Seguridad Natural ante un mundo incierto

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Autor: José Luis González García. Geólogo | En dos libros de gran éxito, “Engañado por la aleatoriedad” y “El Cisne Negro”, el ensayista Nassim Taleb ha explorado de manera brillante las limitaciones humanas para comprender los conceptos de riesgo y aleatoriedad. En el centro del pensamiento de Taleb está la idea del “Cisne Negro”, alusión metafórica a aquellos acontecimientos improbables de consecuencias extremas que pueden llegar a cambiar el curso de la historia.

Un Cisne Negro es un evento sorpresa, como el descubrimiento en Australia de cisnes negros, algo imprevisible porque los cisnes en el viejo continente siempre fueron blancos. Los eventos de tipo Cisne Negro reúnen tres atributos: constituyen una rareza, pueden generar consecuencias extremas y son imprevisibles. La forma de explicarlos siempre es retrospectiva.

Los cisnes negros son susceptibles de generar consecuencias catastróficas de gran impacto. Representan un desafío en un mundo de futuro incierto y complejo en donde la prospectiva y la planificación pueden perder parte de su valor.

¿Cómo hacer frente a los cisnes negros? Miremos a la Naturaleza. Los seres vivos llevan millones de años haciendo frente a la incertidumbre y a lo desconocido. Sus mecanismos de seguridad son mucho más dúctiles y descentralizados que en los sistemas humanos. La seguridad natural no trata de eliminar el riesgo sino de aprender a convivir en entornos hostiles.

Los organismos biológicos adaptan sus estructuras y comportamientos. Precisamente, los mejor adaptados son aquellos que evitan el control centralizado y transfieren el control operativo a múltiples sensores independientes. A veces, los sistemas de seguridad humana adaptan estos principios y logran importantes éxitos. La forma de combatir la insurgencia durante la guerra de Irak o la respuesta de las unidades militares de Japón ante la catástrofe del tsunami de 2011, son ejemplos de casos que reproducen muchas pautas de la seguridad natural durante crisis en las que se carece de estrategias, planes o experiencia.

En un mundo en el que proliferan las situaciones extremas y los eventos de tipo “Cisne Negro” se requieren esquemas flexibles y dinámicos. La seguridad humana tiene mucho que aprender de la seguridad natural, Los organismos biológicos han sobrevivido durante millones de años. Lo han hecho en un mundo repleto de riesgos, sin planificación, adaptándose y perfeccionando sus respuestas evolutivas ante amenazas complejas. Aprendamos de ellos.

Cisnes Negros: el reto de lo desconocido