De la geodiversidad al turismo de calidad. El caso de Aldeaduero

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Figura 8. Complejo Aldeaduero.

Tierra y Tecnología nº 41 | Texto |José Luis Barrera, geólogo | El cañón del río Duero, en la comarca de Arribes del Duero, es uno de los mejores encajamientos fluviales que hay en España. Sus impresionantes características geológicas hacen de él un lugar singular de incalculable valor paisajístico y ambiental. El aprovechamiento del antiguo poblado hidroeléctrico como centro turístico es un buen ejemplo de la sinergia que puede darse entre geodiversidad y patrimonio industrial.

El Parque Natural de Arribes del Duero es un espacio natural protegido situado en el noroeste de la provincia de Salamanca y en el suroeste de la provincia de Zamora (figura 1). La Comunidad de Castilla y León lo incorporó a su red de parques naturales en el año 2002, cuatro años más tarde de que lo hiciera el Gobierno portugués con su parte.

Los grandes desniveles de la zona, el alto caudal del Duero y los numerosos ríos que en él desembocan convirtieron la comarca en una de las zonas de mayor potencial hidroeléctrico de toda la península Ibérica. Por ello, se construyeron una red de presas y embalses en toda la zona conocida como Saltos del Duero, siendo las más importantes las presas de Aldeadávila, Almendra, Castro, Ricobayo, Saucelle y Villalcampo. La potencia instalada en ellas supera los 3.000 MW, lo que hace que Castilla y León sea la primera comunidad autónoma española en potencia hidráulica instalada con 3.979 MW y la segunda en producción con 5.739 GW/h.

Características geológicas y geomorfológicas

Figura 1. Cañón del río Duero.
Figura 1. Cañón del río Duero.

El río Duero es uno de los más caudalosos de la península Ibérica, y drena su cuenca hidrográfica más grande, con 98.375 km2. Todo su recorrido discurre E-O, la mitad inicial sobre un substrato “blando” de edad cenozoica, y la terminal, empotrado sobre el basamento ibérico. Los principales aportes los recibe en el tramo inicial en su recorrido por la Depresión del Duero, pues recoge las aguas de la Cordillera Cantábrica al norte, y la mitad septentrional de la Cordillera Ibérica y gran parte del Sistema Central, al sur. La altitud de estas montañas, con frecuencia por encima de 2.000 m, determina que los principales tributarios de ambas márgenes tengan regímenes pluvionivales.

El río Duero es una bisectriz longitudinal de la cuenca del mismo nombre con un flujo disimétrico en sus aportes, claramente manifiesto también en el pasado a juzgar por la presencia de terrazas. Presenta un extraño y significativo perfil longitudinal (figuras 2 y 3) constituido por dos perfiles próximos a su nivel de equilibrio, uno a continuación de otro y coincidentes con sus tramos en la cuenca cenozoica y en el basamento varisco, respectivamente.

A su paso por la ciudad de Toro, se encuentra en el tramo final de su recorrido por la depresión cenozoica, a 30 km de su definitivo encajamiento en el basamento ibérico en Zamora. En este último trayecto por la cuenca, el curso del Duero atraviesa materiales paleógenos y pre-paleógenos, es decir, el registro estratifico más antiguo de la misma que aflora en su ángulo suroriental. Aunque encajado, su trazado, ya sinuoso, es indicativo de su posición al término de su primer perfil longitudinal que tiene como referencia de base regional la localidad anterior.

La incisión en los Arribes

Figura 2. Bisectriz longitudinal de la cuenca del río Duero.
Figura 2. Bisectriz longitudinal de la cuenca del río Duero.

Los geólogos han estudiado desde hace tiempo el gran relieve que es los Arribes. Un resumen de la generación de este paisaje lo dieron los geomorfólogos Ángel Martín Serrano y Eloy Molina y se expone aquí brevemente. Según sus conclusiones, la incisión de la red fluvial de la península es importante y afecta sobre todo a los sectores más occidentales del Macizo Ibérico. La incisión del Duero y del Guardiana alcanza la zona fronteriza y el Tajo, que es el que ha progresado más, corre encajado hasta el corazón de la Cuenca de Madrid.

Durante el periodo Terciario, el Macizo Ibérico sufre un rejuvenecimiento alpino, por lo que se acentúan los procesos de incisión fluvial que continúan en la actualidad. La consecuencia  es la erosión remontante de los ríos para alcanzar el interior peninsular y, con ello, acceder también a sus grandes cuencas cenozoicas continentales, pues tratan de recuperar el nivel de base

Figura 3. Perfil longitudinal del río Duero.
Figura 3. Perfil longitudinal del río Duero.

oceánico. En el caso del río Duero, su acción remontante llega hasta la cuenca terciaria del propio río, produciendo los Arribes del Duero, un profundo tajo de casi 100 km de longitud que marca la frontera de España y Portugal. Es una espectacular garganta tallada en rocas granitas con paredes verticales superiores a los 400 m, que incide unos 800 m en la penillanura fundamental de la Meseta (figuras 4 y 5). Longitudinalmente, define un escalón muy importante que articula el océano Atlántico con el interior de la península, ya que, en ese trayecto, el río Duero salva un desnivel de 520 m, desde los 630 de Zamora hasta los 110 de Barca d’Alva.

El salto de Saucelle

El embalse, la central y la presa de Saucelle (también conocida como salto de Saucelle) son una obra de ingeniería hidroeléctrica construida en el curso medio del río Duero, actualmente, propiedad de Iberdrola (figura 6). Está situada a 8 km de la localidad de Saucelle, en la provincia de Salamanca, y es la última de las presas que regulan el caudal del Duero, antes de su paso hacia Portugal, a 5 km. Las obras se terminaron en 1956. Tiene una altura de 84 m y una capacidad de 181 hm3.

Figura 4. Paredes graníticas en el cañón del río (Autor: José Bonilla).
Figura 4. Paredes graníticas en el cañón del río (Autor:
José Bonilla).

Al lado de la presa, se localiza el poblado del salto de Saucelle, levantado en su día para dar cobijo a las familias de los obreros que la construían. Forma parte del sistema Saltos del Duero junto con las infraestructuras instaladas en Aldeadávila, Almendra, Castro, Ricobayo y Villalcampo.

El turismo ecológico

La región del río Duero, tanto en la parte española como en la portuguesa, tiene un conjunto de recursos turísticos diversos muy relacionados con la naturaleza. Para recorrer la comarca, se puede hacer visitando las partes terrestres o navegando por el río. El canal de navegación del Duero (Douro, en portugués) tiene alrededor de 200 km de largo y, desde 1990, permite la navegación de  buques fluviales de hasta 2.500 toneladas entre la desembocadura del río Águeda, a orillas del Duero Internacional, y su desembocadura en el Atlántico, en Oporto, cruzando cinco esclusas. Los cruceros recorren la zona denominada “Douro Vinhateiro” que ha sido declarada por su espectacularidad Patrimonio de la Humanidad.

Figura 5. Cañón del río Duero. Detalle de la figura 4.
Figura 5. Cañón del río Duero. Detalle de la figura 4.

En el año 1992, llega al muelle de Barca d’Alva la primera embarcación turística, el “Transdouro”. Desde ese momento, le han seguido otros como barcos de pasajeros y, más tarde, con los barcos hoteles. En 2010, había un total de 56 barcos turísticos navegando el Duero, de los cuales siete eran buques hoteles (figura 7). Casi 200.000 personas utilizaron ese año alguna de las modalidades de navegación que ofrecen las diferentes empresas operadoras.

El Complejo Aldeaduero

La manifiesta falta de oferta hostelera en las cercanías de los muelles de Barca d’Alva y Vega de Terrón hace que estos sean un punto de llegada o bien de paso para los cruceros fluviales.

Ubicado junto a la frontera natural que marca el río Duero entre España y Portugal, el Complejo Aldeaduero ofrece unas instalaciones y una infraestructura turística que permiten el alojamiento de más de 200 personas a menos de 20 km del puerto fluvial de La Fregeneda, en la parte española, y de Barca d’Alva, en la portuguesa.

Aprovechando el poblado que se levantó para la construcción del embalse de Saucelle, se ha creado un centro de turismo rural modélico en cuanto al aprovechamiento de las instalaciones industriales del territorio: el Complejo Aldeaduero (figura 8). Estos “poblados” contaban con todas las instalaciones necesarias para la habitabilidad de sus ocupantes (escuelas, casas, tiendas, hoteles, iglesia…).

Figura 6. Salto de Saucelle.
Figura 6. Salto de Saucelle.

El complejo se localiza dentro del Parque Natural Arribes del Duero, a tan solo 17 km de los muelles de Barca d’Alva y Vega Terrón (desde estos dos puertos, actualmente operan más de diez compañías turísticas de cruceros fluviales con capacidad de transportar diariamente hasta 220 personas entre estos puertos y Oporto), y cercano a otras visitas complementarias a los cruceros fluviales, como son: Salamanca, Ciudad Rodrigo, Aldeias Históricas de Portugal, el Parque Natural de los Arribes-Parque Natural do Douro Internacional-PNDI, el Parque Arqueológico do Vale do Côa-Siega Verde, etc.

Las instalaciones del complejo turístico comprenden un hotel, catalogado con cuatro estrellas, con diez habitaciones dobles, algunas de las cuales tienen terraza sobre el río Duero con vistas espectaculares, 30 chalés completos para su alquiler, además de instalaciones deportivas (fútbol, tenis, baloncesto, piscina y zonas recreativas para niños) (figuras 9 y 10).

La singular ubicación de este centro y su extraordinario entorno permiten la contemplación de águilas reales y perdiceras, buitres leonados (figura 11), cigüeñas negras y otras aves de difícil localización, junto a una vegetación y flora sorprendente por las suaves condiciones meteorológicas que se dan durante todo el año debido a su marcado microclima. Sorprende encontrar numerosos frutales, vegetación mediterránea e incluso olivos en plena Comunidad de Castilla y León.

Pero, sin duda, lo más excepcional del lugar es la observación del encajamiento del río Duero.