Carmina Virgili Rodón (Barcelona, 1927-2014)

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Tierra y Tecnología nº 45 | Texto | José Luis Barrera Morate (ICOG), Ramón Pérez Mir (Presidente del COLGEOCAT)

El pasado 21 de noviembre, viernes, nos sorprendía la noticia del fallecimiento de la catedrática de Estratigrafía de la UCM, Carmina Virgili Rodón (Barcelona, 1927-Barcelona, 2014). Una de las primeras reacciones en la prensa escrita fue el obituario que Alfredo Pérez Rubalcaba le dedicaba el 26 de noviembre en el periódico El Pais. Rubalcaba fue un estrecho colaborador de ella durante la etapa del Ministerio de Educación y compañero en el PSOE durante muchos años.

Carmina era una mujer de acción y gestión que, en ningún caso, pasaba desapercibida, debido al entusiasmo y energía que ponía en sus empeños y a su fuerte personalidad. Primero como docente, en distintos centros, y luego como política en ejercicio, siempre fue una persona muy comprometida con las tareas que abordaba. Tenía ideas muy claras de los objetivos a conseguir y los medios a emplear. En lo alto de todos sus objetivos estuvo siempre una posición firme por la democracia y las libertades, en una época en que la oposición al régimen franquista era ya una necesidad perentoria; una actitud aprendida en su familia desde pequeña, donde se profesaba una posición social y política claramente progresista. Carmina, con su firme determinación al compromiso político y docente, acometió varias tareas en diferentes etapas públicas, con un entusiasmo y una dedicación muy acusados. De todas, su vocación por saber geología y su deseo de transmitirla como docente fue la que más huella dejó en su trayectoria vital.

Carmina01Superó todos los prejuicios que había en su época por su condición de mujer, y nunca se arredró por la “atmósfera machista” que se respiraba en la época de la dictadura. En el año 2007, en el Foro de la Investigación de la UAB, manifestaba: “Acceder al mundo académico y científico no ha de ser un privilegio para las mujeres, sino un derecho y un deber colectivos. Y las mujeres han de poder entrar por la misma puerta que los hombres. Para esto, es necesario llegar a un nuevo modelo que garantice una manera igualitaria de evaluar a los hombres y las mujeres que hacen docencia e investigación en las universidades y en los centros de investigación españoles”.

Carmina Virgili Rodón nació el 19 de junio de 1927 en Barcelona, en el seno de una familia catalano parlante. Era la pequeña de dos hermanos (su hermano Guillem era el mayor) y siempre llevó con orgullo el ser catalana y hablar en catalán, una lengua que para ella era materna, aunque, en aquella época, tenía que cambiar al castellano obligatoriamente cuando salía de casa. Su padre, Guillem Virgili, trabajó en la Diputación y fue interventor de la Generalitat de Cataluña, responsable de las cuestiones económicas de las transferencias del Estado central. Su madre, Carme Rodón Pelegri (tenía una hermana gemela), era farmacéutica con una farmacia en Barcelona y, durante algún tiempo, fue profesora en la Escuela Superior de Agricultura; en muchas ocasiones, madre e hija salían al campo juntas y mantuvieron una relación muy estrecha durante toda la vida. En Els Hostalets de Pierola (Igualada) la familia Virgili Rodón pasó la guerra civil.

Carmina, según testimonios de personas que la conocieron en Cataluña, era una niña muy estudiosa, y hacia de ello su verdadera actitud vital. Siempre tuvo una relación muy estrecha con toda su familia, especialmente con su madre, que la apoyó en sus estudios, hasta el punto de que la acompañó temporalmente en algunos de los destinos académicos que tuvo, como en sus destinos en Oviedo y en Madrid. En esta última capital falleció la madre en la casa de su hija, sita en la calle Raimundo Fernández Villaverde, 10 (Cuatro Caminos), el 26 de junio de 1985 (esquela de ABC del 27 de junio de 1985). En esa fecha, Carme Rodón estaba ya viuda.

Carmina Virgili, durante los estudios de bachillerato, tuvo una relación cultural muy apreciable con las instituciones geográficas catalanas, en especial con el geógrafo Salvador Llovet, 19 años mayor que ella, profesor de Geografía en la Universidad de Barcelona, e introductor de la geografía regional en Cataluña. Cursó Magisterio en la Escuela Normal de Tarragona para, posteriormente, estudiar Ciencias Naturales en la Universidad de Barcelona, donde obtuvo su licenciatura con Premio Extraordinario, en 1949.

Sus primeros años profesionales fueron como profesora en varios colegios de la zona del Valles y llegó a escribir un libro de enseñanza para el primer curso del Bachillerato Laboral, junto a José A. Fernández Polo1, titulado Conocimiento elemental de las Ciencias Naturales, que editó Lebrija en el año 1953, en Madrid. Fue un libro de mucho éxito que, en 1967, llevaba ya 11 ediciones.

Profesora en la Universidad de Barcelona

Cuando en el año 1953, por decreto del 29 de agosto, se divide la licenciatura de Ciencia Naturales en Biológicas y Geológicas, Carmina va a ser una de las primeras docentes en la titulación de Geológicas como profesora adjunta. En aquel momento, los catedráticos de Geológicas eran: Lluis Solé Sabaris, de Geografía Física; José Ramón Bataller, de Paleontología; Alfredo San Miguel Arribas, de Petrología; y José Luis Amoros, de Cristalografía y Mineralogía2. Carmina fue adjunta del profesor de Geografía Lluis Solé Sabaris (Gavá, 1908-Capellades, 1985)3, después de haber aprobado las oposiciones correspondientes.

Considerada discípula de Solé Sabaris, y su cabeza visible, Virgili se doctoró en Ciencias Naturales por la Universidad de Barcelona en 1956, con una tesis titulada El Triásico de los Catalánides, dirigida por el profesor Solé. Esta temática doctoral, según testimonios de personas de la época, había estado inducida por Noel Llopis cuya tesis había sido Morfoestructura de los Catalánides (1943, publicada en 1947-1948). La tesis de Carmina fue distinguida con el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Barcelona, en 1959, y en ella confirmó, lo que predecía Llopis en la suya: que lo que se consideraba hasta entonces un cabalgamiento que “duplicaba” la serie triásica, era simplemente una serie continua que se explicaba sin necesidad de recurrir a los cabalgamientos. Dos años antes, Carmina ya había sido distinguida con el Premio Leonardo Torres Quevedo del CSIC.

En 1958 ya era profesora adjunta de la cátedra del profesor Solé en Barcelona y becaria de la Fundación Juan March de Madrid. A su lado, como ayudante, estaba Joan Rosell, posteriormente catedrático de la plaza de Solé. En su faceta de profesora, Carmina era una entusiasta de los trabajos de campo y se encargaba de organizar diversos itinerarios para los alumnos (figuras 1 y 2).

Desde los momentos de realización de su tesis, Carmina se especializó en sedimentología y estratigrafía del Triásico y del Pérmico, a lo largo de su carrera docente e investigadora.

Desde muy joven, participó activamente en muchas instituciones catalanas de cultura, como el Instituto de Estudios Catalanes y su filial, la Sociedad Catalana de Geografía. Según testimonios de personas que la trataron en aquella época, era muy religiosa, una faceta que fue moderando con el paso del tiempo.

Catedrática de la Universidad de Oviedo

En 1963 obtuvo por oposición la cátedra de Estratigrafía y Geología Histórica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo, para la que llevaba un tiempo preparándose. El haber anual era de 28.320 pta. y demás ventajas que le concedían las disposiciones en vigor.

Carmina02Ocupó la plaza que había dejado vacante tres años antes Noel Llopis al trasladarse a Madrid, ya que a Barcelona no podía ir por motivos políticos. En ese intervalo de tres años, se hizo cargo de la Estratigrafía el profesor José Antonio Martínez Álvarez, licenciado en Geología por la Universidad de Barcelona, que luego pasó a la ETS de ingenieros de Minas de Oviedo.

Carmina se convirtió en la primera mujer que alcanzaba una cátedra en la institución universitaria asturiana y la tercera que lo conseguía en España. Allí, en Oviedo, se encontró con una sociedad machista que no “aceptaba bien” la presencia de las mujeres en los claustros universitarios. En palabras de Julivert: “… aquel Oviedo era muy provinciano, incomunicado por la nieve, que cortaba los puertos, incluso el Pajares y el tren, y por la niebla, que cerraba cada dos por tres el aeropuerto de Llanera”.

Todo eso no fue impedimento para demostrar su valía como profesora e investigadora, y defender permanentemente el derecho de las mujeres al saber y al trabajo. Algunos de los catedráticos que había en la facultad eran: Luis Carlos de Figuerola, en Petrología, y Miquel Crusafont, en Paleontología. En 1964 se incorporó al claustro Manel Julivert que había sacado por oposición la cátedra de Geografía Física para explicar Geología General. Estando en Oviedo, Carmina puso en práctica el trabajo en equipo, como hacían en Francia y en otros países europeos. Desde Barcelona, Carmina se llevó a los geólogos José Manuel Brell, a Puigdefábregas y a Miquel Solé. El primero la siguió luego a Madrid.

A pesar de su traslado a Oviedo, siguió dirigiendo la tesis doctoral de Salvador Reguant, que se doctoró en Ciencias Geológicas en la Universidad de Oviedo con una tesis sobre la geología y la estratigrafía del eoceno en la comarca de Osona.

Con el traslado de Llopis a Madrid, Carmina, además de impartir sus clases correspondientes, se hizo cargo en Oviedo, por poco tiempo, de la edición de las tres revistas que se hacían en la universidad (Sección de Geología de la Facultad de Ciencias) y en el Instituto de Geología Aplicada, Speleon, Breviora Geologica Asturica y Monografías Geológicas, y que dos de ellas había fundado Llopis.

En noviembre de 1963 es nombrada vicedirectora del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Oviedo.

Desde el punto de vista de investigación, la estratigrafía de la cuenca de Oviedo no era muy favorable para el estudio del Triásico, la materia que ella conocía mejor, ya que los afloramientos de Permo-Trias eran muy discontinuos y difíciles de acceder debido a la vegetación y a la tectónica tan compleja. Para su estudio se necesitaban unos medios (p.e. sondeos) de los que no se podían disponer. Con este panorama, Virgili dirigió dos tesis en el mesozoico, a Luis Carlos Suárez Vega y Ricardo Rincón, y otra en el terciario, a José Manuel Brell.

Su traslado a la Universidad de Madrid

En el año 1968, se traslada a la Universidad Central de Madrid (hoy UCM) a la cátedra de Estratigrafía y Geología Histórica que había quedado vacante por la muerte en accidente de tráfico del catedrático Noel LLopis. Como puede verse, Carmina tuvo una trayectoria universitaria muy similar a la de él. Llopis había hecho una tesis titulada Morfoestructura de los Catalánides (1947), y Carmina sobre el Triásico de la misma cordillera, inducido en parte por él. Llopis fue profesor en las universidades de Barcelona, Oviedo y Madrid, antecediendo siempre a Carmina en las dos últimas cátedras.

Cuando falleció Llopis, Luis Sánchez de la Torre, agregado de estratigrafía en Madrid, fue el que avisó a Carmina de la posibilidad de venir a la cátedra de Estratigrafía que había quedado vacante, como así fue, a través de un concurso de traslado.

Cuando llegó de Oviedo, el cuadro de catedráticos en la Universidad de Madrid estaba integrado por: Bermudo Meléndez, de Paleontología, Fuster Casas, de Petrología; Eduardo Alastrue, de Geodinámica Externa; Manuel Alía, de Geodinámica Interna; y Martín Vivaldi, de Cristalografía y Mineralogía.

Virgili se “trajo” desde Oviedo a Madrid a sus doctorandos Luis Carlos Suárez, José Manuel Brell y Ricardo Rincón, que terminaron sus tesis aquí. Sin embargo, el departamento abrió una nueva vía de investigación del Triásico de la cordillera Ibérica con jóvenes estudiantes y licenciados de la Universidad de Madrid, como Alfonso Sopeña, Amparo Ramos y Santiago Hernando. Sólo se tenía conocimiento parcial de ese terreno geológico por la tesis de Oriol Ribas Estudio geológico de la Sierra de Albarracín, editada en 1959, y de eso había pasado mucho tiempo. Todo empezó cuando Santiago Hernando, terminada su tesina, le propuso a Carmina la realización de su tesis doctoral en materiales detríticos de la zona de Ayllón-Atienza. A Carmina le pareció excelente, así podría retomar el conocimiento de su “querido” Trias. Hernando empezó a encontrar estratigrafías algo extrañas, como la aparición de “dos series triásicas” que, incomprensiblemente, estaban discordantes. ¿Cómo explicar eso? Lo tuvo muy claro: la serie inferior era ¡¡Pérmico!! Así comenzó, en los inicios de los años 70 del siglo XX, todo el interés del grupo de Carmina por el estudio de la Ibérica. Hernando ayudó y colaboró con Alfonso Sopeña y Amparo Ramos (Madrid 1949-1995) en sus zonas de tesis al sur del Sistema Central, donde también afloraba la transición Pérmico-Triásica. Carmina se ilusionó enormemente con tales descubrimientos. Llevó a sus colaboradores a varios centros europeos donde semejantes descubrimientos interesaban mucho. Estuvieron, entre otros lugares, en reuniones muy selectivas en Mainz, Alemania, donde intercambiaron conocimientos con colegas de primera fila internacional. Inclusive la OTAN, en su interés por los terrenos pérmicos como portadores de minerales radiactivos, les invitó, en el año 1976, a una reunión específica.

Por su parte, algunos de los profesores que estaban en el departamento cuando llegó Carmina se marcharon a otros destinos. Sánchez de la Torre obtuvo por oposición, en 1970, la cátedra de Estratigrafía de Oviedo y se fue a Asturias “llevándose” al profesor José Antonio Agueda Villar de la facultad de Madrid.

Cuando llegó Carmina a Madrid, se encontró con la existencia del Departamento de Geología Económica, dependiente del CSIC, que había conseguido Llopis en sus años en Madrid. Debido a su gestión, en el año 1971, en virtud del convenio firmado entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) se creó el Instituto de Geología Económica (IGE, un centro mixto, que vino a sustituir al anterior departamento).

En 1972, Carmina Virgili se afilió al Partido Socialista Obrero Español. La muerte del general Franco se preveía cercana y los partidos políticos, aún en la oposición, comenzaron a organizarse para la futura situación. Carmina nunca hizo proselitismo de su partido en la facultad, aunque en ocasiones venían a reunirse con ella personajes tan relevantes del partido como Gregorio Peces Barba o Alfredo Pérez Rubalcaba. Eso sí, siempre se hacía con discreción absoluta y sin interferir en la vida académica.

La Facultad de Ciencias Geológicas, con esa denominación específica, se había creado en 1974 como producto de la segregación de las cinco ramas de ciencias que componían la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid. El primer decano que tuvo la facultad fue José Luis Amorós, catedrático de Cristalografía y Mineralogía. Ese mismo año, Carmina realizó una estancia como profesora asociada en la Universidad de Estrasburgo (curso 1973-1974), para profundizar en los métodos estratigráficos de los franceses, que eran unos verdaderos expertos en el tema. Igualmente, en ese año de 1974, fue nombrada vicepresidenta de la Societé Géologique de France.

La biblioteca de la facultad

Al crearse la facultad en 1974, cada departamento conservaba sus fondos documentales sin existir una biblioteca común. El centro crea una Comisión de Biblioteca, presidida por Mercedes Doval Montoya, del Departamento de Cristalografía, para formar una biblioteca.

Carmina Virgili es elegida decana de la Facultad de Ciencias Geológicas el 12 de enero de 1977 y permaneció en el cargo hasta 1980, sustituyendo a José Luis Amorós. Sus dos vicedecanos fueron Francisco Mingarro y Ramón Capote del Villar. Ese mismo año de 1977 es nombrada secretaria del Departamento de Geología de la Fundación Juan March, mientras Lluis Solé Sabaris y el ingeniero de Minas José María Ríos García eran los miembros del jurado de Geología de dicha fundación.

El 5 de mayo de 1977 se presenta la memoria-proyecto para la creación de una biblioteca común. Es el momento en el que Carmina Virgili, con la colaboración del decano anterior, Amorós, crea una biblioteca-piloto para uso común y libre acceso, en el nuevo edificio que se había construido para Biológicas y Geológicas. Virgili dedicó mucho esfuerzo para que el proyecto fuera adelante, como así fue.
Durante su mandato como decana, renunció al coche oficial a cambio de un autobús con chófer, para la facultad. No concebía el estudio de las Ciencias Geológicas sin las prácticas de campo. Desde entonces, los alumnos tienen un autobús oficial para las salidas de campo y los campamentos, que suplió el voluntarismo y gasto económico de los alumnos que han pasado por la facultad. Carmina siempre estuvo muy cerca de los alumnos y éstos la sintieron como una persona atenta y preocupada por sus problemas.
Fundadora del Grupo Español de Sedimentología y del Grupo del Mesozoico, Virgili presidió el Grupo Español Mesozoico de 1976 a 1980. Fue también miembro de la Comisión Española de Cooperación con la UNESCO de 1982 a 1996, y, en política, presidenta de la Fundación Pablo Iglesias, entre los años 1977 y 1987. Al constituirse el Senado, fue propuesta para senadora por designación real, pero no aceptó el nombramiento.

Secretaria de Estado de Universidades e Investigación

Desde finales de 1982 (7 de diciembre) hasta 1985, Carmina Virgili fue secretaria de Estado de Universidad e Investigación en el primer gobierno de Felipe González, siendo ministro de Educación José María Maravall. Nombró jefe de su gabinete a Alfredo Pérez Rubalcaba, al que le unió una estrecha amistad toda su vida. Su amistad con Felipe González, que llegaba hasta ser una de sus acompañantes asiduas a las reuniones políticas y culturales cuando aún estaba en la oposición, le “obligó” a dejar su querida docencia y atender la llamada del Ministerio de Educación.

Durante su mandato, fue la artífice principal de la elaboración de la Ley de Reforma Universitaria (LRU) y de la Ley de la Ciencia. La primera trataba de transformar la consolidada universidad franquista en una universidad más democrática y participativa, aunque su aprobación no estuvo exenta de intensos debates y críticas entre los diferentes grupos políticos parlamentarios. Virgili fue una defensora acérrima de la autonomía de las universidades y de su doble función docente e investigadora. Para la historia universitaria española, la LRU constituyó un hito reseñable.

Desde la Secretaría de Estado, y acordándose de la biblioteca de la Facultad de CC. Geológicas, dotó un crédito extraordinario para completar las colecciones de varias revistas.

En abril de 1985, a punto de cumplir 58 años, presentó su dimisión como secretaria de Estado al ministro José María Maravall, aduciendo razones personales al pedir su relevo como máxima responsable de la política universitaria. Su madre, que vivía con ella en Madrid, moriría dos meses más tarde. Maravall aceptó la dimisión. Virgili expresó por primera vez su deseo de ser relevada del cargo en los primeros días del mes de febrero, pero Maravall no la relevó. En mayo de 1985, a petición propia, pide el cese como miembro del Consejo de Universidades.

Cuando dejó el ministerio, volvió a su cátedra de Madrid donde permaneció hasta su jubilación en el año 1996. Durante ese periodo, fue también miembro de la Comisión Española de Cooperación con la UNESCO, cargo que ocupó hasta el año 1996.

El Colegio de España en París

En septiembre de 1987, Carmina Virgili fue nombrada con carácter provisional directora del Colegio de España en París hasta que se efectuara la modificación y aprobación de las normas estatutarias, las cuales determinarían el procedimiento de designación de dicho cargo. Pasado el periodo provisional, se la nombró definitivamente en el cargo por un periodo de tres años, siendo la primera directora de la segunda época del Colegio de España en París, que había permanecido cerrado 20 años. En aquel momento era ministro de Educación José Maria Maravall, con el que había sido hasta hacía dos años su secretaria de Estado. Dicho nombramiento fue prorrogado por acuerdo de 29 de octubre de 1990 por un periodo de tres años hasta 1993, siendo ministro de Educación, Alfredo Pérez Rubalcaba. La prórroga se le concedió conjuntamente por el presidente de la Fundación Nacional de la Ciudad Internacional Universitaria de París y el rector canciller. Carmina hizo una gran labor de “reconstrucción” del centro, sobre todo, de su biblioteca.

José Antonio Martínez de Villarreal Baena4, actual cónsul general de España en Oporto, destacaba que Carmina, “Durante su mandato desarrolló desde esta prestigiosa institución una labor de difusión cultural de primer orden. Gracias a la profesora Virgili, el colegio era un lugar de encuentro para intelectuales, músicos y literatos españoles que enriquecieron las actividades colegiales con conferencias, seminarios, coloquios y conciertos. Algunos de ellos fueron galardonados con el Premio Colegio de España en París, promovido por ella. Su etapa como directora dejó honda huella en esta institución, y su personalidad y capacidad de trabajo le granjearon el respeto de cuantos la tratamos”.

Cuando se jubiló en Madrid en 1996, se le nombró catedrática emérita de la Universidad de Barcelona, presentándose ese mismo año a las elecciones generales españolas. Resultó elegida senadora como candidata del PSC-PSOE por la provincia de Barcelona. Su periodo del Senado fue del 3 de enero de 1996 hasta el 18 de enero del año 2000.

Carmina en el ICOG y en la delegación del Colegio en Catalunya

Cuando se estaba gestando la creación del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, allá por fínales de los años setenta, y los contactos políticos eran fundamentales para favorecer la creación del colegio, en oposición a otros colectivos contrarios a el, Carmina Virgili fue una de las personas que colaboró más activamente en los contactos parlamentarios que se tuvieron que hacer para la aprobación del Colegio. Siempre defendía la postura de que la geología servía para algo más que para investigar y dar clases: había que ganarse la vida también como buenos profesionales.

Una vez creado el ICOG, Carmina Virgili estuvo colegiada durante dos etapas: con el nº de colegiada 356, desde el 29/11/1979 al 08/03/2001, y con el nº de colegiada 5355, desde el 26/07/2004 (ya en el COLGEOCAT) hasta el día de su fallecimiento 24/11/2014.

Carmina03En el mismo año 1979, en la facultad se desarrollaba un Seminario de Ingeniería Geológica para alumnos de 5º curso, que impartió Luis González de Vallejo. Al año siguiente, Carmina sugirió y apoyó que dicho seminario se convirtiera en un curso de posgrado. Estando de secretaria de Estado, siguió apostando por el curso, e incluso apuntó que se hiciera de ámbito internacional, para lo que estaba dispuesta a ayudar a conseguir becas para extranjeros. Dicho curso se convirtió en máster en 1990, impartiéndose hasta hace pocos años cuando cambió el Plan de Estudios de la Facultad.

Nuevamente volviendo al terreno colegial, hay que decir que Carmina fue una gran colaboradora de la Delegación en Catalunya del ICOG. En el momento de su constitución, los entonces impulsores de la delegación contaban con ella para recabar y conocer su opinión, y tener su apoyo profesional y político ante los organismos oficiales. Desde el primer instante, dio su apoyo aun a sabiendas de que los solicitantes eran, en aquellos tiempos, unos chavales con ganas de trabajar más que con influencias políticas. Una vez creada la delegación en el año 2002, poco después (2004) se volvió a colegiar.

En el momento que el tripartito ocupó la Generalitat de Catalunya, con los socialistas gobernando, su labor política para acercarnos a consejeros y situar la geología en un mejor papel dentro de la Administración catalana fue muy importante. Hasta tal punto, que su participación en la Comisión de Investigación del hundimiento del túnel del metro en el barrio del Carmel, Barcelona (enero de 2005), y sus aportaciones en el informe de conclusiones, fueron claves para que la Conselleria de Política Territorial, dirigida por el entonces conseller Joaquim Nadal, quien tenia una gran amistad con Carmina Virgili, crease el Institut Geològic de Catalunya.

Siempre estuvo al lado del colegio y su delegación en Cataluña, facilitando sus contactos para abrir puertas, con generosidad, elegancia y mucha confianza hacia el colectivo de geólogos catalanes. Nunca uno se sentía inferior a su lado, aún estando, en aquellos momentos, claramente por encima de los geólogos en cuanto a las influencias políticas.

En el año 2004 fue nombrada geóloga de honor de la Delegació del Collegi de Geòlegs de Catalunya. En el año 2005, colegiada de honor del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, por acuerdo unánime de la Junta de Gobierno; una distinción que se le entregó en diciembre de 2005, en la cena de Navidad del ICOG celebrada en el restaurante Pedro Larumbe de Madrid, de la mano de la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que era la invitada de honor (figura 3).

Distinciones y publicaciones

El año 2008 fue investida doctora honoris causa por la Universidad de Girona, siendo su padrino el geólogo David Brusi. Sumó otros galardones a lo largo de su trayectoria profesional, como el Leonardo Torres Quevedo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En 1985, se le concede la Banda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. También se le había otrogado la Medalla Narcís Monturiol (1986) y la Cruz de Sant Jordi (1995). El Gobierno francés le concedió en 1990 las Palmas Académiques y, en 1992, el grado de Officier de la Orden Nacional de la Legión d’Honneur. El año 2008 recibió la Medalla al Trabajo President Macià.

En mayo de 2011 se le concedió la Medalla de Oro de la Universidad de Barcelona y, en enero de 2013, la Medalla de Honor de la UCM que fue recogida, en su nombre, por el decano de Ciencias Geológicas Ramón Más Mayoral, al no poder ella desplazarse a Madrid por problemas de movilidad. Semanas más tarde, una comisión de la UCM se desplazó a su domicilio de Barcelona para hacerle la entrega.

También fue miembro de la Academia de Ciencias de Barcelona, miembro del Consejo Social del CIRIO y miembro del Observatorio de Bioética y Derecho.

Carmina Virgili publicó más de 100 artículos científicos y varios libros sobre estratigrafía, paleografía, metodología científica y enseñanza de la geología. En un primer momento, se interesó por las series estratigráficas y paleogeografías de finales del Paleozoico y comienzos del Mesozoico pero, en concreto, su verdadero amor estratigráfico fue el Triásico.

Fallecimiento

Carmina Virgili falleció en Barcelona, el viernes 21 de noviembre de 2014, a los 87 años. Siempre permaneció soltera y sin hijos. Donó su cuerpo a la Facultad de Medicina. La esquela publicada en La Vanguardia el 25 de noviembre de 2014 dice así:

“CARMINA VIRGILI RODÓN. Geóloga. Nacida en Barcelona, el 19 de junio de 1927, ha muerto en Barcelona, el 21 de noviembre de 2014. Se va agradecida de los años que ha vivido y del afecto que siempre ha encontrado en sus amigos, compañeros, alumnos, colegas y familiares. Se despide de los que quedan y espera, de alguna manera, encontrar a los que no están. No se celebra entierro, porque ha hecho donación de su cuerpo a la Facultad de Medicina.”

El ICOG también publicó una esquela en la que se la recordaba.

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Licenciado en CC Geologicas (UCM). Especialidad Petrología ígnea. Profesor contratado durante 9 años por la Facultad de CC Geologicas para impartir clases prácticas de Petrología ígnea y metamórfica. Trabajó con el equipo del profesor Fuster en proyectos de investigación del CSIC en la vulcanologia de Canarias (en Fuerteventura), desde el año 1975 hasta 1981. Director Gerente de la compañía consultora de geología y medio ambiente GEOPRIN S.A. Durante su mandato se realizó el 80% de la cartografía del Plan Magna de las islas Canarias. Personalmente firmó 54 hojas a escala 1:50.000, por lo que el IGME le distinguió por ser el geólogo español que más hojas MAGNA (2ª serie) había firmado. En 1995-97, realizo un estudio del volcanismo de la provincia de Ciudad Real, para su protección medioambiental (JCCM). Fue el asesor vulcanológico del proyecto del Sondeo surgente de Granatula de Calatrava, realizado por EPTISA. Ha dado cursos de Riesgo volcánico en la Universidad de El Salvador Coautor de los capítulos sobre “La peligrosidad volcánica” y sobre “Medidas estructurales y no estructurales ante el riesgo volcánico” del libro Riesgos naturales. Una perspectiva global. Entre el 2006 y el 2014 realizó las guías geológicas de los cuatro Parques Nacionales canarios (Teide, Timanfaya, Taburiente y Garajonay). Ha sido vicepresidente del ICOG desde 1996 hasta 2014. Miembro de la Junta de Gobierno de la ONG Geólogos del Mundo. Vocal de la Sociedad Española de Historia de Las Ciencias y Técnicas (SEHCYT) y miembro del Comité editorial de su revista LLul . Consejero del Consejo Nacional de Bosques. Presidente de las Tertulias del Geoforo (ICOG) hasta el año 2015 y editor de las publicaciones del ICOG (desde 2003 a 2015 director de la revista Tierra & Tecnología).