Por: Ángel Martín-Serrano, colegiado nº 1.064
Se nos ha marchado Alfredo Pérez-González, con guión, tal y como prefiere firmar sus innumerables aportaciones científicas, un referente de la Geología española en el último medio siglo. Discípula del eminente Profesor Aguirre, impulsor y primer director del Yacimiento de Atapuerca, es un conocido y reconocido cuaternarista, por su total y entusiasta dedicación a la estratigrafía, geomorfología, tectónica o geoarqueología del Cuaternario, impulsando la aplicación de las más variadas técnicas de apoyo para su estudio, cuya proyección extiende mucho más allá de la llanura manchega de su juventud, en la meseta Ibérica, a mesetas más lejanas como las africanas, de Etiopía, Tanzania, Kenia o Sudáfrica, cunas de la Humanidad, y a otros lugares de Europa, Sudamérica y Asia. Sorprendentemente este esfuerzo y dedicación a su trabajo investigador con cerca de 400 publicaciones científicas y técnicas en monografías y revistas nacionales e internacionales, lo compagina con otras labores de docencia o gestión, ocupando importantes puestos de responsabilidad desde las múltiples y diversas situaciones laborales por las que transita durante su prolífica y dilatada vida profesional, como geólogo activo, consultor, funcionario, docente o académico: Profesor ayudante en la Universidad Complutense de Madrid, Director Técnico en Geoprin SA, consultora privada, Director de Proyectos de Geología del IGME, Director del Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, Catedrático de Geodinámica Externa de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid, Miembro del Comité Asesor Científico y Asesor de la Dirección del CENIEH, Premio Principe de Asturias de Investigación Científica y Técnica como miembro del Equipo Investigador de Atapuerca y, finalmente, Director del Centro Nacional de la Evolución Humana (CENIEH), completan una trayectoria única.
Importante, es que desde esas tan diversas situaciones siempre quedó constancia de su liderazgo y maestría con un reguero de tesis doctorales y de nuevos estudiosos de la geología reciente, tan importante para el buen desarrollo del mundo actual.
Los que tuvimos la oportunidad de conocerlo durante alguno de esos fragmentos de su inquieta y polivalente actividad, tan solo podemos ratificar al menos una parte de todo lo que muestra el listado anterior y añadir, que tras él, por donde pasó, se sigue siendo reconociendo su legado, iniciativas, proyectos innovaciones o propuestas. Se le recodará discreto, y vehemente, amable y distante, con fuerte carácter, pero siempre riguroso e íntegro.
Hasta siempre Alfredo.







