ANDRES CARBÓ GOROSABEL, nota necrológica

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El día 31 de octubre de este año de 2023 falleció en Madrid, a la edad de 80 años, el geólogo y profesor universitario D. Andrés Carbó Gorosábel. Su fallecimiento ha causado sorpresa y consternación entre los colegas y amigos que le habían visto recientemente como siempre, muy activo y con su característica energía, pero una rápida enfermedad ha hecho que lo perdiéramos. Con él desaparece un incansable investigador, un profesor universitario vocacional y un experto geofísico pionero en muchas de sus actividades académicas, investigadoras, docentes y profesionales.

Andrés Carbó se inscribió en el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos como colegiado número 40, participó activamente en la vida del Colegio y entre 1992 y 1996 fue vicepresidente de la Junta de Gobierno. En 2008 fue nombrado Colegiado de Honor del ICOG como reconocimiento por su contribución e impulso de la profesión de geólogo y de la enseñanza universitaria de la Geología. Carbó ha sido, efectivamente, un verdadero pionero, al ser uno de los dos o tres primeros geólogos especializados en la prospección geofísica en España, que trabajaron en el campo con los métodos instrumentales del momento y hacían una interpretación de los resultados apoyados en un conocimiento geológico profundo, más allá de la simple interpretación numérica de los datos. Su trayectoria se ha desarrollado en varias etapas siguiendo una evolución coherente en cuanto a los diversos temas geológicos abordados y aportando un espectacular desarrollo y progreso de las metodologías geofísicas que utilizaba. Pero no sólo representó esa fase pionera de los años 70 y 80 sino que en los últimos años, en estos tiempos de gran avance tecnológico, ha realizado grandes aportaciones a la aplicación de la geofísica a los nuevos temas de la Geología marina y la Geodinámica. Una característica importante ha sido su profundo compromiso con la aplicación de su trabajo de investigación a campos de repercusión social y económica, por su atención a la Geología aplicada y su contribución docente a la creación de buenos profesionales de la Geofísica y la Prospección. Por otro lado siempre estuvo interesado en la emoción del trabajo en vivo, en el campo o en el barco, en obtener resultados científicos de calidad y en su interés práctico y social, más que en la acumulación de los números e índices tan apetecidos hoy en el mundo académico.

Andrés Carbó se inscribió en el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos como colegiado número 40, participó activamente en la vida del Colegio y entre 1992 y 1996 fue vicepresidente de la Junta de gobierno

Andrés Carbó nació el 3 de mayo de 1943 en Lugo, pero su familia se trasladó cuando tenía 6 años a Zamora y allí es donde se desarrolló su infancia y adolescencia y donde ha estado siempre su querida patria chica. La práctica del deporte fue una de sus pasiones, de tal forma que en atletismo llegó a ser campeón juvenil de España de los 100 y 200 metros lisos. Cuando vino a Madrid a hacer sus estudios universitarios entró en el Colegio Mayor Jiménez de Cisneros y allí añadió al atletismo la práctica del rugby; el senderismo ha sido también una de sus actividades deportivas. Otra de sus aficiones fue la música: Cursó estudios de solfeo y tocaba violín y guitarra, en consonancia con el ambiente familiar paterno. Su capacidad para las relaciones y la integración en su ciudad hizo que mantuviera sus amistades y relaciones toda la vida, que visitara con frecuencia Zamora y que participara en los actos y fiestas de la ciudad y la región, como la vendimia en Toro y las procesiones de Semana Santa, participando en la Cofradía de Jesús Nazareno, en la que llegó a ser Mayordomo de Viernes Santo.

Estudió en la Universidad Complutense de Madrid la licenciatura en Ciencias Geológicas, que terminó en 1970. Dentro del plan de estudios de 1962 cursó la asignatura de Prospección Geológica y Geofísica impartida por el profesor Adjunto Don Secundino Cadavid Camiña, que había trabajado para la industria petrolera en Venezuela y que fue quien enseñó la Geofísica por primera vez en la Facultad de Geología de Madrid. El interés por las clases y la profunda formación matemática de Andrés Carbó hicieron que se creara en él una fuerte vocación por las metodologías geofísicas y que, terminada la Licenciatura, iniciara la realización de la tesis doctoral, que presentó en marzo de 1980, obteniendo así el grado de Doctor en Ciencias. En su tesis abordó la interpretación geotectónica del borde sur-oriental de la Cordillera Ibérica mediante determinaciones gravimétricas. En 1982 obtuvo su plaza de Profesor Adjunto por oposición, impartiendo desde entonces como profesor encargado las asignaturas regladas de Prospección Geofísica en los cursos 4º y 5º de la Licenciatura de Ciencias (Sección de Geológicas) en la Universidad Complutense.

Con su tesis y alguna publicación previa se iniciaba en 1980 su primera línea principal de investigación, basada en la realización de mapas de anomalías y perfiles gravimétricos en áreas continentales para determinar la estructura de la corteza, tanto en las áreas interiores estables como en las zonas orogénicas de la Península Ibérica. Las estructuras que investigó eran grandes bloques corticales, cuencas sedimentarias, geometría de macizos graníticos y grandes capas de la corteza. En esta línea de trabajo Carbó realizó muchas publicaciones y dirigió varias tesis doctorales sobre diversas regiones españolas, como el Campo de Calatrava, la Cordillera Ibérica y algunas áreas orogénicas como la Cordillera Bética o la estructura compresiva del Sistema Central. Desde el comienzo de los años 80 Carbó diversificó su investigación y junto a los estudios tectónicos regionales acometió el análisis de los aspectos metodológicos y la utilización de la prospección geofísica en nuevas áreas de aplicación, como la Arqueología y la Geotecnia. Fue Investigador Principal (IP) de proyectos metodológicos como el desarrollo de sistemas de detección de huecos o zonas de baja compacidad en la excavación de túneles urbanos mediante sísmica pasiva, la creación de sistemas de auscultación de plataformas ferroviarias con geo-radar 3D y las aplicaciones microgravimétricas al control de almacenamientos profundos de CO2.

Pero el cambio más importante en su trayectoria científica se produjo a partir de 1995, al dedicarse a la investigación geofísica de las áreas marinas. Estableció una relación fluida con instituciones consagradas al estudio del mar y participó en varias campañas embarcadas con el Instituto Español de Oceanografía y el Real Observatorio de la Armada. En esta línea de investigación formó un amplio y potente grupo de colaboradores y logró una alta producción de tesis doctorales, de proyectos y de publicaciones, generando conocimiento sobre la Tectónica de Placas en zonas de subducción, grandes cuencas sedimentarias y áreas abisales. Estos estudios integraban no sólo la gravimetría sino también diferentes métodos sísmicos y geomagnéticos, con tecnologías avanzadas de investigación marina.

Hasta 2013, año de su jubilación, fue responsable de la adquisición, procesado e interpretación de la información gravimétrica obtenida en las campañas anuales a bordo del B/O Hespérides en el marco del Programa Español de Investigación Oceanográfica e Hidrográfica de la Zona Económica Exclusiva en las regiones de las Islas Canarias y la plataforma continental en la margen occidental de la Península Ibérica y Galicia. Fue también Investigador Principal y jefe de campaña embarcado en el Buque Oceanográfico Hespérides de los proyectos Estructura y Geodinámica del borde noreste de la Placa Caribe, microplacas Puerto Rico-Islas Vírgenes y Española (GEOPRICO_DO), Análisis del contacto entre las Placas Caribe y Norteamericana (CARIBENORTE) y también de los proyectos de Geodinámica de la Placa Caribe: sector R. Dominicana-Haití (NORCARIBE), como Jefe de campaña embarcado en el buque Oceanográfico Sarmiento de Gamboa. Participó también en otros proyectos con campañas en el B/O Hespérides como la de Geodinámica de las Islas Vírgenes, Fosa de Puerto Rico, Cinturón Deformado de los Muertos (PRICO) y en la Investigación Geológica y Geofísica en las Shetland del Sur (Antártida) (DECVOL). Los resultados de la investigación en este campo de la Geofísica y Geología Marina han sido publicados en revistas especializadas como Marine Geophysical Researches, Marine Geology, Transactions American Geophysical Union, Journal of Applied Geophysics, Tectonophysics, Marine and Petroleum Geology y Terra Nova.

En esta etapa mostró una excepcional capacidad de comunicación y cooperación para establecer contactos científicos fructíferos y estables con universidades y otras instituciones, así como para la gestión de proyectos complejos. Siempre colaboró con la Universidad de Barcelona y con los organismos de la Armada y el Instituto Español de Oceanografía. Además, como investigador y profesor ha obtenido uno de los más importantes y gratificantes logros, la formación y lanzamiento de un magnífico equipo de investigadores que trabaja de forma coordinada y estable y con alta calidad. Esto fue posible porque Andrés desplegó en las campañas su capacidad de trabajador infatigable y riguroso y sus cualidades humanas, buen humor, la aceptación de las tareas duras, no quejarse jamás y por el contrario tratar de resolver los problemas, apoyando de forma incondicional a los demás. Desde el punto de vista técnico destacó por su alta calidad y por buscar siempre un elevado control y gran rigurosidad al tratar incertidumbres y elaborar interpretaciones.

Consciente de la obligación de difundir y mostrar a la sociedad los resultados y la forma del trabajo científico se marcó el objetivo de realizar audiovisuales que mostraran las campañas embarcadas y los proyectos. En 2004 realizó un primer documental que fue el inicio de otros proyectos posteriores que contribuyeron a que se creara la Plataforma de Divulgación Científica Audiovisual de la UCM que hoy existe integrada en el CAI CREAV UCM.

Andrés Carbó ha sido un extraordinario profesor universitario, era exigente; pero tenía una gran capacidad para la buena relación y convivencia con los alumnos

Andrés Carbó ha sido un extraordinario profesor universitario, era exigente, hacía estudiar en una materia tan especial como la Prospección Geofísica; pero tenía una gran capacidad para la buena relación y convivencia con los alumnos, algo que destacaba tanto en las aulas como, muy especialmente, en los trabajos de campo y en los campamentos docentes, por eso era querido y respetado. Siempre fue un profesor elegante, vestido pulcramente con un estilo clásico, chaqueta y corbata, educado y cortés con alumnos, personal y compañeros; de buen humor, pero enérgico y seguro de sí mismo en los debates en la facultad o en los lugares de discusión o en congresos. Era físicamente muy fuerte pero también era muy culto y a sus temas de investigación unía un conocimiento profundo, sobre todo de la Historia. Por todo ello resultaba un buenísimo compañero para colegas profesores y alumnos en todas las actividades o en las tardes típicas después del trabajo de campo.

Una clave de su actividad docente fue su compromiso con la formación de geólogos bien preparados para trabajar en las empresas privadas o públicas. Consciente de la importancia de la formación práctica en proyectos de investigación Andrés Carbó incluyó durante años a varios alumnos en las campañas geofísicas embarcadas, lo que permitió formar competentes geólogos conocedores de la Prospección Geofísica marina. Además de las materias sobre geofísica de la Licenciatura de Geología impartió otros cursos reglados como Prospección Geofísica aplicada a la ingeniería civil desde 1985 (Máster de Ingeniería Geológica), Prospección Geofísica en la Hidrogeología (Máster de Hidrogeología) y, desde 1998, Investigación de los fondos oceánicos, en la Cátedra Juan de Borbón creada por el Ministerio de Defensa y la Universidad Complutense. Participó en la creación en 1979 y posteriormente en la gestión del prestigioso máster de Ingeniería Geológica de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense.

Su dedicación a la Geología Marina ha hecho que ampliara su campo docente de tal manera que ha sido director y profesor de cursos específicos en la Universidad dedicados al Conocimiento y gestión de espacios marítimos de responsabilidad española, a la Definición de unidades oceánicas en la Ley del Mar y a los Progresos científicos y tecnológicos de las expediciones marinas españolas. En estos cursos participaron diferentes organismos como el Real Observatorio de la Armada, la Oficina de la ONU para Derecho del Mar y Asuntos Oceánicos, las compañías petroleras REPSOL y CEPSA, el Instituto Español de Oceanografía y el Instituto de Historia y Cultura Naval de la Armada. También ha impartido conferencias y ha sido profesor en cursos de Geofísica Aplicada en muchas universidades de Centro y Suramérica, como Méjico, Honduras, Panamá, Venezuela, Bolivia, Argentina, Cuba, República Dominicana o Puerto Rico y también de Europa.

Es evidente que para enseñar una profesión es necesario que el profesor universitario practique o haya practicado esa profesión de forma compatible con la investigación y la docencia. Siguiendo este axioma Andrés Carbó mantuvo contacto permanente con la profesión de los geólogos practicando la asesoría para proyectos de obras públicas y otras actividades aplicadas. Su primer trabajo de colaboración profesional fue en un proyecto de estudio geológico-geotécnico de la Autopista Bilbao-Mediterráneo, contratado en 1974 por el departamento de Geomorfología y Geotectónica, cuando él se acababa de incorporar como profesor. Posteriormente participó en diversos proyectos importantes, como los túneles ferroviarios del Guadarrama y el del nuevo túnel de Pajares, el proyecto del nuevo acceso ferroviario a Andalucía, convertido después en AVE, el Cierre de la fábrica de Uranio de Andújar (FUA), trabajos de estabilización de grandes cortas mineras, trabajos de cimentación de materiales radiactivos en El Cabril, control de impermeabilización de grandes vertederos de Madrid (Valdemingómez), trabajos en el puerto de Barcelona y localización de emplazamiento y cimentación del Gran Telescopio de Canarias. También en República Dominicana colaboró en proyectos de interés aplicado y económico, como el de creación de un gran puerto de cruceros en República Dominicana.

Por otra parte este interés por la actividad profesional aplicada fue acompañado por su participación en los aspectos asociativos y corporativos de la profesión. Después de pertenecer a la Asociación de Geólogos Españoles (AGE) se inscribió en el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos como colegiado número 40, participó activamente en la vida del Colegio y entre 1992 y 1996 fue vicepresidente de la Junta Directiva. En 2008 fue nombrado Colegiado de Honor del ICOG como reconocimiento por su contribución e impulso de la profesión de geólogo y de la enseñanza universitaria de la Geología. Fue miembro de otras muchas Sociedades Científicas o Profesionales, como la Comisión Nacional de Geodesia y Geofísica, American Geophysical Union, Earth Science for Energy and Environment, Environmental and Engenieering Geophysical Society, Asociación de Geología Aplicada a la Ingeniería, Association of Geoscientist & Engineers.

Siempre activo y con la voluntad de trabajar para la comunidad, en la Facultad de Ciencias Geológicas participó en la gestión ordinaria de la misma, en la organización del departamento, en seminarios y en la elaboración de planes de estudios. Fue director del Departamento de Geodinámica entre 2002 y 2013 y tras su jubilación en 2013 siguió colaborando como Profesor Honorífico. 

Los méritos científicos y profesionales de Andrés Carbó han hecho que le fueran concedidas varias condecoraciones: Comendador de la Orden de África otorgada por el Gobierno Español por trabajos realizados en el desierto del Sáhara; la Cruz del Mérito Naval, dada por la Armada Española y la Medalla de Galeón de Oro y el Diploma de Honor concedidos por la Liga Naval Dominicana.

Descanse en paz nuestro colega y amigo, cuya personalidad arrolladora ha contribuido tanto a la enseñanza, a la investigación y a la profesión de los geólogos, nunca olvidaremos su empuje y alegría.

Mi agradecimiento a Alfonso Muñoz Martín por su gran ayuda.

Ramón Capote del Villar, colegiado nº 12