El peligro bajo el hielo

Los caltratos de metano se originan por el arrastre de material orgánico hacia el fondo del océano, y el metano que libera, queda atrapado por la estructura del agua al congelarse.

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hielofuego1-300x236Autora: Carla Delgado. Geóloga | No es la primera vez que oímos hablar a los expertos en los medios de comunicación acerca del cambio climático, de mil maneras distintas, y no tantos saben que dentro de los glaciares y los polos hay más que puro hielo.

Dentro de las zonas heladas del planeta, se encuentran capas en las que existe una mayor concentración de metano (CH4), y en las que se observa que dicho gas está integrado en la estructura molecular del agua. A éste compuesto se le denomina “caltrato de metano” o “hidrato de metano”. Aunque las acumulaciones de éste compuesto se realizan en el hielo, es posible encontrar ésta clase de depósitos en otros lugares.

Los caltratos de metano se originan por el arrastre de material orgánico hacia el fondo del océano, y el metano que libera, queda atrapado por la estructura del agua al congelarse. Por lo general, éste proceso se da en ciclos, y los clatratos quedan dispuestos en capas, como en una serie sedimentaria normal.

El problema con los hidratos de metano se da al pensar en el cambio climático. Ya con saber que el metano es un gas, y que se encuentra atrapado en el hielo, nos da una idea del problema que conlleva este tipo de compuesto y dónde se ubica habitualmente. La teoría se basa en el deshielo de los polos, provocado por el cambio climático. Hasta ahí, todo normal, hasta que uno se da cuenta de que dentro del hielo hay más gases de efecto invernadero, y que el hielo, al descongelarse, provoca una liberación de dicho metano. Ésta hipótesis en la actualidad está siendo estudiada, aunque hay pruebas  de que  éste fenómeno se produce en cantidades considerables. La parte interesante de los hidratos de metano es que no sólo se tratan de una posible amenaza para el medio ambiente, sino que pueden ser aprovechados para la explotación como combustible.

Sin ir más lejos, en el Golfo de Cádiz, se han encontrado depósitos de éste tipo, en forma de “volcanes de fango” submarinos. En éste caso, se producen emisiones de metano, pero las bacterias que viven alrededor consumen la mayoría de lo que se emite. Las condiciones en las que se encuentran dichos depósitos, tales como el empuje entre las placas euroasiátca y africana, las corrientes que dominan el Golfo y las condiciones biológicas del medio, dan como resultado unas acumulaciones únicas de hidrato de metano.