Tierra y Tecnología nº 52 | http://dx.doi.org/10.21028/adl.2018.11.19 | Autor: ANTONIO DURÁN LÓPEZ es colegiado nº 2.737. Vocal de la Junta de Gobierno del ICOG. Licenciado en CC. Geológicas por la UCM, y diplomado en Hidrología. Executive MBA por el IE Business School. Especialista en áridos y canteras. Autor de diversos libros y artículos técnicos en revistas especializadas.


Ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, en la Alemania de abril de 1941, el todopoderoso Heinrich Himmler crea el SS-Wehrgeologen Battalion 500 perteneciente a las Schutz-Staffel, las conocidas y peligrosas SS, una unidad de geólogos militares o militarizados. Está formada por geólogos procedentes de otros unidades de las SS pero también se nutre de un gran número de académicos y profesionales de la industria que al estallar la guerra se encuentran como oficiales en el ejército. El objeto de los Wehrgeologenkorps ocupa gran parte de las especialidades en las que se divide actualmente la Geología. Se trataba de encontrar recursos de vital importancia para las fuerzas armadas alemanas, la Wehrmacht, compuesta por el Heer (ejército), la Kriegsmarine (armada) y la Luftwaffe (fuerza aérea). Las Waffen-SS, el brazo armado de las SS, se consideran la cuarta rama de la Wehrmacht.

El principal recurso que los geólogos buscaban en un área recién ocupada o en un nuevo asentamiento era el agua. Después, una vez desplegadas las unidades militares, se centraban en descubrir yacimientos de petróleo, gas, y todo tipo de recursos minerales necesarios para mantener un país en guerra. Otro de sus cometidos era el estudio geotécnico del terreno para la instalación de defensas o búnkeres y construcciones militares de todo tipo, así como el diseño de las minas y galerías necesarias para extraer los materiales encontrados. El diseño de rutas o futuras carreteras para el movimiento de suministros y de las unidades mecanizadas y acorazadas también estaba entre sus cometidos, incluso llegaron a diseñar una autovía entre Berlín y la península de Crimea que sería una línea vital de suministro de petróleo, la cual nunca se llegó a construir.

El petróleo

Antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, el alto mando alemán entendió que  la mera conquista del territorio no sería suficiente para ganar la guerra. Los suministros de combustible de las zonas  recién conquistadas serían determinantes, con la característica añadida de que tenían que ser apropiados para el ejército alemán, que utilizaba gasolina, no gasoil como los soviéticos, y esta gasolina era de distinto octanaje en la Luftwaffe que en las fuerzas aéreas inglesas o americanas (gracias a los americanos era de 100 octanos frente a los 87 octanos alemanes), por lo que era indispensable  la captura intacta de los campos de petróleo del enemigo, para así poder obtener el refino adecuado.

Debido a esta premisa, en la campaña de Polonia se deciden crear unos cuerpos especiales denominados “comandos del petróleo”. Se trataba de un equipo de 50 especialistas en exploración y producción de petróleo que acompañó al XXII Cuerpo del Ejército en su guerra relámpago a través del sudeste de Polonia, con el objetivo prioritario de los campos petroleros y refinerías de Galizia. Alemania terminó capturando sólo el 30 por ciento del petróleo de Polonia, y tuvo que comprar el resto a Stalin en una venta anual de petróleo equivalente al otro 70 por ciento, debido a que el ejército soviético había llegado antes a los campos petrolíferos. Esto decide a Hitler a crear la Brigada Técnica del Petróleo.

En una orden del 21 de agosto de 1941, Hitler determina el objetivo fundamental de la invasión de la Unión Soviética: “El objetivo más importante que se debe alcanzar antes de la llegada del invierno no es capturar Moscú, sino Crimea y la región carbonífera del Donetz, y cortar el suministro de petróleo ruso desde la zona del Cáucaso” (el 84% del petróleo ruso procedía de esta zona con centro en Bakú).

Los “comandos del petróleo” se unirán a los académicos y a los profesionales movilizados, así como a un gran número de geólogos reclutados en las unidades de las SS, formando todos ellos los Wehrgeologenkorps. Incluso algunos de ellos son reclutados en las filas de la Ahnenerbe, una entidad pseudocientífica que en 1941 ya formaba parte de las SS, y que se dedicaba a realizar investigaciones relacionadas con la raza aria. La Ahnenerbe había creado una sección en 1938 denominada Wehrgeologie en su departamento de karst y espeleología.

El Wehrgeologen Battalion pronto da muestras de su potencial al estar integrado por brillantes académicos como el capitán Karl Heinzelmann, experto en tectónica, o Joachim Schlorf quien estudió los efectos del vanadio en animales. Su comandante será un gran geólogo que también ha realizado trabajos de arqueología, el SS-Obersturmbannführer Rolf Hohne (1908-1947), el cual recibe su doctorado en Geología en 1933 en la Universidad de Greifswald. En 1931 había ingresado en las SS donde pronto empieza a ascender hasta convertirse en empleado personal y persona de confianza del Reichsführer SS Heinrich Himmler. En sus inicios participa en la Ahnenerbe realizando excavaciones para demostrar el alto nivel de civilización de los germanos y en 1937 se convierte en el jefe de esta unidad, hasta que llega la campaña de Quedlinburg que está dirigida a encontrar los restos de un antiguo rey germano y cuyos resultados crean serias dudas entre los expertos del resto del mundo. Después da un salto al ejército donde es nombrado en 1941 Jefe de Geología de las Waffen-SS cuando se crea el batallón de geólogos. En 1942 es el comandante de los geólogos integrados en el resto de batallones militares adscrito al Estado Mayor de la División SS “Prinz Eugen”. Muere en 1947 en un campo de concentración soviético.

El Batallón

El batallón se instala en Oranienburg, una localidad situada a 35 kilómetros al norte de Berlín. En el mes de junio de 1941 empiezan a llegar los primeros hombres, la mayoría vestidos de civil y solo algunos de uniforme. La orden del alto mando especificaba varias premisas que debían cumplirse en la base de los geólogos, entre ellas la formación de varias compañías encargadas de:

  • una unidad de construcción de galerías
  • dos trenes con medios técnicos para el suministro de agua
  • un tren de perforación que puede dar servicio a un total de tres compañías
  • un parque de equipos geológicos

La instrucción del batallón de geólogos en Oranienburg se extendió durante varios meses, tanto para los graduados y doctores como para los especialistas: perforistas, laborantes, etc. En pocos meses la necesidad de personal capacitado es muy grande y se empieza a reclasificar a todos los geólogos del batallón como personal de alto nivel de las SS.

La importancia de esta unidad se refleja en que no solo se crea el batallón de geólogos con base en Oranienburg, también se establece una compañía de reserva en Wroclaw, la cual se trasladará a Hamburgo a partir del otoño de 1941, la SS-Wehrgeologen-Ersatz-Kompanie Hamburg-Langenhorn.

En este año de 1941, cuando se crea el batallón y la compañía de reserva, se determina que el uniforme de estas dos unidades sea el de color negro que utilizan los zapadores y probablemente su emblema fuera una pala y un martillo (o pico de geólogo) cruzados. También se publican las “Instrucciones para el Jefe Geólogo SS”:

  1. Establecimiento de unidades geológicas militares y supervisión de los servicios geológicos militares ya existentes, como los “comandos del petróleo”. Propuestas organizativas y pautas de entrenamiento para los geólogos militares de las SS basadas en las órdenes disponibles para los médicos de las SS. Establecer procedimientos para la adquisición de agua y estructuras de suministro de agua para unidades, asentamientos y edificios.
  2. Desarrollo de la tecnología y tácticas militares relacionadas con la geología militar.
  3. Identificación de todo el personal técnico-geológico (laborantes, perforistas,…) y geólogos, así como de su cometido en las Waffen SS.
  4. Consultores en todas las instalaciones y establecimientos de oficinas y asentamientos para el resto de unidades en cuestiones de suelo, aire y agua.
  5. Representación de los intereses de la SS en cuestiones de geología aplicada y militar, geofísica y minería, en los departamentos de la Wehrmacht, el estado y la industria.
  6. etc.

En agosto de 1942 el Wehrgeologen Battalion se integra dentro de 5ª División Panzer SS Wiking, una división de las Waffen SS constituida por voluntarios extranjeros, los más numerosos los escandinavos pero también de otros países europeos, para formar parte de la Operación Azul (Fall Blau). El objetivo de la operación era conseguir los pozos petrolíferos del Cáucaso de los que se abastecía la Unión Soviética. Al principio se consiguen los objetivos, pero la falta de unidades para cubrir el extenso territorio conquistado obliga a retroceder rápidamente. Los geólogos realizan una gran labor en el suministro de agua en las áreas de Nishni Kurp, Malgobek y Alagir, así como dando protección militar al flanco en el área de Nishni Kurp. La ofensiva se queda lejos de Bakú, y los pozos de petróleo conquistados en otras zonas petrolíferas han sido saboteados por los rusos. Por su parte, la compañía de reserva se integró ese mismo año de 1942 en la 6ª División de Montaña SS Nord, en el Frente Oriental. A partir de 1943 se denominarán SS-Wehrgeologen-Bataillon 101 y SS-Wehrgeologen-Kompanie 105. También, a partir de 1942, aparece como SS-Wehrgeologen-Abteilung (mot) 500.

En 1943 los geólogos del batallón estuvieron cartografiando unas minas y unas canteras en el sur de Holanda, puede ser que fueran los únicos en hacer ese trabajo en algunas de ellas, ya hundidas o cerradas. En este caso estuvieron bajo el mando directo del comando alemán en Holanda, bajo la denominación Korpsgeologen der Wehrmacht, identificándose cada escuadra o escuadrón (formados por seis hombres) como Geologenstelle seguido de un número: 2, 9, 16, 20, 30, etc. Igualmente, bajo las órdenes del comando de Francia y del comando de Dinamarca, estas escuadras estuvieron trabajando en la búsqueda, apertura y puesta en marcha de canteras.

Las V2

En Francia y en Holanda los geólogos estudian la mejor localización posible para las bases de lanzamiento de los V1 y V2, el proyecto secreto de misiles de los alemanes. Hitler era partidario de bases fijas como La Coupole y Eperlecques, que empezaron a construirse en el norte de Francia, pero las inutilizaron los aliados antes de ser operativas. Es en ese momento, cuando se empiezan a utilizar las rampas móviles de lanzamiento (meilerwagen), las cuales necesitan de un suelo muy competente que permita soportar las vibraciones del cohete una vez se ha iniciado el lanzamiento, sin ceder un solo milímetro, ya que ello podía hacer variar el rumbo en muchos grados. Esto se debía a que el sistema de guía era muy simple y consistía en girar la plancha superior del meilerwagen hasta que el misil se alineaba con el acimut de la dirección del objetivo. También se desplegaron en varios puestos de observación, formando un semicírculo alrededor de las zonas de lanzamiento, en distintas localidades como Rouen, Amiens, Arras, Hesdin y el Cabo Gris-Nez en el paso de Calais, para medir y corregir la trayectoria de los V2.

hacia el final de la guerra, diseñaron y construyeron junto a los zapadores fábricas y laboratorios subterráneos donde los alemanes desarrollaban armas secretas intentando dar un vuelco a la guerra. Durante la campaña de Bretaña el batallón lo componen 12 oficiales, 50 suboficiales y 580 hombres, distribuidos en cuatro compañías

En marzo de 1944, tres compañías del SS-Wehrgeologen-Abteilung (mot) 500 son transferidas a las regiones francesas de Normandía y Bretaña donde se les encomienda la construcción de defensas de costa y obstáculos intermareales que impidan un desembarco. Por esta labor fueron felicitados por el mariscal de campo Rommel que era el encargado de construir las defensas, parece ser que estuvo tan entusiasmado con el batallón que les regaló un acordeón; aunque no todo fueron felicitaciones, en una de las revisiones de los trabajos, en el sector de Lamballe, un alto mando del batallón, el Obersturmmbahnfürher Sörensen, enfadó gravemente al mariscal. También, hacia el final de la guerra, diseñaron y construyeron junto a los zapadores fábricas y laboratorios subterráneos donde los alemanes desarrollaban armas secretas intentando dar un vuelco a la guerra. Durante la campaña de Bretaña el batallón lo componen 12 oficiales, 50 suboficiales y 580 hombres, distribuidos en cuatro compañías.

Poco después de refrescarse en la localidad holandesa de Hengelo, el batallón es destinado al norte de Italia para la construcción de una última línea de defensa que los alemanes habían diseñado para evitar la ocupación aliada de Austria, concretamente en la zona prealpina, donde el batallón debía desarrollar un plan que consistía en hacer de los Alpes una auténtica fortaleza donde poder parar el avance aliado, como había ocurrido en Montecasino. Esta localidad nunca fue tomada por los aliados, a pesar de haber utilizado todo su potencial militar y haberlo intentado las unidades con más fama. Fue defendida por la 15ª División Panzer y participaron también algunos miembros del batallón de geólogos que según algunas memorias de soldados “fueron allí quemados”.

En la ciudad italiana de Trento el batallón colaboró en la construcción del “pequeño Berlín”, que consistía en una red de bunkeres subterráneos. Durante esta campaña, los Wehrgeologen cartografiaron gran cantidad de minas antiguas y cuevas con el objeto de extraer minerales, e incluso algunos de ellos realizaron un estudio sobre posibles líneas de fuerzas telúricas o campos de fuerza que pasaban por esta ciudad italiana, ya que se descubrieron extrañas galerías de origen desconocido. Mientras trabajaban en las defensas alpinas, los Wehrgeologen también tenían encomendada la lucha contra los partisanos italianos. Dentro de esta situación, en plena retirada alemana,  se producen algunas matanzas de civiles en las localidades de Laita, Pedescala y Setteca, en las que pudieron estar implicados algunos miembros del batallón. El 30 de abril de 1945, pocos días antes de la rendición de Alemania, todavía se registran algunos movimientos de tres compañías del honroso batallón de geólogos. Seis hombres de la escuadra  Geologenstelle 10, que no pertenecía al batallón sino al comando de Noruega, aparecieron en el norte de ese país al final de la guerra, probablemente realizando alguna labor de investigación aparte de su cometido militar.

El último destino

Araña era el nombre con el que se conocía a la red de la Alemania nazi en Galicia, y Vigo era el centro de esta red, al servir como puerto de embarque de wolframio, de entrada y salida de personajes y personalidades alemanas e incluso como base de suministro de submarinos. También Villagarcía de Arosa y Balarés fueron puertos importantes para la salida de minerales, incluso el muelle de Balarés que construyeron los alemanes todavía se utilizó en la década de 1980 para el contrabando de tabaco. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Vigo se convirtió en puerto de huida, hacia Argentina principalmente, de algunos nazis mezclados con inmigrantes en los famosos buques Juan de Garay, Monte Urbasa, Monte Amboto, Monte Ayala o Monte Albertia. Pero muchos alemanes no escaparon a Hispanoamérica, sino que se quedaron trabajando en Galicia.

La industria minera gallega debe buena parte de su desarrollo a geólogos alemanes que se quedaron después de que su país perdiera la guerra. Las minas de wolframio en Monte Neme, San Finx, Ponteceso, Coristanco o Santa Comba se habían desarrollado cuando Alemania se convierte en un gran importador al cerrársele el mercado chino por su alianza con Japón. Muchos geólogos y metalúrgicos se quedaron después de la Segunda Guerra Mundial trabajando para empresas e incluso para el gobierno español en obras civiles y en minas.

Hay varios ejemplos de la colaboración de aquellos geólogos con la minería de Galicia. El Instituto Geológico de Laxe, nacido del esfuerzo del químico y geólogo Isidro Parga Pondal, tiene sus orígenes en “Kaolines de Lage” y “Titania SA”, dos empresas en las que trabajó Parga Pondal y en las que tuvieron mucho que ver los técnicos alemanes, tanto en su creación como en su desarrollo. El estudio y definición de las reservas mineras de caolín y titanio que se iban a explotar, probablemente, fue obra de aquellos geólogos.

El batallón de geólogos fue una de las unidades más pequeñas de las SS, pero también una de las más interesantes. A pesar de ser solamente unos 600 hombres, su ámbito de actuación geográfico fue muy extenso, desde Alemania, Francia, Italia o el Cáucaso hasta varios puntos más de aquella Europa en guerra

En la España de la autarquía, debida al bloqueo sufrido, además de los metalúrgicos y los geólogos, también se quedaron capataces de mina como por ejemplo en la mina de Barilongo en Santa Comba. Y maquinaria, desde bombas, motores, o camiones hasta embarcaciones de la armada alemana, la Kriegsmarine. En concreto, algún investigador gallego las ha identificado  como el tipo Sturmboot 42, que se convirtieron en barcos de cabotaje con nombres como Titania o Kaolín, operando en la Ría de Corme.

Epílogo

El batallón de geólogos fue una de las unidades más pequeñas de las SS, pero también una de las más interesantes. A pesar de ser solamente unos 600 hombres, su ámbito de actuación geográfico fue muy extenso, desde Alemania, Francia, Italia o el Cáucaso hasta varios puntos más de aquella Europa en guerra. Sus integrantes también eran muy variados, dentro de lo específico que era su objetivo, con expertos mineros en la primera y segunda compañías o mecánicos cualificados de la compañía del parque de maquinaria que disfrutaban del empleo de soldado hasta los oficiales, todos ellos geólogos, la mayoría con grandes expedientes académicos y una larga lista de publicaciones.

Se trataba de una unidad integrada por alemanes en la que también había escandinavos y holandeses; y a la que el 8 de septiembre de 1943 se le unieron 200 italianos con cinco oficiales al frente. Al finalizar la guerra el SS-Wehrgeologen Battalion 500 había perdido un oficial y 100 soldados.

Sin lugar a dudas, se trataba de una gran idea que en determinadas circunstancias le proporcionó grandes ventajas a las Divisiones SS que disfrutaron de sus servicios. No solo buscando agua, áridos o petróleo sino también dedicándose al sabotaje de carreteras o líneas de ferrocarril para cortar las líneas de suministro del enemigo provocando un simple deslizamiento de tierras o el movimiento de un talud en un par de horas y con muy poco explosivo, para asombro del alto mando. Acciones que solo un geólogo puede vislumbrar y llegar a materializar.


Este artículo fue publicado originalmente en la revista Rocas y Minerales. Tierra y Tecnología lo reproduce con la debida autorización del editor.