Radón: el Ministerio de Fomento deberá disponer de una nueva normativa de edificación en 2017

El Colegio de Geólogos reclama más información a los ciudadanos sobre los riesgos de este gas radiactivo

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El Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja ha acogido la jornada “Contaminación por gas radón: avances en las técnicas de protección en edificación” para abordar el riesgo que plantean las emisiones de este gas nocivo de origen natural.

En la jornada, representantes del Ministerio de Fomento admitieron la necesidad de adaptar el Código Técnico de Edificación (CTE) para contemplar la protección frente al radón. Para ello, Fomento deberá contar con un borrador del nuevo CTE en el primer trimestre de 2017 con el fin de incorporar la normativa europea sobre protección frente al radón antes de febrero de 2018.

Hasta un 14% de los casos de cáncer de pulmón están relacionados con la exposición al radón

Santiago González, técnico de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, ha afirmado que hasta un 14% de los cánceres de pulmón están relacionados con la exposición al radón, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, los fumadores tienen una probabilidad de que el radón les provoque cáncer de hasta 25 veces superior que en no fumadores. Además, por cada 100 Becquerelios por metro cúbico que aumente la concentración de radón, el porcentaje de riesgo de cáncer de pulmón aumenta en un 16%.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) recuerda que a partir de 300 Bq/m3 de concentración media anual de radón en edificios ya construidos se deben tomar medidas, tal y como establece en la Guía de seguridad sobre control de la exposición a fuentes naturales de radiación. Dicha guía recomienda un nivel máximo de 100 Bq/m3 para edificios de nueva construcción, en los que es más “sencilla y efectiva la introducción de medidas destinadas a la reducción de los niveles de radón”.

El Colegio de Geólogos reclama más información a los ciudadanos sobre los riesgos de este gas radiactivo

Por su parte, el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) ha subrayado la necesidad de informar y educar a los ciudadanos sobre los riesgos planteados por el gas radón, un gas desconocido por la mayoría de las personas y cuyos efectos pueden ser nocivos si la exposición al radón se prolonga en el tiempo.

Madrid, referente en protección contra el radón

Precisamente, esta misma semana responsables del Colegio de Geólogos mantuvieron un encuentro con el consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Jaime González Taboada, en la que se abordó el riesgo planteado por el radón. González Taboada manifestó su  interés y su sensibilidad hacia esta preocupación y se comprometió a hacer de la Comunidad de Madrid una referencia en cuanto al desarrollo e información a la ciudadanía.

El radón es un gas radiactivo, noble e inerte de origen natural, derivado de la desintegración natural del radio que, a su vez, proviene de la cadena de desintegración del uranio, según ha explicado Luis Quindós,  director del Laboratorio de Radiactividad Ambiental de la Universidad de Cantabria.

Como administración local que sirve de referencia en la gestión de este riesgo, el responsable de Protección Civil del Ayuntamiento de Torrelodones, Javier Ardila, ha expuesto durante el transcurso de la jornada “Contaminación por gas radón: avances en las técnicas de protección en edificación” las actuaciones que su municipio ha venido realizando. Estas están centradas principalmente en aportar información a los ciudadanos, con la intención de mejorar su protección y ayudarles en la prevención.

El radón proviene principalmente de emanaciones del terreno y su exhalación a la atmósfera da como resultado concentraciones de pocas decenas de Becquerelios por metro cúbico que se diluyen con los gases de la atmósfera. Sin embargo, en espacios interiores donde penetra y se acumula, puede alcanzar valores por encima los 1.000 Becquerelios por metro cúbico. A partir de niveles de entre 100 y 300 Bq/m3 las recomendaciones a nivel internacional lo señalan como un riesgo para la salud, ya que se cataloga como un agente cancerígeno de grado uno, en particular en lo que respecta  a los pulmones.

Como señala el Colegio de Geólogos, al margen de los aspectos estrictamente sanitarios, la provisión de especificaciones constructivas de cara a la mitigación de gases en interiores está siendo una materia de alta consideración en los sistemas normativos más avanzados. Al mismo tiempo, los progresos en investigación están dando lugar a técnicas cada vez más eficientes para la reducción de concentraciones de gases nocivos en el interior de construcciones.