Figuras 11 y 12), tomando como base tanto la información técnica recogida durante la campaña como el conocimiento aportado por los grupos comunitarios con los que se trabajó en 2025.

Figura 11. Proyecto desarrollado en Jirong por Geólogos del Mundo y la Fundación Kalilu Jammeh en 2026 financiado por la Diputación de Huesca. A la izquierda recuperación de un pozo abandonado, instalación de bomba sumergible y paneles solares. A la derecha sistema de riego por goteo y microaspersión alimentado por el pozo anterior.

Figura 12. Proyecto en curso en Jally Kunda desarrollado por Geólogos del Mundo y la Fundación Kalilu Jammeh en 2026 financiado por la Diputación de Zaragoza. A la izquierda bendiciendo el lugar de la perforación. A la derecha inicio de la perforación en junio de 2026.

Dentro de las líneas de formación, la Universidad Rey Juan Carlos ha firmado un convenio de colaboración con la Fundación Kalilu Jammeh con el objetivo de formar a jóvenes estudiantes en el conocimiento y manejo del agua, lo que sin duda dotará de continuidad y efectividad a los proyectos que se desarrollen en el futuro.