Nubes de Polvo y Lluvias de Barro: Un Recuerdo del Sahara

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¿Por qué hay días que encontramos nuestro coche y todos los demás de la calle cubiertos de manchas de barro? La respuesta a esta pregunta nos llega desde el desierto del Sáhara, a más de 1000Km al sur de nuestro país.

Las tormentas de arena en el Sáhara hacen que se eleven a la atmósfera grandes cantidades de polvo y arena. Estos materiales, al estar suspendidos en el aire y gracias a las corrientes de viento, logran recorrer grandes distancias mucho más allá del desierto.

De esta manera el polvo viaja hasta lugares como la Península Ibérica, Inglaterra e incluso el Caribe y, al mezclarse con el agua presente en la atmósfera, precipita en forma de lluvias de barro como las que sufrimos en Madrid hace un par de meses.

Estas nubes tienen varias consecuencias negativas para el medio ambiente ya que empeoran los efectos de la contaminación, incrementan las sequías y arrastran consigo minerales y sustancias potencialmente perjudiciales.

La salud de aquellos que las sufren también se ve perjudicada pues las partículas de polvo pueden llegar a provocar problemas respiratorios o ardor en los ojos.

Sin embargo, las nubes de polvo también tienen efectos positivos para la Naturaleza, por ejemplo: el polvo que es arrastrado hasta el Amazonas sirve de fertilizante para su vegetación, pues es rico en fósforo que es un elemento clave para el crecimiento de las plantas.

Los aportes de fósforo que llegan desde el Sáhara son fundamentales para el Amazonas ya que en el suelo amazónico apenas hay fósforo disponible. Esto se debe a que las importantes lluvias que tienen lugar en la selva arrastran la mayoría de los nutrientes que se generan por la descomposición de la materia orgánica.

Es fascinante pensar en que el mismo polvo que ensucia nuestros coches sirve de alimento para el mayor pulmón de la Tierra. Esto es sólo un ejemplo más de cómo un proceso puede llegar a alcanzar muchísmos lugares dando lugar a distintas consecuencias.

¡Y aún habrá alguien que se sorprenda ante el dicho: “El batir de alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo”!