El acuerdo del clima de París todavía presenta un gran camino por delante

La promulgación del acuerdo de París es sólo un pequeño paso en un camino muy largo que presenta gran número de dificultades, condicionadas por factores políticos, económicos y tecnológicos.

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El acuerdo sobre el cambio climático de Paris, respaldado por casi 200 países, tiene como objetivo principal mantener el aumento de la temperatura global en este siglo por debajo de los 2ºC y centrar los esfuerzos en limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales. El acuerdo también pretende aumentar la capacidad de adaptación, reforzar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad al cambio climático, con vistas a contribuir al desarrollo sostenible.

Esta semana, la Unión Europea aprobó por abrumadora mayoría la ratificación del acuerdo de París.  Estados Unidos, China y la India también lo han ratificado recientemente. Y en las próximas semanas, el número países firmantes y el porcentaje previsible de reducción de emisiones puede aumentar aún más, sobre todo si Canadá y Japón deciden adoptar formalmente la ratificación del acuerdo.

Todo esto representa un gran éxito de la diplomacia climática y una expectativa sin precedentes, que podría conducir a que el primer gran acuerdo mundial de lucha contra el cambio climático entre en vigor el próximo 4 de noviembre, tal como ha señalado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El acuerdo de París no va a cambiar por si solo la visión de los Estados en materia energética.

Sin embargo, la promulgación del acuerdo de París es sólo un pequeño paso en un camino muy largo que presenta gran número de dificultades, condicionadas por factores políticos, económicos y tecnológicos.

El acuerdo de París no va a cambiar por si solo la visión de los Estados en materia energética. Cada signatario tiene unas condiciones y unas capacidades diferentes. Es cierto que el acuerdo fomenta, por ejemplo, la adopción y uso de nuevas tecnologías, pero el costo de estas innovaciones seguirá siendo demasiado grande para muchos países. ¿Cómo equilibrar el crecimiento económico en el corto plazo con la dedicación de recursos a largo plazo para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero? No se puede olvidar que el 80% de la energía primaria mundial procede de compuestos de carbono.

Los diplomáticos y líderes políticos han hecho un gran trabajo pero no lancemos las campanas al vuelo. La implementación del acuerdo es la parte verdaderamente difícil porque requiere un cambio radical de un sector básico de la economía a escala global. El sistema energético de combustibles fósiles fue creado paso a paso, durante dos siglos. Debemos revisar y cambiar este sistema en tan solo 50 años. Ello requiere de un proceso de planificación muy largo basado en políticas de consenso y en la búsqueda de nuevos enfoques.

Es hora de que los organismos y agencias de ordenación y planificación energética de los respectivos gobiernos puedan pensar y actuar para el largo plazo.