La volatilidad geológica

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Nº 37 PRIMER SEMESTRE – 2010 | Al igual que los vaivenes que vemos diariamente en la Bolsa, la geología española vive momentos de gran volatilidad. Lo mismo estamos en los máximos, que caemos en los mínimos del último lustro. Cambios en la legislación, cambios en los nombramientos, recortes presupuestarios o nuevos planes de estudios (la famosa Bolonia) están creando una incertidumbre en el mundo geológico que no se vivía desde hace muchos años.

Muchas cuestiones en España están cambiando rápidamente, y no nos referimos a la clase política. Sea por motivo de la crisis o por la presión de otras instituciones internacionales, el país tiene que ponerse al día, los ciudadanos perciben que esto se mueve. El colectivo de geólogos españoles también lo perciben, pero se preguntan si los cambios serán para bien o para mal. Es una buena pregunta de difícil respuesta. Por un lado, las leyes españolas van recogiendo, cada vez más, las necesidades de incorporar los estudios, informes y demás servicios geológicos a los articulados de las leyes, decretos o normas. Parece que los políticos, no sin la información constante de asesores e instituciones geológicas (entre ellas el ICOG), van teniendo mejores niveles de cultura geológica y comienzan a entender que la geología es una parte importante de la actividad social y, sobre todo, de la actividad profesional.

Pero la desgracia viene cuando la crisis económica golpea en la base del trabajo geológico: las obras de infraestructura y la edificación. La actividad en estos dos campos ha descendido lo suficiente como para que muchos geólogos, y otros muchos profesionales del sector, se hayan ido al paro; ahora, precisamente, que los servicios geológicos estaban incorporándose de manera rutinaria a la actividad profesional.

Y hablando de servicios geológicos, no podemos pasar por alto el cambio habido en el servicio geológico español: el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). También aquí la volatilidad de posiciones ha sido palpable. Ya sorprendió en el mes de mayo su rebaja de nivel administrativo. Las razones parece ser que fueron económicas: la famosa eliminación de direcciones generales dentro del Plan de Racionalización de la Administración. Puede entenderse que, dada la crisis, se quieran ahorrar costes, pero, según los cálculos realizados, el ahorro en costes de personal será prácticamente inapreciable, ya que la mayoría de altos cargos que ocupaban los puestos suprimidos son funcionarios de carrera. Creo que se olvidan de la representación internacional que tiene un servicio geológico. Aunque los contenidos permanezcan —y esperemos que aumenten presupuestariamente— el rango administrativo es fundamental.

También sorprendió el nombramiento de la nueva directora del IGME, Rosa de Vidania, una bióloga procedente del CIEMAT, que ya en los meses de verano ha realizado profundos cambios en la estructura del organismo. El resultado de estos cambios ya se verá en los próximos meses. Sorprendió, igualmente, que su toma de posesión se realizara por primera vez en la historia en la sede del propio instituto, en vez de hacerlo en el ministerio. El IGME tiene mucho trabajo que realizar y, uno de ellos, tal vez uno de los principales, es la actualización de la cartografía MAGNA. Ahora que están aumentando las intervenciones sobre el territorio, donde el conocimiento geológico (en muchos casos especializado) es fundamental para la buena ejecución, disponer de una cartografía geológica precisa es algo muy necesario. Cada vez son más utilizados los mapas geológicos, no sólo en la ejecución de las infraestructuras, sino para la gestión de espacios naturales, la planificación de las costas, la conservación del patrimonio geológico, el estudio de los riesgos naturales, la selección de almacenamientos geológicos profundos, la búsqueda de recursos naturales y hasta para el desarrollo de algunas energías alternativas. Una reactivación de un Plan de Cartografía

Geológica serviría, además, para crear puestos de trabajos en el colectivo de geólogos, tan afectado por la crisis.

Tal vez, lo mejor que ha podido surgir de la crisis es el aumento del carácter emprendedor de muchos geólogos. Empujados al paro con poca edad y con muchas ganas de trabajar, han empezado a concienciarse de que ser emprendedor puede ser una buena salida ante la crisis. Muchos de ellos están matriculándose en cursos de emprendedores, lo que no es habitual en un país donde se arriesga poco, se innova menos y en el que la mayoría de los estudiantes quieren ser funcionarios; y lo peor no es eso, es que el llamado “capital riesgo” no arriesga nada. Hay unos profesionales jóvenes que quieren cambiar ese panorama, y eso, siempre, es una buena noticia.

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José Luis Barrera Morate
Licenciado en CC Geologicas (UCM). Especialidad Petrología ígnea. Profesor contratado durante 9 años por la Facultad de CC Geologicas para impartir clases prácticas de Petrología ígnea y metamórfica. Trabajó con el equipo del profesor Fuster en proyectos de investigación del CSIC en la vulcanologia de Canarias (en Fuerteventura), desde el año 1975 hasta 1981. Director Gerente de la compañía consultora de geología y medio ambiente GEOPRIN S.A. Durante su mandato se realizó el 80% de la cartografía del Plan Magna de las islas Canarias. Personalmente firmó 54 hojas a escala 1:50.000, por lo que el IGME le distinguió por ser el geólogo español que más hojas MAGNA (2ª serie) había firmado. En 1995-97, realizo un estudio del volcanismo de la provincia de Ciudad Real, para su protección medioambiental (JCCM). Fue el asesor vulcanológico del proyecto del Sondeo surgente de Granatula de Calatrava, realizado por EPTISA. Ha dado cursos de Riesgo volcánico en la Universidad de El Salvador Coautor de los capítulos sobre “La peligrosidad volcánica” y sobre “Medidas estructurales y no estructurales ante el riesgo volcánico” del libro Riesgos naturales. Una perspectiva global. Entre el 2006 y el 2014 realizó las guías geológicas de los cuatro Parques Nacionales canarios (Teide, Timanfaya, Taburiente y Garajonay). Ha sido vicepresidente del ICOG desde 1996 hasta 2014. Miembro de la Junta de Gobierno de la ONG Geólogos del Mundo. Vocal de la Sociedad Española de Historia de Las Ciencias y Técnicas (SEHCYT) y miembro del Comité editorial de su revista LLul . Consejero del Consejo Nacional de Bosques. Presidente de las Tertulias del Geoforo (ICOG) hasta el año 2015 y editor de las publicaciones del ICOG (desde 2003 a 2015 director de la revista Tierra & Tecnología).