España y Argentina se enfrentan por el título mundial. Un partido de esos en los que sobran las presentaciones, faltarán uñas y cualquier ayuda será bienvenida. Incluso la que pueda llegar desde unos cuantos metros por debajo del césped.

Desde el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos queremos, naturalmente, desear toda la suerte del mundo a la selección española. Pero como dejar semejante asunto únicamente en manos de la fortuna quizá resulte poco científico, hemos decidido aportar nuestro particular granito de arena.

O, mejor dicho, nuestra roca.

Porque, aunque fútbol y geología parezcan disciplinas condenadas a no encontrarse jamás, ya hubo un precedente. Y tenía a Leo Messi como protagonista.

En 2018, Tierra y Tecnología publicó el artículo «A los pies de Messi. Geología del Camp Nou», de Albert Ventayol i Lázaro, un curioso trabajo que ponía en relación el comportamiento del astro argentino desde el punto de penalti con las características geológicas del subsuelo del estadio barcelonés.

La investigación señalaba una circunstancia cuando menos llamativa. Bajo uno de los fondos del Camp Nou aparecían a poca profundidad materiales duros, como pizarras y calizas paleozoicas, mientras que en el extremo contrario predominaban materiales considerablemente más blandos, fundamentalmente arcillas pliocenas.

Y Messi, al parecer, no se desenvolvía igual sobre unos que sobre otros.

Según los datos recogidos entonces, el futbolista argentino presentaba peores resultados desde el punto de penalti cuando lanzaba hacia el fondo cuyo subsuelo estaba constituido por esos materiales más duros. La relación llegó incluso a plantearse, medio en serio y medio en broma, en otra noticia publicada por el ICOG bajo una pregunta memorable: «¿Tiene la geología la culpa de los penaltis que falla Messi en el Camp Nou?»

Ahora que España y Argentina vuelven a encontrarse con algo tan importante en juego, desde el ICOG hemos decidido recuperar aquella vieja hipótesis geofutbolística.

La recomendación, por tanto, estaría bastante clara: Leo, procura pisar roca dura.

Pizarra, caliza, granito, cuarcita, gneis… No somos especialmente exigentes. Cualquier material competente y geológicamente poco amable con sus antiguas estadísticas desde los once metros nos sirve.

El problema es que hemos mirado la geología del lugar donde se jugará la final.

Y tenemos malas noticias.

La geología de Nueva Jersey tampoco parece querer ayudarnos

La final se disputará en East Rutherford, Nueva Jersey, en el corazón de los Hackensack Meadowlands, una extensa zona baja cuya historia geológica reciente está vinculada a ambientes glaciares, fluviales y de humedal.

La cartografía del Servicio Geológico de Nueva Jersey describe los Meadowlands como una zona cubierta por sedimentos superficiales del Pleistoceno y de épocas recientes, depositados en ambientes glaciares y fluviales. En la región aparecen materiales como arenas, gravas, limos y arcillas relacionados con antiguos sistemas glaciares, lacustres y fluviales.

Dicho de una manera mucho menos geológica: hemos pedido roca dura para Messi y van y nos ponen la final en una antigua zona de marismas y sedimentos blandos.

Naturalmente, que nadie imagine a los futbolistas chapoteando sobre una ciénaga. Entre la geología natural de los Meadowlands y las botas de los jugadores existe una formidable obra de ingeniería, con cimentaciones, rellenos, drenajes y un terreno deportivo perfectamente acondicionado. Sería científicamente bastante aventurado —por no decir una barbaridad— atribuir la trayectoria de un penalti a unas arcillas situadas muchos metros por debajo.

Pero tampoco vamos a permitir ahora que la realidad nos estropee una buena historia.

Desde el punto de vista de nuestra rigurosísima teoría geofutbolística, la situación no pinta especialmente bien.

Si las antiguas estadísticas del Camp Nou sugerían que Messi se llevaba peor con las rocas duras y algo mejor con los terrenos arcillosos, la geología superficial de los Meadowlands parece haberse puesto del lado argentino.

Así que hacemos desde aquí un llamamiento urgente a los responsables del terreno de juego.

¿Queda tiempo para colocar unas pizarras debajo del punto de penalti? No harían falta muchas. Unas cuantas. Por probar.

Tranquilos: la geología no lo explica todo

Afortunadamente, sabemos que un partido de fútbol depende de factores que suceden bastante por encima del sustrato geológico: el talento de los jugadores, la táctica, el cansancio, la concentración, el acierto, los nervios y, en ocasiones, ese extraño fenómeno científico conocido como que el balón no quiera entrar.

La geología tampoco tira los penaltis. Ni los para. Aunque siempre está debajo observando.

Mientras veintidós futbolistas miran el balón, los entrenadores miran el reloj y millones de espectadores miramos la pantalla, bajo todos ellos siguen estando las rocas, las arcillas, las arenas y los sedimentos.

Como llevan haciendo unos cuantos millones de años.

Por eso, desde el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos queremos desear toda la suerte del mundo a la selección española en esta final.

Y, si en algún momento Leo Messi camina hacia el punto de penalti, solo haremos una pequeña petición al subsuelo de Nueva Jersey: por favor, compórtate como si fueras una pizarra paleozoica. Aunque sea por noventa minutos. O por ciento veinte.

¡Vamos, España!

Y que la geología juegue también nuestro partido.