Joaquín Lahoz Gimeno

La Almunia de Doña Godina, 20 / 06 / 1950 – Zaragoza, 9 / 12 / 2022

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Joaquín Lahoz, natural y, en varios periodos de su vida, vecino de La Almunia de Doña Godina, tenía a orgullo haber nacido en la comarca de Valdejalón. Era hijo de Don Laureano Lahoz y de Doña Azucena Gimeno; el segundo de los cuatro (Azucena, Joaquín, Inma y Manuel). Casó con Engracia, también almuniense, pero su hija, Aurora, y nietos, Aroa y Juan, tienen más arraigo en Zaragoza.

Tras la primaria en La Almunia y la secundaria en Dominicos de Zaragoza, cursó “selectivo” en la Facultad de Ciencias y a continuación hizo el traslado de expediente a Salamanca para licenciarse en Ciencias Geológicas, en la promoción de 1969-1974, con buen curriculum académico.

En relación con sus vivencias en Salamanca, solía hacer alusión al irresistible atractivo que le despertaba la asignatura de D. Antonio Arribas, por lo que sus primeros pasos profesionales se enfocaron a la prospección de minerales en pequeñas empresas mineras de Cataluña y Aragón.

Al poco tiempo, las circunstancias del Colegio Universitario de Teruel dejaron unas vacantes y fue contratado como profesor de Geología General y Mineralogía, cargo que ocupó de 1977 hasta el cierre de los estudios del primer ciclo de la Licenciatura en Geología que se impartían en dicho Centro en 1980.

Se estableció como geólogo consultor, con despacho en c/ San Miguel, 1 de Zaragoza, ocupándose de temas relacionados con cimentaciones, minas y pozos. Posteriormente, en la plantilla de SAMCA, estuvo al frente de proyectos de prospección y desarrollo minero en carbones, arcillas y rocas industriales, así como proyectos de restauración paisajística, con frecuentes visitas las Cuencas Mineras.  También fue especialmente significativa su participación en la investigación de la sepiolita del valle del Perejiles.

En 1991 entró en la Administración Autonómica, a la que estuvo vinculado hasta la jubilación. Como funcionario pasó por la jefatura del Servicio de Promoción y Desarrollo Minero (Dir. Gral. Energía y Minas) y por el Servicio de Ordenación y Regulación de las Actividades Turísticas (Dir. Gral. de Turismo). Durante el desempeño del primero de dichos puestos tuvo que hacer frente a situaciones especialmente delicadas y que tuvieron mucho eco mediático. Consideremos, por ejemplo, las primeras etapas del proyecto del emplazamiento del “sarcófago de los residuos de peligrosos de INQUINOSA” en Bailín. Posteriormente, se vio inmerso en un conflicto que tuvo implicaciones judiciales:  fue investigado por supuesto “abuso de sus funciones para faltar a la verdad y manipular documentos en los que se concedían explotaciones mineras a varias empresas del sector” por lo que el fiscal solicitaba 5 años de cárcel, multa e inhabilitación. El juzgado de instrucción nº 12 de Zaragoza le absolvió de todos los cargos, pero la acusación recurrió al Supremo, el cual, en julio de 2017, ratificó la absolución y condenó a la acusación al pago de las costas. Superados estos trances, Joaquín consideraba en su ego que estaba más libre de sospechas que cualquier otro funcionario honesto.

Puede decirse que su vida profesional ha estado estrechamente vinculada al Ilustre Colegio Oficial de Geólogos desde que se fundó (Ley 73/1978 de 26 de diciembre) o incluso desde la propia gestación que precedió a su fundación. Con su dedicación a los asuntos del Colegio, se ocupó de la presidencia de la delegación de Aragón desde su creación en 1994 hasta 2006.  Ostentando la presidencia de la delegación aragonesa estuvo muy pendiente de dar visibilidad la profesión y a las capacidades de los profesionales de la geología ante los medios de comunicación y las autoridades locales y autonómicas. Trataba de involucrar al Colegio actividades formativas y divulgativas y dejar constancia de las competencias y las capacidades de los geólogos en los ambientes empresariales. Trataba de poner “el dedo en la llaga” cuando la prensa daba cuenta de algún despropósito que estudio geológico serio pudiera haber mitigado o evitado. Como buen conversador y, a veces capaz de esgrimir una ironía bastante mordaz (del género somarda), podía presentar argumentos geológicos amasados con sentido común ante tiranos de la tecnología, como ocurría en los primeros años del milenio, cuando las obras del AVE se acercaban a Zaragoza y el Ministro de Fomento entraba al trapo de sus críticas referentes al comportamiento que se podía esperar del karst en yesos, tema que conocía bien por un informe previo que había presentado, junto con Agustín Muñoz, en 2001. En esta ocasión hubo colegiados bien pensantes que llegaron a sugerir que ganar enemigos era más fácil que combatir la ignorancia. Joaquín nunca tiró la toalla en lo concerniente a denunciar el peligro del karst del valle del Ebro y en sus numerosos viajes a Madrid en AVE, siempre dejaba constancia de que compraba su billete Calatayud-Atocha y evitaba el tramo de mayor riesgo de dolinas conduciendo su coche.

No conviene olvidar que también dedicó atención a la captación de nuevos colegiados entre los recién egresados y entre geólogos con trabajos desligados de la geología. También trataba de negociar con buenos argumentos que los “sub-proyectos” que iban integrados en proyectos de obra y se visaban en colegios de ingenieros o arquitectos se desligaran para visarlos por el ICOG para hacerlo fuerte.

El mismo 2006, Joaquín Lahoz, cumplidos los 25 años como colegiado y ya como presidente saliente de la Delegación de Aragón, recibió la distinción de Colegiado de Honor por decisión de la Comisión Mixta adoptada el 21/04/06.

Desde 2012, exceptuando las tribulaciones relacionadas con los pasos por los juzgados antes mencionadas, centraba su existencia en su casa natal de La Almunia de Doña Godina, disfrutando de sus colecciones, biblioteca, perro, huerto… hasta que las dolencias propias de la ELA le dificultaron desenvolverse en la actividad cotidiana y fallaron las constantes vitales. Ingresado en el HCU, ya no tuvo opciones de seguir luchando por la vida y nos dejó el viernes, día 9 de diciembre.

Le despedimos con un EPD mucho menos elocuente pero igual de emocionado que el que habría trazado él mismo de cualquiera de sus colegas del ICOG

M. Arce, C. Arcega, B. Bauluz, C. Carnicer, A. Gil, P. López, M. Lahoz, L. Pinilla, A. Pocoví, J. Ramajo, C. Revuelto, J. San Román, et al.