Un año más celebramos el Día del Geólog@, y este año, además, durante el año de celebración de los 100 años del Museo Geominero, un museo que representa muy bien los valores de los profesionales de la geología y que lleva un siglo abriendo esta ciencia al público en general y facilitando a los especialistas información y ciencia imprescindible en su trabajo. Un año en que se ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de la geología y de los geólogos y geólogas en nuestro país.
La reciente publicación del Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, que liderará el IGME, enfatiza la necesidad de re-explorar España con otros objetivos a los que tenía el que se ejecutó en los 60, más centrado en los minerales críticos y estratégicos para la transición energética, y permitirá formar nuevos especialistas y actualizar y mejorar las bases de la información geológico-minera del país. Es un hito histórico para la geología y la minería española y será, sin duda, una fuente de nuevos puestos de trabajo para el colectivo, tanto en la administración como en las empresas.
Los desastres naturales (inundaciones, terremotos, erupciones, deslizamientos, riesgos costeros y de materiales) que han asolado nuestro país en fechas recientes siguen poniendo de manifiesto la urgente necesidad de incorporar más geólogos en las administraciones locales y autonómicas para hacer lo más importante en este caso: la prevención.
Se ha presentado muy recientemente en el Congreso, una Proposición No de Ley (PNL) con la que se pide al Gobierno que impulse, junto con las universidades, una actualización de los planes de estudio de geología vinculados a los nuevos riesgos ambientales. La iniciativa también reclama que se garantice en la función pública un número suficiente de especialistas en valoración geológica y que se fomenten vocaciones entre el alumnado para asegurar el relevo generacional de estos perfiles profesionales en los próximos años. En el documento registrado, los socialistas subrayan que la creciente rapidez con la que se manifiestan los efectos del cambio climático «exige» reaccionar con mayor agilidad, intensificar la acción en distintos ámbitos y adelantarse a riesgos «cada vez más probables». Por este motivo, estiman que es «del todo pertinente» reforzar la formación sobre riesgos desde la perspectiva geológica. Asimismo, recalcan la importancia de potenciar la presencia de especialistas en geología en la Administración, al considerar que esta disciplina es una herramienta científica «esencial» para la prevención de riesgos y que debe ser tenida en cuenta «con la amplitud y profundidad necesarias». Quizás iniciativas como estas puedan servir para que cada vez haya más geólogos en las administraciones que permitan a nuestro país estar mejor preparado para estos riesgos.
Pero para que haya más geólogos en el mercado formados según estas nuevas directrices es necesario, muy urgentemente, la modificación de los planes de estudio de todos los niveles formativos, ya que la educación sobre Geología y riesgos naturales debería ser una prioridad. Solo una sociedad informada puede exigir medidas preventivas y actuar con responsabilidad ante los desafíos que plantea nuestro entorno natural.
Llega un nuevo tiempo en que la inversión en estudios geológicos no se considerará un lujo, sino una necesidad. La transición ecológica es imposible sin un aumento radical de los recursos minerales sobre los que se sustenta; para lo que hay que descubrirlos y valorarlos y después ponerlos en explotación. La elaboración de mapas de peligrosidad, la evaluación de zonas de riesgo y la integración del conocimiento geológico en la planificación territorial son medidas que salvan vidas y reducen costes a largo plazo.
En definitiva, hay que celebrar nuestra profesión y hay que seguir empujando para que geólogos y geólogas sean reconocidos por la sociedad, porque somos imprescindibles tanto para la transición ecológica como para la lucha y prevención de los desastres naturales. Pero si esa impresionante labor social del colectivo no fuera suficiente, muchos profesionales se afanan cada día para aportar su granito de arena en los proyectos de ingeniería y arquitectura que han dado fama a las empresas españolas en todo el mundo; otros muchos dedican su jornada a educar en colegios y en universidades, o a investigar los vastos campos que engloban las ciencias geológicas en centros de investigación y laboratorios de España y de todo el mundo; y muchos más dedican su labor a buscar agua o a mejorar cultivos en los campos, tareas cotidianas que ayudan a nuestras industrias primarias y secundarias.
Manuel Regueiro y González-Barros es expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos.







