{"id":8466,"date":"2017-05-05T08:16:45","date_gmt":"2017-05-05T08:16:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/?p=8466"},"modified":"2017-05-05T08:44:38","modified_gmt":"2017-05-05T08:44:38","slug":"metodologia-para-la-clasificacion-y-reutilizacion-de-materiales-procedentes-de-excavacion-en-el-entorno-anglosajon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/index.php\/2017\/05\/metodologia-para-la-clasificacion-y-reutilizacion-de-materiales-procedentes-de-excavacion-en-el-entorno-anglosajon\/","title":{"rendered":"Metodolog\u00eda para la clasificaci\u00f3n y reutilizaci\u00f3n de materiales procedentes de excavaci\u00f3n en el entorno anglosaj\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h3>I. INTRODUCCI\u00d3N<\/h3>\n<p>Las obras de infraestructuras lineales (carreteras y ferrocarriles, principalmente) est\u00e1n integradas por una serie de estructuras de tierra que soportan el firme o plataforma por las que circulan los medios de transporte que utilizan dichas infraestructuras. Entre ellas, las estructuras de tierra formadas por terraplenes, pedraplenes o escolleras, se construyen a partir de materiales sueltos, procedentes de excavaciones o pr\u00e9stamos, que son debidamente compactados en fase de ejecuci\u00f3n con el fin de asegurar un soporte adecuado en t\u00e9rminos de resistencia y deformabilidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de en obras lineales, las estructuras de tierra se utilizan para otros fines como presas de materiales sueltos, diques, rellenos mar\u00edtimos o rellenos para apoyos de cimientos de estructuras, plataformas auxiliares, naves industriales o estaciones depuradoras, por citar algunos ejemplos.<\/p>\n<p>De forma gen\u00e9rica, se puede decir que las principales partidas en una obra lineal, tomando como variable el coste, son el movimiento de tierras (geotecnia), las estructuras y, en el caso de carreteras, los firmes (en torno al 60 &#8211; 80% del coste total). Estas partidas requieren un gran consumo de materiales, lo cual conlleva un alto gasto econ\u00f3mico en la adquisici\u00f3n, transporte y puesta en obra. Es vital, por tanto, un buen aprovechamiento de los materiales existentes en el lugar de trabajo para optimizar tiempos y costes, manteniendo los est\u00e1ndares de calidad requeridos.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses anglosajones poseen una amplia experiencia en la clasificaci\u00f3n y reutilizaci\u00f3n de materiales, la cual queda reflejada en sus procedimientos de trabajo y en su normativa, tanto a nivel de Fase de Licitaci\u00f3n como de Dise\u00f1o de Detalle. <strong>El presente art\u00edculo pretende explicar estos fundamentos y desarrollar una metodolog\u00eda de trabajo asociada a la normativa inglesa.<\/strong><\/p>\n<p>La metodolog\u00eda va enfocada, principalmente, a la Fase de Licitaci\u00f3n donde, a partir de las investigaciones in situ y de los ensayos de laboratorio realizados, se elabora una clasificaci\u00f3n gen\u00e9rica de materiales y unas estimaciones de vol\u00famenes de material excavado y de porcentajes de reutilizaci\u00f3n, que tienen como objetivo desarrollar unas Matrices de Riesgos\/Oportunidades que, debidamente cuantificados, permiten valorar el importe final de las obras. Dichas matrices establecen como oportunidad el aprovechamiento futuro del material extra\u00eddo, discriminando sus usos seg\u00fan sus propiedades geot\u00e9cnicas. An\u00e1logamente, se establece como riesgo la imposibilidad de reutilizaci\u00f3n de ciertos materiales que incumplen unos m\u00ednimos de calidad.<\/p>\n<p>En Fase de Dise\u00f1o de Detalle, se recogen los requerimientos de aceptabilidad de los materiales excavados espec\u00edficos para el proyecto, dependiendo del uso, y ya durante la Fase de Construcci\u00f3n, se realiza la verificaci\u00f3n real de aquellos materiales destinados a su reaprovechamiento.<\/p>\n<p>En este proceso, las investigaciones geol\u00f3gicas y geot\u00e9cnicas en la Fase de Licitaci\u00f3n generan un alto volumen de informaci\u00f3n, sobre todo en comparaci\u00f3n con la pr\u00e1ctica habitual en Espa\u00f1a, sabiendo que supondr\u00e1n una mejora a futuro, tanto en calidad como en coste.<\/p>\n<p>En definitiva, esta metodolog\u00eda permite desarrollar un conocimiento profundo de los materiales de la zona de proyecto, siendo posible prever en Fase de Licitaci\u00f3n unos porcentajes de reutilizaci\u00f3n de los mismos, asegurando una mayor optimizaci\u00f3n de recursos y garantizando la calidad y durabilidad del producto final.<\/p>\n<h3>II CLASIFICACI\u00d3N DE LOS SUELOS Y ROCAS M\u00c1S COMUNES EN EL ENTORNO BRIT\u00c1NICO<\/h3>\n<p>Los tipos de suelos y rocas m\u00e1s comunes que se pueden encontrar en el entono anglosaj\u00f3n son: \u201cTopsoil\u201d (suelo vegetal), \u201cPeat\u201d (turba), \u201cMade ground\u201d (rellenos antr\u00f3picos), \u201cChalk\u201d (creta), \u201cAlluvial deposits\u201d (dep\u00f3sitos aluviales), \u201cGlacial tills\u201d (dep\u00f3sitos glaciales) y \u201cRocks\u201d (rocas)<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se describe someramente cada uno de ellos, destacando sus caracter\u00edsticas principales y usos, de acuerdo a la Series 600 del Volumen 1 de la Specification for Highway Works (en adelante SHW)<\/p>\n<h4>A. \u201cTOPSOIL\u201d (SUELO VEGETAL)<\/h4>\n<p>El \u201ctopsoil\u201d es el suelo superficial o suelo vegetal que debido al alto contenido en materia org\u00e1nica no puede ser usado como relleno estructural ya que podr\u00eda ocasionar problemas de estabilidad. Por este motivo, debe ser retirado antes del inicio del movimiento de tierras.<\/p>\n<p>Sin embargo, este tipo de suelo puede ser reutilizado, por lo que, una vez excavado, debe acopiarse adecuadamente. Su principal uso est\u00e1 relacionado con la integraci\u00f3n paisaj\u00edstica de la obra.<\/p>\n<p>La retirada del \u201ctopsoil\u201d se lleva a cabo por medios mec\u00e1nicos ligeros, tipo retroexcavadora, dada su f\u00e1cil excavabilidad.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, el \u201ctopsoil\u201d es clasificado seg\u00fan la Tabla 6\/1 de la SHW como clase 5A (\u201ctopsoil\u201d procedente de excavaci\u00f3n directa) y 5B (\u201ctopsoil\u201d procedente de pr\u00e9stamos).<\/p>\n<h4>B. \u201cPEAT\u201d (TURBA)<\/h4>\n<p>Las caracter\u00edsticas principales del \u201cpeat\u201d (turba) son:<\/p>\n<ul>\n<li>Baja cohesi\u00f3n<\/li>\n<li>Baja resistencia al corte sin drenaje (no suele ser mayor a 10kPa)<\/li>\n<li>Alto contenido en humedad (es com\u00fan tener valores mayores al 300%)<\/li>\n<li>Alta compresibilidad<\/li>\n<li>Asentamiento impredecible, dado su alto contenido en materia org\u00e1nica y su heterogeneidad<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este tipo de suelo no es adecuado para su uso en terraplenes ni como material portante, por lo que si no fuese adecuado ni para integraci\u00f3n paisaj\u00edstica (seg\u00fan la normativa ambiental vigente), tendr\u00eda que ser retirado y llevado a un vertedero autorizado, lo que supondr\u00eda un coste significativo.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de suelo es clasificado seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW como Clase U1A.<\/p>\n<h4>C.\u00a0\u201cMADE GROUND\u201d (RELLENO ANTR\u00d3PICO)<\/h4>\n<p>Se trata de materiales procedentes de actividades constructivas (vertederos de tierras y escombros, terraplenes controlados, etc.), y de la actividad industrial (vertederos de residuos s\u00f3lidos industriales y escorias) y biol\u00f3gica-urbana (vertederos de residuos s\u00f3lidos urbanos)<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se considera suelo antr\u00f3pico al terreno in situ parcialmente removilizado por diversas actividades, como la agricultura. En este caso, suele presentar un elevado contenido en arcillas, mezcladas con arenas y gravas, de color marr\u00f3n oscuro y consistencia de firme a muy firme. Es frecuente la presencia de ra\u00edces.<\/p>\n<p>Cuando se trate de materiales contaminados o residuos controlados procedentes de actividades industriales, comerciales y\/o constructivas, no son v\u00e1lidos para la formaci\u00f3n de rellenos. No obstante, parte de los rellenos antr\u00f3picos excavados podr\u00e1n ser reutilizados tras ser tratados por medios mec\u00e1nicos, qu\u00edmicos o de otro tipo.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de suelo es clasificado, seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW, como Clase U1B (Sub-cl\u00e1usula 2 (ii) de la Series 600).<\/p>\n<h4>D. \u201cCHALK\u201d (CRETA)<\/h4>\n<p>El \u201cchalk\u201d (creta) es una roca sedimentaria de origen org\u00e1nico, blanca, porosa y blanda, cuya formaci\u00f3n se debe a la acumulaci\u00f3n de grandes cantidades de restos de cocolitof\u00f3ridos (f\u00f3siles de algas microsc\u00f3picas cubiertas por min\u00fasculas placas de calcita). Puede usarse en construcci\u00f3n con las debidas precauciones.<\/p>\n<p>El par\u00e1metro m\u00e1s empleado para el control de los trabajos de movimiento de tierras de este material es el contenido de humedad, aunque otros como el \u201cChalk Crushing Value\u201d (CCV) (ver descripci\u00f3n del ensayo CCV en el apartado siguiente) tambi\u00e9n son utilizados.<\/p>\n<p>La excavaci\u00f3n del \u201cchalk\u201d es una operaci\u00f3n muy delicada ya que se debe intentar conservar su estructura tanto como sea posible. Una vez excavado se carga en un cami\u00f3n y no debe descargarse hasta el momento de colocarse en su posici\u00f3n final. Durante el transporte, el \u201cchalk\u201d puede perder humedad aunque esto depende de las condiciones clim\u00e1ticas y de la distancia recorrida.<\/p>\n<p>El \u201cchalk\u201d se utiliza a menudo en la construcci\u00f3n de carreteras. Adem\u00e1s, este material, cuando se calcina en f\u00e1brica, se convierte en cal, la cual se emplea en la producci\u00f3n de cemento.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de suelo es clasificado, seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW, como Clase 3.<\/p>\n<h4>E. \u201cALLUVIAL DEPOSITS\u201d (DEP\u00d3SITOS ALUVIALES)<\/h4>\n<p>Los \u201calluvial deposits\u201d (dep\u00f3sitos aluviales) est\u00e1n compuestos normalmente por gravas, arenas, limos y arcillas, por lo que constituyen una gran fuente de recursos de materiales de construcci\u00f3n como \u00e1ridos para hormig\u00f3n, material de relleno, etc.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de suelo es clasificado, seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW, como Clase 1 \u00f3 2.<\/p>\n<h4>F. \u201cGLACIAL TILLS\u201d (DEP\u00d3SITOS DE ORIGEN GLACIAR)<\/h4>\n<p>Se trata de arcillas arenosas o arenas arcillosas, con proporciones variables de gravas, de color marr\u00f3n anaranjado y de consistencia firme a muy firme. Las gravas suelen ser milim\u00e9tricas a centim\u00e9tricas, subredondeadas a subangulares, y heterog\u00e9neas (fragmentos de conchas, lutitas, calizas, etc.) Ocasionalmente intercalan ra\u00edces.<\/p>\n<p>La mayor parte de los dep\u00f3sitos glaciales ingleses cumplen los requerimientos para ser aprovechados como rellenos, excepto las arcillas de alta plasticidad (con L\u00edmites L\u00edquidos por encima de 90) o los suelos anegados o congelados, que se tratar\u00edan como materiales inaceptables.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de suelo es clasificado, seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW, como Clase 2C o como Clase 1.<\/p>\n<h4>G. \u201cBEDROCK\u201d (ROCA)<\/h4>\n<p>El sustrato rocoso en el entorno anglosaj\u00f3n est\u00e1 conformado por una mezcla compleja de rocas metam\u00f3rficas cubiertas por varias secuencias de rocas sedimentarias, todas ellas intru\u00eddas por rocas \u00edgneas. Entre las rocas metam\u00f3rficas m\u00e1s frecuentes se encuentran gneises, pizarras, pelitas y areniscas; entre las sedimentarias, predominan las calizas, areniscas, limolitas, lutitas y creta; por \u00faltimo, entre las rocas \u00edgneas, son comunes los granitos y los basaltos.<\/p>\n<p>La naturaleza de la roca y el grado de meteorizaci\u00f3n son los par\u00e1metros que controlan la aceptabilidad de un material rocoso excavado, junto con los resultados de los ensayos de dureza, cuando se dispone de ellos.<\/p>\n<p>Como se desarrolla m\u00e1s adelante, en la metodolog\u00eda de clasificaci\u00f3n propuesta, este tipo de material es clasificado, seg\u00fan la Series 600 del Volumen 1 de la SHW, como Clase 6 (materiales seleccionados granulares) o Clase 7 (materiales seleccionados cohesivos), excepto cuando no exista informaci\u00f3n sobre la dureza del material (medida normalmente mediante el Coeficiente de Los \u00c1ngeles) y\/o la roca se encuentre moderada a altamente meteorizada y\/o se trate de rocas arcillosas, entendiendo por tales las pizarras, lutitas, pelitas, limolitas pizarrosas y mic\u00e1ceas, es decir, rocas formadas por arcillas, limos y\/o micas. En este caso, la roca podr\u00eda clasificarse como Clase 1.<\/p>\n<h3>III PRINCIPALES ENSAYOS DE CARACTERIZACI\u00d3N DE MATERIALES<\/h3>\n<p>En el presente apartado se van a describir algunos de los ensayos que aparecen en la normativa brit\u00e1nica para clasificar los materiales seg\u00fan su uso.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes de un relleno o talud deben ser su seguridad frente a inestabilidades, frente a rotura del terreno de cimentaci\u00f3n, frente a deformaci\u00f3n propia y del cimiento, frente a los efectos del agua sobre los materiales que lo componen, las condiciones de contorno, etc. Por tanto, los criterios utilizados para establecer los l\u00edmites espec\u00edficos de aceptaci\u00f3n de materiales est\u00e1n relacionados con aquellas propiedades de los suelos que controlan los cambios de volumen de los materiales compactados y su estabilidad en condiciones normales y extraordinarias. Estas propiedades son:<\/p>\n<ul>\n<li>Granulometr\u00eda.<\/li>\n<li>Humedad Natural y L\u00edmite Pl\u00e1stico.<\/li>\n<li>MCV (Moisture Condition Value).<\/li>\n<li>CCV (Chalk Crushing Value).<\/li>\n<li>Caracter\u00edsticas de compactaci\u00f3n (OMC y MDD).<\/li>\n<li>CBR.<\/li>\n<li>Resistencia al Corte sin drenaje.<\/li>\n<\/ul>\n<h4>A. Granulometr\u00eda<\/h4>\n<p>La granulometr\u00eda, o distribuci\u00f3n de los tama\u00f1os de part\u00edculas, es la principal caracter\u00edstica de un material y afecta a muchas de sus propiedades: porosidad, permeabilidad, estabilidad volum\u00e9trica, resistencia a la deformaci\u00f3n, resistencia al corte, trabajabilidad, excavabilidad, durabilidad, etc.<\/p>\n<p>La clasificaci\u00f3n granulom\u00e9trica, en lo que afecta al presente art\u00edculo, sigue las Bristish Standards (BS) Series.<\/p>\n<h4>B. Humedad natural y l\u00edmite pl\u00e1stico<\/h4>\n<p>La humedad afecta a la consistencia de un suelo, siendo un factor determinante en aquellos que presentan un alto porcentaje de finos. Un suelo con humedad por encima del L\u00edmite Pl\u00e1stico m\u00e1ximo se vuelve demasiado fluido y pierde consistencia; y un suelo con humedad por debajo del L\u00edmite de Plasticidad m\u00ednimo se vuelve quebradizo.<\/p>\n<p>Los L\u00edmites Pl\u00e1stico y L\u00edquido permiten predecir la capacidad portante frente a las cargas, las propiedades de consolidaci\u00f3n y compactaci\u00f3n, y los posibles asentamientos y expansividades de un suelo.<\/p>\n<p>Su determinaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n no difieren entre las normativas brit\u00e1nica y espa\u00f1ola.<\/p>\n<h4>C. Ensayo MCV (MOISTURE CONDITION VALUE)<\/h4>\n<p>Este ensayo merece la pena ser destacado, al no estar muy extendido en Espa\u00f1a, y debido a que es uno de los principales ensayos existentes en la normativa brit\u00e1nica de clasificaci\u00f3n de suelos para su reutilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ensayo MCV (Moisture Condition Value) fue desarrollado por el Transport Research Laboratory (TRL, en adelante) en la d\u00e9cada de los setenta para evaluar la aceptabilidad de los suelos para su posterior uso. Este ensayo es \u00fatil para conocer de una manera r\u00e1pida, si la humedad natural del suelo es adecuada para ser compactado o, en caso contrario, cuantificar el exceso o defecto de humedad correspondiente.<\/p>\n<p>El aparato con el cual se realiza este ensayo es el MCA (Moisture Condition Apparatus) (Figura 1), con el que tambi\u00e9n se puede obtener el Chalk Crushing Value (CCV). Consta b\u00e1sicamente de un armaz\u00f3n que contiene una maza y un molde cil\u00edndrico de 100 mm de di\u00e1metro interno donde colocar la muestra. Dispone de un contador que va acumulando los golpes dados, lo cual permite determinar el esfuerzo de compactaci\u00f3n, y de una regleta que hace posible medir el descenso de la parte superior de la muestra a medida que se va incrementando el n\u00famero de golpes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8469\" aria-describedby=\"caption-attachment-8469\" style=\"width: 907px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8469\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470.jpg\" alt=\"\" width=\"907\" height=\"702\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470.jpg 907w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470-300x232.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470-768x594.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470-696x539.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/1-e1491483866470-543x420.jpg 543w\" sizes=\"auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8469\" class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Esquema e imagen del MCA (Moisture Condition Apparatus). Fuente: TRL Report 273 (Esquema), Internet (Foto)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El ensayo MCV consiste en compactar una muestra de suelo de 1,5kg \u00b1 20g, en sus condiciones naturales de humedad, dentro del molde cil\u00edndrico. En la Figura 2 puede verse el procedimiento de preparaci\u00f3n de las muestras para el ensayo. La compactaci\u00f3n se realiza con una maza de 7kg, con ca\u00edda guiada de 250mm, golpeando sobre un disco de fibra interpuesto entre la parte superior de la muestra y la maza, evitando de esta forma la extrusi\u00f3n durante el golpeo.<\/p>\n<p>Este ensayo tambi\u00e9n puede llevarse a cabo en muestras saturadas. Para ello se procede del mismo modo, con la salvedad de la forma en la que se prepara la muestra, que difiere ligeramente, e ignorando el agua que se escapa del molde.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8470\" aria-describedby=\"caption-attachment-8470\" style=\"width: 664px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8470\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura2-e1491484197764.jpg\" alt=\"\" width=\"664\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura2-e1491484197764.jpg 664w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura2-e1491484197764-300x218.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura2-e1491484197764-324x235.jpg 324w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura2-e1491484197764-579x420.jpg 579w\" sizes=\"auto, (max-width: 664px) 100vw, 664px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8470\" class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Procedimiento de preparaci\u00f3n de las muestras para el Ensayo MCV.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El tiempo que conlleva realizar un ensayo MCV es de 6-10 minutos aproximadamente.<\/p>\n<p>Durante el desarrollo del ensayo MCV se va midiendo el descenso de la parte superior de la muestra y el n\u00famero de golpes dados (B) hasta alcanzar un estado pr\u00f3ximo a la compactaci\u00f3n total o hasta que el agua sea expulsada de la base del molde. El estado pr\u00f3ximo a la compactaci\u00f3n total se alcanza cuando la diferencia entre el descenso de la cabeza de la muestra a los 4B golpes y B golpes es inferior o igual a 5 mm. De acuerdo con esto, la forma de hacer el ensayo consiste en ir midiendo el descenso de la cabeza de la muestra en funci\u00f3n del n\u00famero de golpes, utilizando series crecientes del n\u00famero de golpes tales como: 1, 2, 3, 4, 6, 8, 12, 16, 24, 32, 48, 64, 96, 128, 192 y 256. Dicho descenso se calcula despu\u00e9s por diferencia entre los golpes 1 y 4, 2 y 8, 3 y 12\u2026 En un gr\u00e1fico auxiliar se representa la relaci\u00f3n entre el n\u00famero inicial de golpes (1, 2, 3\u2026) y el descenso producido al cuadriplicar ese n\u00famero de golpes (4, 8, 12\u2026) y de esta forma se puede calcular el n\u00famero de golpes B que cumple la condici\u00f3n indicada anteriormente. En la Figura 3 y la Figura 4 se adjuntan ejemplos de gr\u00e1ficos obtenidos a partir del Ensayo MCV.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8471\" aria-describedby=\"caption-attachment-8471\" style=\"width: 958px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8471\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura3-e1491484653946.jpg\" alt=\"\" width=\"958\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura3-e1491484653946.jpg 958w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura3-e1491484653946-300x102.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura3-e1491484653946-768x261.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/figura3-e1491484653946-696x237.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 958px) 100vw, 958px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8471\" class=\"wp-caption-text\">Figura 3. A la izquierda, curva caracter\u00edstica del ensayo MCV. A la derecha, curva con bajo contenido de humedad. Fuente: TRL Report 273.<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_8472\" aria-describedby=\"caption-attachment-8472\" style=\"width: 483px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8472\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura4-e1491484854856.jpg\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura4-e1491484854856.jpg 483w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura4-e1491484854856-300x210.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura4-e1491484854856-100x70.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 483px) 100vw, 483px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8472\" class=\"wp-caption-text\">Figura 4. Curva del ensayo MCV con alto contenido de humedad. Fuente: TRL Report 273.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El n\u00famero de golpes B obtenido en este ensayo, no se emplea como resultado del mismo, si no que se utiliza el \u00edndice MCV, definido como 10log10(B). Cuando se ensayan muestras saturadas, el \u00edndice MCV obtenido es el correspondiente al contenido m\u00e1ximo de humedad bajo condiciones drenadas.<\/p>\n<p>El fundamento de este ensayo se basa en el hecho de que los suelos que est\u00e1n muy h\u00famedos, respecto a su humedad \u00f3ptima de compactaci\u00f3n, no pueden compactarse aunque se den muchos golpes, mientras que suelos secos con un contenido de humedad cercano a la Humedad \u00d3ptima de compactaci\u00f3n, pueden seguir compact\u00e1ndose a medida que se siguen golpeando (Figura 5). En principio, de la relaci\u00f3n entre el n\u00famero de golpes y el descenso de la parte superior de la muestra, es posible deducir si la humedad es alta o baja para su posterior compactaci\u00f3n en obra.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8474\" aria-describedby=\"caption-attachment-8474\" style=\"width: 509px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8474\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura5-e1491486737104.jpg\" alt=\"\" width=\"509\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura5-e1491486737104.jpg 509w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura5-e1491486737104-300x259.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura5-e1491486737104-486x420.jpg 486w\" sizes=\"auto, (max-width: 509px) 100vw, 509px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8474\" class=\"wp-caption-text\">Figura 5. Esquema de comportamiento de suelos h\u00famedos y secos al aumentar la energ\u00eda de compactaci\u00f3n. Fuente TRL Report 273.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Valores muy bajos del \u00edndice MCV indican que se trata de suelos h\u00famedos dif\u00edciles de compactar, y valores muy altos indican que son suelos que requerir\u00e1n un gran esfuerzo de compactaci\u00f3n. La situaci\u00f3n \u00f3ptima corresponder\u00eda a un valor o rango de MCV.<\/p>\n<p>Generalmente es recomendado tomar como l\u00edmite inferior de aceptabilidad un \u00edndice MCV de 8,5, por lo que un suelo con un MCV menor a ese l\u00edmite, ser\u00e1 considerado inaceptable (otros l\u00edmites inferiores de aceptabilidad pueden considerarse, aunque es poco probable que caigan fuera del rango 7-9).<\/p>\n<p>En funci\u00f3n del tipo de material, el l\u00edmite superior de aceptabilidad var\u00eda. Por ejemplo, para suelos cohesivos suele considerarse un MCV comprendido entre 11,5 y 12,5, sin embargo, para suelos granulares, por ejemplo una arena bien graduada, el MCV m\u00e1ximo que se suele tomar es de 14,5. En la Figura 6 se incluye un diagrama de flujo para clasificar un material a partir del Ensayo MCV.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8475\" aria-describedby=\"caption-attachment-8475\" style=\"width: 695px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8475\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura6-e1491486885382.jpg\" alt=\"\" width=\"695\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura6-e1491486885382.jpg 695w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura6-e1491486885382-300x186.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura6-e1491486885382-356x220.jpg 356w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura6-e1491486885382-679x420.jpg 679w\" sizes=\"auto, (max-width: 695px) 100vw, 695px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8475\" class=\"wp-caption-text\">Figura 6. Diagrama de flujo a seguir al clasificar un material a partir del ensayo MCV. Fuente: TRL Report 273.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Si el ensayo MCV se completa determinando su \u00edndice para distintas condiciones de humedad, se observa que el \u00edndice MCV est\u00e1 relacionado con la humedad mediante una ley lineal (l\u00ednea de calibraci\u00f3n, Figura 7):<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">W (%)= a \u2013 b x MCV\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [1]<\/p>\n<p>donde W es el contenido de humedad en porcentaje, a es el contenido de humedad en porcentaje cuando el MCV es igual a cero y b es la pendiente de la recta. Las constantes a y b son caracter\u00edsticas de cada suelo, por lo que conoci\u00e9ndolas, puede quedar clasificado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8476\" aria-describedby=\"caption-attachment-8476\" style=\"width: 727px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8476\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura7-e1491487091673.jpg\" alt=\"\" width=\"727\" height=\"436\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura7-e1491487091673.jpg 727w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura7-e1491487091673-300x180.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura7-e1491487091673-696x417.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura7-e1491487091673-700x420.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 727px) 100vw, 727px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8476\" class=\"wp-caption-text\">Figura 7. Ejemplo de l\u00ednea de calibraci\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es com\u00fan correlacionar el \u00edndice MCV, adem\u00e1s de con el contenido de humedad, con otros par\u00e1metros del suelo como el CBR, la densidad seca y la resistencia a corte sin drenaje, esta \u00faltima empleada para establecer los l\u00edmites de aceptabilidad a partir de su valor m\u00e1ximo y m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Este ensayo no siempre puede llevarse a cabo ya que hay que tener en cuenta la proporci\u00f3n de finos, arenas y gravas presente en el suelo a estudiar. En funci\u00f3n de esta proporci\u00f3n pueden darse tres situaciones (Figura 8): que el MCA no sea apto para el material que hay que ensayar, que el MCA pueda ser utilizado pero con restricciones o que el MCA sea apto para el material de estudio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8477\" aria-describedby=\"caption-attachment-8477\" style=\"width: 551px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8477\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura8-e1491487232928.jpg\" alt=\"\" width=\"551\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura8-e1491487232928.jpg 551w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura8-e1491487232928-300x254.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura8-e1491487232928-496x420.jpg 496w\" sizes=\"auto, (max-width: 551px) 100vw, 551px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8477\" class=\"wp-caption-text\">Figura 8. Esquema de idoneidad para ensayar un material mediante el MCA. Fuente: TRL Report 273.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>D. Ensayo CCV (Chalk Crushing Value)<\/h4>\n<p>El ensayo CCV (Chalk Crushing Value) se emplea para clasificar el \u201cchalk\u201d (creta) en relaci\u00f3n a su comportamiento durante la construcci\u00f3n de terraplenes. Permite identificar la susceptibilidad a la trituraci\u00f3n y la posible inestabilidad que puede producir como relleno este material. Este ensayo se realiza con el MCA, como ya se ha mencionado anteriormente.<\/p>\n<p>Los valores de CCV var\u00edan desde 4,2 para \u201cchalk\u201d muy blandos hasta 2,4 para \u201cchalk\u201d muy duros.<\/p>\n<h4>E. Caracter\u00edsticas de compactaci\u00f3n (OMC y MDD)<\/h4>\n<p>El OMC (Optimum Moisture Content) es la humedad \u00f3ptima de compactaci\u00f3n de un material para que este alcance su m\u00e1xima densidad seca o MDD (Maximum Dry Density). Estos par\u00e1metros se obtienen a partir del ensayo Proctor.<\/p>\n<p>Su determinaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n no difieren entre las normativas brit\u00e1nica y espa\u00f1ola.<\/p>\n<h4>F. CBR (California Bearing Ratio)<\/h4>\n<p>El ensayo CBR (California Bearing Ratio) mide la resistencia de un suelo a esfuerzo cortante y puede realizarse en laboratorio o in situ.<\/p>\n<p>Permite conocer la capacidad portante de un suelo en relaci\u00f3n con la compactaci\u00f3n y la humedad.<\/p>\n<h4>G. Resistencia al corte sin drenaje (Cu)<\/h4>\n<p>Se trata de un par\u00e1metro caracter\u00edstico de suelos cohesivos. La resistencia de un suelo frente a esfuerzos cortantes en condiciones sin drenaje se encuentra relacionada con la capacidad del mismo a soportar cargas y conservar la estabilidad.<\/p>\n<p>Permite predecir la presi\u00f3n de tierras sobre estructuras de contenci\u00f3n, la capacidad de soporte de zapatas y losas, la estabilidad de taludes en cortes o terraplenes, la resistencia al corte entre suelo y pilotes, etc.<\/p>\n<p>Su determinaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n no difieren entre las normativas brit\u00e1nica y espa\u00f1ola.<\/p>\n<h3>IV NORMATIVA DE CLASIFICACI\u00d3N<\/h3>\n<p>Tal y como se ha comentado anteriormente, para el dise\u00f1o de las estructuras de tierra es necesario tener un buen conocimiento de los tipos de materiales que conformar\u00e1n la estructura: propiedades, situaci\u00f3n, vol\u00famenes, etc.<\/p>\n<p>La normativa anglosajona que regula los requisitos m\u00ednimos y procedimientos de clasificaci\u00f3n para el aprovechamiento de materiales excavados y su compactaci\u00f3n, ha sido desarrollada por la Highways Agency (HA). Dicha normativa se encuentra recogida en las siguientes publicaciones:<\/p>\n<ul>\n<li>Manual of Contract documents for Highway Works (MCHW):\n<ul>\n<li>Volume 1: Specification for Highway Works (SHW).\n<ul>\n<li>Series 100: Preliminaries<\/li>\n<li>Series 500: Drainage and service ducts<\/li>\n<li>Series 600: Earthworks<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Volume 2: Notes for Guidance on the Specifications for Highway Works (NG).\n<ul>\n<li>Series 600: Earthworks<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Design Manual for Roads and Bridges (DMRB):\n<ul>\n<li>Volume 4: Geotechnics and Drainage\n<ul>\n<li>Section 1: Earthworks. Part 1: HA 44\/91 Design and Preparation of Contract Documents<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>A. Principales clases de materiales incluidos en la TablA 6\/1<\/h3>\n<p>En el presenta apartado se muestran fragmentos de las tablas de clasificaci\u00f3n de materiales m\u00e1s importantes del Volume 1: Specification for Highway Works (SHW) \u2013 Series 600:<\/p>\n<ul>\n<li>Tabla 6\/1: incluye las clases de materiales que pueden ser utilizados en los trabajos de construcci\u00f3n, su descripci\u00f3n gen\u00e9rica, su uso m\u00e1s extendido, los par\u00e1metros que entran en juego en su clasificaci\u00f3n y el m\u00e9todo de compactaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Tabla 6\/2: incluye los l\u00edmites granulom\u00e9tricos para cada clase de material.<\/li>\n<li>Tabla 6\/7: incluye la limitaci\u00f3n de los materiales seg\u00fan su procedencia.<\/li>\n<\/ul>\n<table width=\"583\">\n<thead>\n<tr>\n<td colspan=\"6\" width=\"583\"><strong><br \/>\n<\/strong><strong>Table 6\/1 Series 600 Earthworks Specifications<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" width=\"50\"><strong>CLASS<\/strong><\/td>\n<td width=\"93\"><strong>GENERAL DESCRIPTION<\/strong><\/td>\n<td width=\"132\"><strong>TYPICAL USE<\/strong><\/td>\n<td width=\"161\"><strong>PARAMETERS<\/strong><\/td>\n<td width=\"148\"><strong>Constituents (Table 6\/7)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"15\">1<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; C<\/td>\n<td width=\"93\">Granular material<\/td>\n<td width=\"132\">General fill<\/td>\n<td width=\"161\">Grading<br \/>\nUniformity Coefficient<br \/>\nmc*<br \/>\nMCV*<br \/>\nIDD chalk*<br \/>\nLos Angeles<\/td>\n<td width=\"148\">P, A, B1, C1, C4, D2, D3, D4, E, F, G, H1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">2<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; E<\/td>\n<td width=\"93\">Cohesive material<\/td>\n<td width=\"132\">General fill<\/td>\n<td width=\"161\">Grading<br \/>\nPlastic limit<br \/>\nmc *<br \/>\nMCV *<br \/>\nCu *<br \/>\nBulk density *<\/td>\n<td width=\"148\">Any material except chalk<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">3<\/td>\n<td width=\"34\">&#8211;<\/td>\n<td width=\"93\">Chalk<\/td>\n<td width=\"132\">General fill<\/td>\n<td width=\"161\">mc *<br \/>\nIDD *<\/td>\n<td width=\"148\">Chalk and associated materials<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">4<\/td>\n<td width=\"34\">&#8211;<\/td>\n<td width=\"93\">Various<\/td>\n<td width=\"132\">Fill to landscape areas<\/td>\n<td width=\"161\">Grading *<br \/>\nmc *<br \/>\nMCV *<\/td>\n<td width=\"148\">*<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">5<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; B<\/td>\n<td width=\"93\">Topsoil<br \/>\nTurf<\/td>\n<td width=\"132\">Topsoiling<\/td>\n<td width=\"161\">Grading<\/td>\n<td width=\"148\">Topsoil or Turf<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">6<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; S<\/td>\n<td width=\"93\">Selected granular material<\/td>\n<td width=\"132\">Below water<br \/>\nStarter layer<br \/>\nUnder ash<br \/>\nCapping<br \/>\nFor stabilisation to capping<br \/>\nGabion filling<br \/>\nDrainage layer<br \/>\nReinforced soil<br \/>\nBuried steel structures<br \/>\nFill to structures<\/td>\n<td width=\"161\">Grading<br \/>\nUniformity<br \/>\nSMC chalk<br \/>\nLos Angeles<br \/>\nmc *<br \/>\nMCV<br \/>\nLiquid limit<br \/>\nPlasticity index<br \/>\nOrganic matter *<br \/>\nSulfate content<br \/>\nOxidisable sulfides<br \/>\nClass Ra (asphalt) content<br \/>\nBitumen content<br \/>\nWater content<br \/>\npH value<br \/>\nChloride ion content<br \/>\nResistivity<br \/>\nRedox potential<br \/>\nMicrobial activity index<br \/>\nEtc.<\/td>\n<td width=\"148\">P, A, B1, D2, D3, D4, G<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">7<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; I<\/td>\n<td width=\"93\">Selected cohesive material<\/td>\n<td width=\"132\">Reinforced soil<br \/>\nFor stabilisation to capping<br \/>\nBuried steel structures<br \/>\nFill to structures<\/td>\n<td width=\"161\">Grading<br \/>\nmc *<br \/>\nMCV *<br \/>\nUndrained c and \u03d5 *<br \/>\nc&#8217; and \u03d5&#8217; *<br \/>\nIDD chalk *<br \/>\nLiquid limit<br \/>\nPlasticity index<br \/>\nPermeability<br \/>\npH<br \/>\nChloride ion<br \/>\nSulfate content<br \/>\nEtc.<\/td>\n<td width=\"148\">Any material except Class 3 (Chalks) and other exceptions<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">8<\/td>\n<td width=\"34\">&#8211;<\/td>\n<td width=\"93\">Class 1, 2 &amp; 3 material<\/td>\n<td width=\"132\">Lower trench fill<\/td>\n<td width=\"161\">mc *<br \/>\nMCV *<\/td>\n<td width=\"148\">P, A, B1, D2, D3, D4, G<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"15\">9<\/td>\n<td width=\"34\">A &#8211; E<\/td>\n<td width=\"93\">Stabilised material<\/td>\n<td width=\"132\">Capping<\/td>\n<td width=\"161\">Pulverisation<br \/>\nBearing ratio *<br \/>\nmc *<br \/>\nMCV *<\/td>\n<td width=\"148\">Class 6E, 7F &amp; 7G with addition of cement<br \/>\nClass 7E, 7I &amp; 6R with addition of lime\/cement<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 1. Clases de materiales de la Tabla 6\/1 de la Series 600 de la SHW.<\/em><\/p>\n<p><strong>* Los l\u00edmites de estos par\u00e1metros se definen en la fase de Dise\u00f1o de Detalle, particularizando seg\u00fan las necesidades del Proyecto<\/strong>.<\/p>\n<h4>B. Clasificaci\u00f3n de suelos seg\u00fan granulometr\u00eda (Tabla 6\/2)<\/h4>\n<p>La Tabla 6\/2 de la SHW muestra los l\u00edmites granulom\u00e9tricos de cada clase de material de la Tabla 6\/1, en funci\u00f3n de los tamices de la BS Series y por sedimentaci\u00f3n.<\/p>\n<h4>C. Limitaci\u00f3n de usos seg\u00fan la procedencia del material (Tabla 6\/7)<\/h4>\n<p>Aparte de los par\u00e1metros anteriormente enumerados, en la Series 600 de la SHW tambi\u00e9n queda tabulada la procedencia de los materiales (Tabla 6\/7), de manera que se regula el empleo de materiales contaminados, materiales reciclados, etc. (Tabla 2):<\/p>\n<table width=\"587\">\n<thead>\n<tr>\n<td colspan=\"4\" width=\"587\"><strong>Tabla 6\/7 Material Sources and Source Codes for Imported Materials<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\"><strong>SOURCE CODE<\/strong><\/td>\n<td width=\"146\"><strong>SOURCE<\/strong><\/td>\n<td width=\"57\"><strong>SUB &#8211; CODE<\/strong><\/td>\n<td width=\"327\"><strong>SPECIFIC MATERIAL<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"57\">P<\/td>\n<td width=\"146\">Natural Aggregates<\/td>\n<td width=\"57\">P<\/td>\n<td width=\"327\">All petrographic types included in BS EN 932-3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"4\" width=\"57\">A<\/td>\n<td rowspan=\"4\" width=\"146\">Construction and demolition recycling industries<\/td>\n<td width=\"57\">A1<\/td>\n<td width=\"327\">Reclaimed asphalt<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">A2<\/td>\n<td width=\"327\">Crushed concrete<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">A3<\/td>\n<td width=\"327\">Crushed bricks, masonry<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">A4<\/td>\n<td width=\"327\">Mix of A1, A2 and A3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"2\" width=\"57\">B<\/td>\n<td rowspan=\"2\" width=\"146\">Municipal solid waste incineration industry<\/td>\n<td width=\"57\">B1<\/td>\n<td width=\"327\">Municipal incinerator bottom ash (excluding fly ash) (MIBA)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">B2<\/td>\n<td width=\"327\">Municipal incinerator fly ash (MIFA)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"5\" width=\"57\">C<\/td>\n<td rowspan=\"5\" width=\"146\">Coal Power Generation Industry<\/td>\n<td width=\"57\">C1<\/td>\n<td width=\"327\">Coal fly ash<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">C2<\/td>\n<td width=\"327\">Fluidised bed combustion fly ash (FBCFA)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">C3<\/td>\n<td width=\"327\">Boiler slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">C4<\/td>\n<td width=\"327\">Coal bottom ash<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">C5<\/td>\n<td width=\"327\">Fluidised bed combustion bottom ash (FBC bottom ash)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"6\" width=\"57\">D<\/td>\n<td rowspan=\"6\" width=\"146\">Iron and steel industry<\/td>\n<td width=\"57\">D1<\/td>\n<td width=\"327\">Granulated blast furnace slag (GBS)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">D2<\/td>\n<td width=\"327\">Air-cooled blast furnace slag (ABS)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">D3<\/td>\n<td width=\"327\">Basic oxygen furnace slag (converter slag, BOS)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">D4<\/td>\n<td width=\"327\">Electric arc furnace slag (from carbon steel production, EAF C)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">D5<\/td>\n<td width=\"327\">Electric arc furnace slag (from stainless\/high alloy steel production, EAF S)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">D6<\/td>\n<td width=\"327\">Ferrochromium slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"4\" width=\"57\">E<\/td>\n<td rowspan=\"4\" width=\"146\">Non ferrous steel industry<\/td>\n<td width=\"57\">E1<\/td>\n<td width=\"327\">Copper slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">E2<\/td>\n<td width=\"327\">Molybdenum slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">E3<\/td>\n<td width=\"327\">Zinc slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">E4<\/td>\n<td width=\"327\">Phosphorous slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"2\" width=\"57\">F<\/td>\n<td rowspan=\"2\" width=\"146\">Foundry industry<\/td>\n<td width=\"57\">F1<\/td>\n<td width=\"327\">Foundry sand<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">F2<\/td>\n<td width=\"327\">Foundry cupola furnace slag<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"4\" width=\"57\">G<\/td>\n<td rowspan=\"4\" width=\"146\">Mining and quarry industry<\/td>\n<td width=\"57\">G1<\/td>\n<td width=\"327\">Red coal shale<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">G2<\/td>\n<td width=\"327\">Refuse from hard coal mining (black coal shale)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">G3<\/td>\n<td width=\"327\">Pre-selected all-in from quarry\/mining<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">G4<\/td>\n<td width=\"327\">Spent oil shale<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"2\" width=\"57\">H<\/td>\n<td rowspan=\"2\" width=\"146\">Maintenance dredging works<\/td>\n<td width=\"57\">H1<\/td>\n<td width=\"327\">Dredge spoil sand<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">H2<\/td>\n<td width=\"327\">Dredge spoil clay<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td rowspan=\"6\" width=\"57\">I<\/td>\n<td rowspan=\"6\" width=\"146\">Miscellaneous<\/td>\n<td width=\"57\">I1<\/td>\n<td width=\"327\">Excavated soil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">I2<\/td>\n<td width=\"327\">Paper sludge ash<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">I3<\/td>\n<td width=\"327\">Sewage sludge incineration ash (municipal)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">I4<\/td>\n<td width=\"327\">Biomass ash<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">I5<\/td>\n<td width=\"327\">Crushed glass<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">I6<\/td>\n<td width=\"327\">Expanded clay<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 2. Procedencia de materiales y c\u00f3digos para materiales importados (Tabla 6\/7 de la SHW)<\/em><\/p>\n<p><strong>D. Comparaci\u00f3n con la normativa de clasificaci\u00f3n de materiales espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p>Como se puede observar, en las tablas de clasificaci\u00f3n de las Series 600 de la SHW entran en juego multitud de ensayos y par\u00e1metros de los materiales. Este hecho guarda relaci\u00f3n con la Introducci\u00f3n del presente art\u00edculo donde se habla de la alta inversi\u00f3n inicial necesaria en investigaci\u00f3n geol\u00f3gico \u2013 geot\u00e9cnica de cara a lograr beneficios importantes de calidad y durabilidad, y optimizaci\u00f3n de recursos en fase de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cabe destacar que en el entorno anglosaj\u00f3n se distinguen 50 clases de materiales y 35 limitaciones por procedencia, y entran en juego m\u00e1s de 20 par\u00e1metros distintos, en comparaci\u00f3n con las 13 tipolog\u00edas principales y aproximadamente 10 par\u00e1metros establecidos en el PG-3 (Pliego de Prescripciones T\u00e9cnicas Generales para Obras de Carreteras y Puentes) para la formaci\u00f3n de terraplenes, explanadas y bases de firme de la normativa espa\u00f1ola (Tabla 3). El PG-3 es la norma de referencia en Espa\u00f1a en materia de prescripciones de materiales en construcci\u00f3n civil, no s\u00f3lo en carreteras y puentes.<\/p>\n<table>\n<thead>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" width=\"468\"><strong>CLASES DE SUELOS Y PAR\u00c1METROS PRINCIPALES SEG\u00daN EL PG-3<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\"><strong>MATERIAL<\/strong><\/td>\n<td width=\"236\"><strong>PAR\u00c1METROS<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo inadecuado<\/td>\n<td rowspan=\"13\" width=\"236\">Granulometr\u00eda<\/p>\n<p>Contenido materia org\u00e1nica<\/p>\n<p>Contenido sales solubles<\/p>\n<p>Contenido yeso<\/p>\n<p>L\u00edmite l\u00edquido<\/p>\n<p>\u00cdndice plasticidad<\/p>\n<p>Asiento colapso<\/p>\n<p>Hinchamiento libre<\/p>\n<p>Densidad<\/p>\n<p>CBR<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo marginal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo tolerable<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo adecuado<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo seleccionado tipo 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo seleccionado tipo 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Pedrapl\u00e9n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Todo \u2013 uno<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Zahorra natural<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Zahorra artificial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo estabilizado tipo 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo estabilizado tipo 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"231\">Suelo estabilizado tipo 3<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 3. Clases de suelos y par\u00e1metros principales seg\u00fan el PG-3.<\/em><\/p>\n<h3>V. METODOLOG\u00cdA DE APROVECHAMIENTO DE MATERIALES A PARTIR DE LA NORMATIVA BRIT\u00c1NICA<\/h3>\n<p>El fundamento del desarrollo de una metodolog\u00eda de aprovechamiento basada en la normativa brit\u00e1nica pretende estandarizar una forma de trabajo basada en la experiencia y que no ha sido publicada hasta la fecha.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pretende llamar la atenci\u00f3n sobre la necesidad de realizar una mayor inversi\u00f3n en estudios geot\u00e9cnicos y geol\u00f3gicos, previos al comienzo de cualquier obra civil, lo cual repercute en una mayor calidad de los trabajos y en un uso m\u00e1s eficiente de los recursos p\u00fablicos y privados.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se presenta la metodolog\u00eda desarrollada por eptisa para clasificar los materiales procedentes de excavaciones seg\u00fan la normativa brit\u00e1nica, en la Fase de Licitaci\u00f3n del proyecto de construcci\u00f3n de una obra lineal:<\/p>\n<p><strong>A.\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estudio de la excavabilidad de los materiales subyacentes y primera estimaci\u00f3n de vol\u00famenes totales, diferenciando entre roca y suelo.<\/p>\n<p><strong>B.\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0 Clasificaci\u00f3n de los materiales<\/p>\n<p>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Discriminaci\u00f3n de los materiales excavados seg\u00fan su naturaleza y primer uso futuro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">i.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Suelos para movimiento de tierras, y subbases y bases de firme.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">ii.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rocas para movimiento de tierras, y subbases y bases de firme<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">iii.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1ridos para hormigones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">iv.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1ridos para pavimentos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">v.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Materiales espec\u00edficos de plataforma de ferrocarril.<\/p>\n<p>2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Clasificaci\u00f3n de suelos seg\u00fan las tablas de la MCHW &#8211; Volume 1 &#8211; Series 600: Earthworks.<\/p>\n<p>3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Clasificaci\u00f3n de rocas seg\u00fan las tablas de la MCHW &#8211; Volume 1 &#8211; Series 600: Earthworks.<\/p>\n<p>4.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Clasificaci\u00f3n de \u00e1ridos para hormigones, \u00e1ridos para pavimentos y materiales para plataforma de ferrocarril, seg\u00fan normativa particular.<\/p>\n<p><strong>C.\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0 Propuesta de tratamientos de mejora de materiales.<\/p>\n<p><strong>D.\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estimaci\u00f3n estad\u00edstica del volumen disponible de cada tipolog\u00eda de material clasificado.<\/p>\n<p>Cabe rese\u00f1ar, que la SHW establece l\u00edmites m\u00ednimos o m\u00e1ximos para ciertos par\u00e1metros que el material debe cumplir para poder ser reutilizado (la clasificaci\u00f3n en funci\u00f3n de estos par\u00e1metros es la que se desarrolla a continuaci\u00f3n). El resto de l\u00edmites se establecen en la Fase de Dise\u00f1o de Detalle o durante la construcci\u00f3n, de acuerdo con la experiencia acumulada en proyectos anteriores.<\/p>\n<h4>A. Estudio de excavabilidad y estimaci\u00f3n de volumen total DE MATERIAL EXCAVADO<\/h4>\n<p>El primer paso de esta Metodolog\u00eda consiste en el estudio de la excavabilidad del sustrato, de cara a estimar qu\u00e9 volumen de material ser\u00e1 posible extraer en funci\u00f3n de los medios, tiempo y recursos econ\u00f3micos disponibles.<\/p>\n<p>Es importante diferenciar entre roca y suelo por sus significativas diferencias a la hora de excavar. Por tanto, en primer lugar, se realiza el an\u00e1lisis en roca partiendo de la base de que los suelos ser\u00e1n extra\u00edbles al 100 % pr\u00e1cticamente.<\/p>\n<p>Para evaluar la excavabilidad de una roca se recomienda seguir el m\u00e9todo gr\u00e1fico propuesto por G.S. Pettifer y P.G. Fookes (1994), los cuales, bas\u00e1ndose en el estudio de 120 casos, idearon un gr\u00e1fico en escala logar\u00edtmica (Figura 9), subdividido en diversos m\u00e9todos de excavaci\u00f3n, en funci\u00f3n del \u00cdndice de Fracturaci\u00f3n de la roca, If, y de la resistencia de su matriz, expresada como el \u00cdndice de Resistencia Puntual, Is(50).<\/p>\n<p>El If de la roca puede calcularse mediante el \u00cdndice de tama\u00f1o de bloque, Ib, que representa las dimensiones medias de los bloques tipo medidos en el afloramiento [2]. Por ejemplo, en el caso de una roca sedimentaria con planos de estratificaci\u00f3n y dos familias de discontinuidades perpendiculares entre s\u00ed, el \u00cdndice Ib viene definido por:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ib = (e1 + e2 + e3)\/3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [2]<\/p>\n<p>Siendo e1, e2 y e3, los valores medios del espaciado de las tres familias de discontinuidades (en metros).<\/p>\n<p>El If tambi\u00e9n se puede calcular en funci\u00f3n del par\u00e1metro Jv, que representa el n\u00famero total de discontinuidades que interceptan una unidad de volumen (1m3) del macizo rocoso. Como es dif\u00edcil poder observar tridimensionalmente un afloramiento, el valor de Jv se suele determinar contando las discontinuidades de cada familia que interceptan una longitud determinada, midiendo perpendicularmente a la direcci\u00f3n de cada una de las familias:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8479\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM3-e1491488458572.jpg\" alt=\"\" width=\"427\" height=\"78\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM3-e1491488458572.jpg 427w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM3-e1491488458572-300x55.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 427px) 100vw, 427px\" \/>Por ejemplo, para un macizo con tres familias de discontinuidades (J1, J2 y J3):<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8480\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM4-e1491488520396.jpg\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"58\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM4-e1491488520396.jpg 491w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/FORM4-e1491488520396-300x35.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_8481\" aria-describedby=\"caption-attachment-8481\" style=\"width: 925px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8481\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499.jpg\" alt=\"\" width=\"925\" height=\"638\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499.jpg 925w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-300x207.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-768x530.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-100x70.jpg 100w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-218x150.jpg 218w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-696x480.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figura9-e1491488696499-609x420.jpg 609w\" sizes=\"auto, (max-width: 925px) 100vw, 925px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8481\" class=\"wp-caption-text\">Figura 9. Gr\u00e1fico de excavabilidad de roca seg\u00fan G.S. Pettifer y P.G. Fookes.<\/figcaption><\/figure>\n<p>La longitud a medir depender\u00e1 del espaciado de cada familia, variando normalmente entre 5 y 10 metros. Tambi\u00e9n se puede estimar el par\u00e1metro Jv de forma r\u00e1pida contando el n\u00famero total de discontinuidades que interceptan una longitud L en cualquier direcci\u00f3n de inter\u00e9s (cortando al mayor n\u00famero de planos), correspondiendo este valor a la frecuencia de discontinuidades, l:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">l = n\u00ba de discontinuidades \/ L (m)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [5]<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">l = 1 \/ espaciado medio de discontinuidades (m)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [6]<\/p>\n<p>Por otro lado, el \u00cdndice de Resistencia Puntual (Is50) se obtiene a partir del Ensayo de carga puntual (PLT, point load test). Mediante este ensayo se determina la resistencia a compresi\u00f3n simple de fragmentos irregulares de roca o de testigos cil\u00edndricos de sondeos, a partir del \u00cdndice Is obtenido en el ensayo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Is = P\/D2\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [7]<\/p>\n<p>Siendo P la carga de rotura de la muestra o probeta y D, el di\u00e1metro de la probeta o altura de la muestra ensayada (distancia entre puntas) La correlaci\u00f3n entre el \u00cdndice Is y la resistencia a compresi\u00f3n simple de la roca, sc, es:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">sc = f. Is\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [8]<\/p>\n<p>Donde el factor f var\u00eda seg\u00fan el di\u00e1metro de la muestra. La correlaci\u00f3n entre el \u00cdndice Is y la resistencia a compresi\u00f3n simple de la roca est\u00e1 referida a testigos de 50mm de di\u00e1metro. Para este di\u00e1metro, f = 23, por tanto:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">sc = 23. Is\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [9]<\/p>\n<p>A partir de los valores de Is(50) obtenidos en laboratorio sobre los testigos de roca de los sondeos, y de los reconocimientos de campo realizados sobre el macizo rocoso en cuanto al grado de fracturaci\u00f3n de la roca, se entra en el gr\u00e1fico de la Figura 9 y se representan los puntos correspondientes a cada muestra, tanto en funci\u00f3n del If m\u00e1ximo como del If medio (Figura 10 y Figura 11), obteniendo una estimaci\u00f3n de los m\u00e9todos de excavaci\u00f3n y sus porcentajes.<\/p>\n<p>Es decir, conociendo el grado de excavabilidad del material de cada prospecci\u00f3n realizada, conocemos su volumen y conocemos el porcentaje que supone respecto del total de prospecciones. De esta forma obtenemos una estimaci\u00f3n de vol\u00famenes totales excavables.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8482\" aria-describedby=\"caption-attachment-8482\" style=\"width: 728px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8482\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628.jpg\" alt=\"\" width=\"728\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628.jpg 728w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628-300x214.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628-100x70.jpg 100w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628-696x497.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur10-e1491489000628-588x420.jpg 588w\" sizes=\"auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8482\" class=\"wp-caption-text\">Figura 10. Ejemplo de aplicaci\u00f3n del gr\u00e1fico de excavabilidad en roca, en funci\u00f3n del m\u00e1ximo \u00cdndice de Fracturaci\u00f3n (G.S. Pettifer y P.G. Fookes)<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_8483\" aria-describedby=\"caption-attachment-8483\" style=\"width: 719px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8483\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409.jpg\" alt=\"\" width=\"719\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409.jpg 719w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409-300x217.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409-324x235.jpg 324w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409-696x503.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Figur11-e1491489089409-581x420.jpg 581w\" sizes=\"auto, (max-width: 719px) 100vw, 719px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8483\" class=\"wp-caption-text\">Figura 11. Ejemplo de aplicaci\u00f3n del gr\u00e1fico de excavabilidad en roca, en funci\u00f3n del \u00cdndice de Fracturaci\u00f3n medio (G.S. Pettifer y P.G. Fookes).<\/figcaption><\/figure>\n<h4>B. Clasificaci\u00f3n de los materiales<\/h4>\n<p>Una vez se ha discriminado entre suelos y rocas, se puede proceder a su clasificaci\u00f3n de forma m\u00e1s espec\u00edfica y detallar su posible empleo. En primer lugar, se realiza una primera identificaci\u00f3n del uso, de tal forma que se separan materiales para movimiento de tierras, subbases y bases de firme; \u00e1ridos para hormigones; \u00e1ridos para mezcla bituminosa; y materiales para plataforma de ferrocarril.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Suelos para movimiento de tierras, subbases y bases de firme<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta clasificaci\u00f3n se realiza mediante las tablas de la MCHW &#8211; Volume 1 &#8211; Series 600: Earthworks.<\/p>\n<p>El procedimiento es el siguiente: se comprueba la granulometr\u00eda (Tablas 6\/1, 6\/2 y 6\/5), lo cual da una Clase 1 a 9. Despu\u00e9s se comprueba la validez de dicha clase en funci\u00f3n del resto de par\u00e1metros (Humedad, L\u00edmites de Atterberg, Los \u00c1ngeles, etc.). Si todos los par\u00e1metros son v\u00e1lidos se obtiene una clase completa, compuesta de un n\u00famero m\u00e1s una letra, m\u00e1s otro n\u00famero en algunos casos (2C \u00f3 6F5, por ejemplo). Si un par\u00e1metro no es v\u00e1lido para una clase, se salta a la siguiente, y as\u00ed sucesivamente. Posteriormente se ha de comprobar el cumplimiento por procedencia del material, a partir de la Tabla 6\/7.<\/p>\n<p>Como se ha comentado anteriormente, en base a la experiencia, pueden establecerse m\u00e1s limitaciones atendiendo a otros par\u00e1metros cuyos l\u00edmites no aparecen en estas tablas.<\/p>\n<p>Dada la dificultad de comprensi\u00f3n de la metodolog\u00eda, se adjunta un Diagrama (Figura 12) y se realiza una explicaci\u00f3n esquem\u00e1tica del mismo.<\/p>\n<ul>\n<li>Se identifican las siguientes clases de materiales, que tienen una clasificaci\u00f3n directa:\n<ul>\n<li>Chalk o Creta \u2013 Clase 3.<\/li>\n<li>Topsoil o Suelo Vegetal \u2013 Clase 5.\n<ul>\n<li>5A si viene de excavaci\u00f3n.<\/li>\n<li>5B si viene de pr\u00e9stamo.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Material de lagunas o reservas &lt; 20% de cenizas de fondo de alto horno \u2013 Clase 2E.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Se identifica el porcentaje de finos (&lt; 0.063 mm):\n<ul>\n<li>&lt; 15 % finos \u2013 Clase 1A-C.\n<ul>\n<li>Coeficiente de uniformidad &gt; 10 \u2013 Clase 1A.<\/li>\n<li>Coeficiente de uniformidad &lt; 10 \u2013 Clase 1B.<\/li>\n<li>Coeficiente de uniformidad &gt; 5 + Los \u00c1ngeles &lt; 50 \u2013 Clase 1C.<\/li>\n<li>Si no cumple estos par\u00e1metros \u2013 Clase 4.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>&gt; 15 % finos \u2013 Clase 2A-C.\n<ul>\n<li>PL-4% &lt; MC &lt; PLx1.2 \u2013 Clase 2A.<\/li>\n<li>MC &lt; PL-4% &#8211; Clase 2B.<\/li>\n<li>MC &gt; PLx1.2 \u2013 Clase 2C.<\/li>\n<li>Si no cumple estos par\u00e1metros \u2013 Clase 4.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>(80 \u2013 100 % finos) + (0 \u2013 20% material) &lt; 0.002mm \u2013 Clase 2D<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Materiales reciclados que cumplen las especificaciones de las Clases 1, 2 y 3, excepto bloques o agregados arcillosos. &gt; 40 mm \u2013 Clase 8.<\/li>\n<\/ul>\n<h4>2. Rocas para movimiento de tierras, subbases y bases de firme<\/h4>\n<p>Se trata de materiales seleccionados; el procedimiento es an\u00e1logo al de suelos y ha de realizarse a continuaci\u00f3n del mismo. Esto es debido a que hay ciertas clases de materiales reservadas para rocas.<\/p>\n<p>Se ha de comprobar igualmente el cumplimiento por procedencia del material, a partir de la Tabla 6\/7:<\/p>\n<ul>\n<li>La primera clase general para rocas es la Clase 6 (granular seleccionado). Existen gran cantidad de par\u00e1metros que regulan esta Clase (granulometr\u00eda, uniformidad, plasticidad, desgaste Los \u00c1ngeles, MCV, materia org\u00e1nica, sulfatos,&#8230;).<\/li>\n<li>La Clase 7 (cohesivo seleccionado) est\u00e1 formada por una combinaci\u00f3n de materiales del resto de clases anteriores. Influyen gran cantidad de par\u00e1metros: granulometr\u00eda, humedad, MCV, c&#8217;, \u03d5&#8217;, L\u00edmites de Atterberg, pH, etc.<\/li>\n<li>La Clase 9, reservada para una capa de carreteras denominada capping. Esta capa est\u00e1 formada por materiales de las Clases 6 y 7, con adici\u00f3n de cemento o cal.<\/li>\n<li>Los materiales que no cumplen con ninguno de los requerimientos de la Tabla 6\/1 se clasifican cono suelos inaceptables o Clase U1 y U2.<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8546 size-full\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675.jpg\" alt=\"\" width=\"1181\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675.jpg 1181w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-300x136.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-768x349.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-1024x466.jpg 1024w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-696x316.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-1068x486.jpg 1068w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_12-e1493968321675-924x420.jpg 924w\" sizes=\"auto, (max-width: 1181px) 100vw, 1181px\" \/><\/a><\/p>\n<h4>3. \u00c1ridos para hormigones, pavimentos y plataformas de ferrocarril.<\/h4>\n<p>La clasificaci\u00f3n de materiales aptos para estos usos es espec\u00edfica y est\u00e1 recogida en la respectiva normativa de estructuras civiles, edificaci\u00f3n, pavimentos o ferrocarriles.<\/p>\n<ul>\n<li>Los \u00e1ridos para hormigones suelen tener requisitos relativos a:\n<ul>\n<li>Granulometr\u00eda.<\/li>\n<li>\u00cdndice de lajas.<\/li>\n<li>Los \u00c1ngeles.<\/li>\n<li>Absorci\u00f3n de agua.<\/li>\n<li>Equivalente de arena<\/li>\n<li>Caras de fractura<\/li>\n<li>Etc<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Los \u00e1ridos para pavimentos suelen tener requisitos relativos a:\n<ul>\n<li>Pavimentos de mezcla bituminosa.\n<ul>\n<li>Origen y naturaleza.<\/li>\n<li>Granulometr\u00eda.<\/li>\n<li>Caras de fractura.<\/li>\n<li>\u00cdndice de lajas.<\/li>\n<li>Los \u00c1ngeles.<\/li>\n<li>Pulimento acelerado<\/li>\n<li>Equivalente de arena<\/li>\n<li>Etc<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Pavimentos de hormig\u00f3n.\n<ul>\n<li>Par\u00e1metros similares a los del hormig\u00f3n estructural.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>El balasto de una v\u00eda de ferrocarril suele tener requisitos relativos a:\n<ul>\n<li>Origen y naturaleza.<\/li>\n<li>Granulometr\u00eda.<\/li>\n<li>Part\u00edculas finas.<\/li>\n<li>\u00cdndice de forma.<\/li>\n<li>Longitud de las piedras.<\/li>\n<li>Los \u00c1ngeles.<\/li>\n<li>Resistencia a compresi\u00f3n de la roca de la que se extrae el balasto.<\/li>\n<li>Etc<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h4>4. Clases de materiales m\u00e1s comunes de la Tabla 6\/1.<\/h4>\n<p>Las clases de materiales m\u00e1s comunes de la Tabla 6\/1 son:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cGeneral granular fill\u201d (Clases 1A\/B\/C).<\/li>\n<li>\u201cGeneral cohesive fill\u201d (Clases 2A\/B\/C).<\/li>\n<li>Clase 2D (\u201cSilty cohesive material\u201d)<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todos los materiales que cumplan los l\u00edmites de granulometr\u00eda para las Clases 1 o 2, se consideran aceptables. Como se ha desarrollado anteriormente, se utilizan gran cantidad de par\u00e1metros para establecer los l\u00edmites de aceptabilidad de un material excavado. A continuaci\u00f3n se explican los par\u00e1metros y los l\u00edmites que deben ser considerados en las clases m\u00e1s importantes:<\/p>\n<p><u>CLASES 1A\/B\/C (GENERAL GRANULAR FILL)<\/u><\/p>\n<p>Aparte de la granulometr\u00eda y uniformidad, la Tabla 6\/1 no incluye ning\u00fan otro l\u00edmite de aceptabilidad para esta clase, ni tan siquiera para el contenido de Humedad Natural. No obstante, la mayor\u00eda de los materiales granulares, con un contenido de humedad de OMC-3% a OMC+2% (OMC, Optimum Moisture Content) pueden ser compactados con una densidad mayor del 90% de la Densidad M\u00e1xima, por lo que estos porcentajes de humedad podr\u00edan adoptarse como l\u00edmites.<\/p>\n<p>Sin embargo, debe tenerse especial cuidado al establecer el l\u00edmite superior para suelos granulares de grano fino, particularmente con un alto contenido en limos. Estos materiales desarrollan elevadas presiones de poro por compactaci\u00f3n con contenidos de humedad por encima de la OMC, dando lugar a una p\u00e9rdida de resistencia, por lo que a veces es recomendable limitar el contenido de humedad a la OMC, excepto para la Clase 1B, en la que un contenido de humedad por debajo de OMC+2% se considera adecuado.<\/p>\n<p><u>CLASES 2A\/B\/C\/D (GENERAL COHESIVE FILL)<\/u><\/p>\n<p>Para evaluar la aceptabilidad de la Clase 2 (Suelos cohesivos), en particular, la Clase 2C, la SHW establece que la aceptabilidad sea determinada en base a uno de los siguientes criterios:<\/p>\n<ul>\n<li>Contenido en Humedad Natural, en base a un l\u00edmite superior e inferior,<\/li>\n<li>Moisture Condition Value (MCV), en base a un l\u00edmite inferior, o<\/li>\n<li>Resistencia al corte sin drenaje sobre muestra remoldeada, en base a un l\u00edmite inferior<\/li>\n<\/ul>\n<p>La Tabla 6\/1 limita el contenido de humedad para la aceptabilidad de suelos cohesivos, en funci\u00f3n del L\u00edmite Pl\u00e1stico no solo para lograr una densidad de compactaci\u00f3n adecuada sino para controlar el rango de variaci\u00f3n de la resistencia al corte sin drenaje del material colocado. El l\u00edmite inferior para el contenido de humedad para un material cohesivo de Clase 2A se ha establecido en PL-4% (PL, L\u00edmite Pl\u00e1stico) por la SHW, que se corresponde con una resistencia al corte de 200kPa, suficiente para que la mayor parte de los equipos de compactaci\u00f3n logren una compactaci\u00f3n superior al 90% de la Densidad M\u00e1xima del Pr\u00f3ctor (MDD).<\/p>\n<p>El l\u00edmite superior del contenido de humedad para la aceptabilidad de suelos cohesivos depende de la naturaleza del material y del \u00cdndice de Plasticidad (IP). Se considera adecuado establecer un l\u00edmite superior para el contenido en humedad en el rango de PL x 1,1 a PL x 1,3 (PL, L\u00edmite Pl\u00e1stico). Arrowsmith (1978) estableci\u00f3 un rango entre PL x 1,1 y PL x 1,2 para los Glacial tills (dep\u00f3sitos de origen glacial) aunque se recomienda el valor de PL x 1,2 para obtener una m\u00ednima resistencia al corte de 70kPa, ya que los materiales demasiado h\u00famedos se compactan con dificultad.<\/p>\n<p>Sin embargo, en suelos cohesivos, la utilizaci\u00f3n del contenido de humedad en funci\u00f3n del OMC (Optimum Moisture Content) y del L\u00edmite Pl\u00e1stico (LP) como par\u00e1metro para evaluar la aceptabilidad, no se considera adecuado, sobretodo en suelos de baja plasticidad. El material clasificado como 2C es, en general, tan variable que los porcentajes de humedad natural obtenidos no suelen ser caracter\u00edsticos de estos materiales, mientras que la precisi\u00f3n en la determinaci\u00f3n del L\u00edmite Pl\u00e1stico en suelos arcillosos de baja plasticidad no es adecuada.<\/p>\n<p>Para resolver esto, Parsons (1976; Parsons y Boden, 1979) desarroll\u00f3 el ensayo Moisture Condition Value (MCV; ver apartado V) con el fin de obtener un valor de forma r\u00e1pida que pueda ser comparado con rangos de aceptabilidad establecidos para otros par\u00e1metros como la resistencia al corte sin drenaje. Mediante correlaciones entre el MCV y el C<sub>u <\/sub>(Figura 13) se establecen los l\u00edmites de aceptabilidad del MCV a partir de la m\u00e1xima y m\u00ednima resistencia al corte sin drenaje medida. Estas correlaciones deben realizarse en todos los materiales que cumplan los requerimientos para ser reutilizados durante la Fase de Construcci\u00f3n, antes de ser incorporados a las estructuras de tierra, ya que la relaci\u00f3n entre el MCV y la resistencia al corte sin drenaje es \u00fanica.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8547\" aria-describedby=\"caption-attachment-8547\" style=\"width: 715px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8547\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699.jpg\" alt=\"\" width=\"715\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699.jpg 715w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699-300x185.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699-356x220.jpg 356w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699-696x428.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_13-e1493968614699-683x420.jpg 683w\" sizes=\"auto, (max-width: 715px) 100vw, 715px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8547\" class=\"wp-caption-text\">Figura 13. Correlaciones MCV \u2013 Cu &#8211; CBR seg\u00fan Baird (izquierda) y seg\u00fan Parsons (derecha).<\/figcaption><\/figure>\n<p>En general, los suelos cohesivos deber\u00edan tener suficiente resistencia para ser colocados, compactados y sometidos a cargas durante la explotaci\u00f3n, pero no ser demasiados resistentes como para que no puedan ser compactados adecuadamente (ver HA 44\/91, Trenter, 2001, Davitt, 1984)<\/p>\n<p>Se considera adecuado establecer un valor de C<sub>u<\/sub> de entre 50kPa y 60kPa como l\u00edmite inferior de resistencia (Dennehy, 1978). Este rango equivale aproximadamente a un valor de CBR en el rango del 2% al 3%, y a un MCV de entre 7 y 9, dependiendo de las condiciones del suelo.<\/p>\n<p>Si bien la SHW no establece un l\u00edmite superior de resistencia, un l\u00edmite superior para el C<sub>u<\/sub> de 150kPa y para el MCV de 15 se consideran adecuados para asegurar que la presencia de huecos sea m\u00ednima y que los bloques de suelo se desmoronen por compactaci\u00f3n de forma efectiva.<\/p>\n<p>El contenido de humedad puede correlacionarse con la resistencia solo indirectamente, es decir, mediante correlaciones con el L\u00edmite Pl\u00e1stico o a trav\u00e9s de par\u00e1metros relacionados como el CBR o el MCV, pero la correlaci\u00f3n entre la Humedad natural y el MCV no es muy fiable seg\u00fan Perry (2001), Davitt (2001 y 1984) y Trenter (2001).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de por medida directa de la resistencia al corte sin drenaje en ensayos triaxiales, los valores de C<sub>u<\/sub> pueden obtenerse tambi\u00e9n, de forma indirecta, a partir del:<\/p>\n<ul>\n<li>N<sub>30<\/sub> obtenido en los Ensayos de SPT de acuerdo al CIRIA Report 143<\/li>\n<li>MCV medido en laboratorio<\/li>\n<li>CBR obtenido a partir de los ensayos de compactaci\u00f3n pero solo para confirmar la aceptaci\u00f3n del material, no como un criterio en s\u00ed mismo. Un valor de CBR mayor del 3% es utilizado como confirmaci\u00f3n de la aceptabilidad de un material.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En caso de que los materiales evaluados no cumplan ninguno de estos requerimientos, podr\u00e1n ser clasificados como <strong>Clase 4<\/strong>, siempre y cuando cumplan los criterios de aceptabilidad de la Tabla 6\/1 para la Clase 4, y as\u00ed poder ser utilizados para rellenos con fines paisaj\u00edsticos.<\/p>\n<p><u>CLASES U1 Y U2 (MATERIALES INACEPTABLES)<\/u><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los materiales que por sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas, mec\u00e1nicas o qu\u00edmicas, no cumplan ninguno de los requerimientos de la Tabla 6\/1 para poder ser reutilizados, son clasificados como inaceptables. La Series 600 de la SHW distingue dos clases de materiales inaceptables:<\/p>\n<ul>\n<li>Clase U1 (A o B): materiales cuyas caracter\u00edsticas f\u00edsicas o mec\u00e1nicas pueden ser modificadas mediante tratamiento para poder ser aprovechados.<\/li>\n<li>Clase U2: se trata de materiales que son inaceptables por su contaminaci\u00f3n qu\u00edmica. Esta clase tambi\u00e9n se divide en material que puede ser tratado para poder ser reutilizado y material que, ya sea por su naturaleza o por su composici\u00f3n qu\u00edmica, debe ser retirado y transportado a un vertedero.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La \u201cEnvironment Agency\u201d (EA) y otras organizaciones anglosajonas han publicado varias gu\u00edas para la clasificaci\u00f3n, gesti\u00f3n y tratamiento de materiales de la Clase U2 para su posible reutilizaci\u00f3n. Algunos ejemplos son las Referencias 10 a 15. Adem\u00e1s, se recomienda consultar la Referencia 16 para el estudio de la agresividad del suelo al hormig\u00f3n.<\/p>\n<h4>C. Propuesta de tratamientos de mejora de materiales<\/h4>\n<p>La Serie 600 de la SHW establece que un material inaceptable puede ser tratado mediante procesos mec\u00e1nicos, qu\u00edmicos o de otro tipo, para que cumpla los requerimientos de la Tabla 6\/1 y sea considerado como un material aceptable.<\/p>\n<p>De igual forma, mediante estos procesos se puede mejorar un material para cambiar su clase de una a otra, dentro de la Tabla 6\/1.<\/p>\n<p><strong>1. Material inaceptable por su contenido de humedad<\/strong><\/p>\n<p>Cuando un material es inaceptable \u00fanicamente por su contenido de humedad, se puede tratar para elevar, reducir o mantener su contenido de humedad al nivel necesario para que cumpla los l\u00edmites de aceptabilidad de la Tabla 6\/1 en cuanto al contenido de humedad.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en un suelo arcilloso h\u00famedo puede reducirse el contenido de humedad mediante secado natural. Una vez se ha excavado la arcilla, se extiende en hileras para que el sol y el viento puedan efectuar un secado natural del suelo. Este proceso puede durar desde unos pocos d\u00edas hasta una semana o m\u00e1s, dependiendo de la condici\u00f3n natural del suelo arcilloso y de la meteorolog\u00eda, pero no debe realizarse en invierno.<\/p>\n<p>La modificaci\u00f3n de un suelo arcilloso h\u00famedo con cal viva tambi\u00e9n reduce su contenido de humedad. La mezcla de la cal y el suelo origina una reacci\u00f3n qu\u00edmica exot\u00e9rmica que evapora parte del agua contenida en el suelo. Una vez mezclada la cal viva con la arcilla, \u00e9sta no debe ser compactada inmediatamente.<\/p>\n<p>La modificaci\u00f3n de un material con cal no debe confundirse con su estabilizaci\u00f3n. La modificaci\u00f3n no cambia el material de la Clase 7 a la Clase 9, pero s\u00ed modifica los valores del contenido de humedad para que un suelo inaceptable pueda ser aceptable si, tras el tratamiento, cumple los l\u00edmites de aceptabilidad para las Clases 1 y\/o 2.<\/p>\n<p>Hay que tener especial cuidado con las arcillas que puedan contener sulfatos en su composici\u00f3n, como pirita o yeso. Aunque la modificaci\u00f3n requiere porcentajes de cal viva menores que la estabilizaci\u00f3n (t\u00edpicamente, del 1 al 2%), existe la posibilidad, a largo plazo, de que se produzcan reacciones qu\u00edmicas perjudiciales entre la cal y los sulfatos.<\/p>\n<p>Un material limoso h\u00famedo clasificado como inaceptable tambi\u00e9n puede desecarse por modificaci\u00f3n con cal, pero el m\u00e9todo es menos eficaz que con las arcillas, ya que los limos difieren qu\u00edmicamente de las arcillas y no llega a producirse la misma reacci\u00f3n qu\u00edmica que ocurre entre la arcilla y la cal. Por otro lado, la desecaci\u00f3n natural es igual de eficaz con una material limoso que con uno arcilloso.<\/p>\n<p><strong>2. Material inaceptable por su granulometr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Cuando un material es inaceptable \u00fanicamente por su granulometr\u00eda, se puede machacar y cribar para que su tama\u00f1o cumpla los l\u00edmites de aceptabilidad de la Tabla 6\/1 en cuanto a la granulometr\u00eda.<\/p>\n<p><strong>3. Material inaceptable por el MCV o resistencia al corte sin drenaje<\/strong><\/p>\n<p>Cuando un material es inaceptable por el MCV (MCV &lt; 7 \u00f3 9; MCV &gt; 15 \u00f3 16, en funci\u00f3n de la experiencia) o Resistencia al corte sin drenaje (Cu &lt; 50 \u00f3 60 kPa; Cu &gt; 150 kPa, en funci\u00f3n de la experiencia), su resistencia puede ser modificada por adici\u00f3n de cal o cemento. La normativa inglesa que marca las directrices para la estabilizaci\u00f3n de materiales es la HA74\/07 de la DMRB.<\/p>\n<p>La mezcla puede llevarse a cabo in situ o en planta. Los suelos limosos o de baja plasticidad se pueden mezclar in situ, mediante una estabilizadora, o en planta, mediante una mezcladora u otra m\u00e1quina adecuada. Los suelos cohesivos son m\u00e1s dif\u00edciles de mezclar y, en general, se procesan en planta.<\/p>\n<p>Para la producci\u00f3n en planta, los estabilizadores pueden introducirse y mezclarse simult\u00e1neamente o bien mezclar el segundo estabilizador con material cohesivo que ya ha sido tratado previamente con cal y\/o cemento in situ.<\/p>\n<p>La dosificaci\u00f3n de cal y\/o cemento a utilizar y el tipo m\u00e1s indicado de esta depender\u00e1n de las caracter\u00edsticas del suelo que se va a estabilizar. Entre estas caracter\u00edsticas est\u00e1n la granulometr\u00eda del suelo, el porcentaje de finos (% que pasa por el tamiz 0,080 UNE), L\u00edmites de Atterberg, Ensayo Proctor y CBR del terreno (sin estabilizar). La cantidad de cal y\/o cemento normalmente requerida para estabilizar un material de relleno que requiera estabilizaci\u00f3n es del 1% al 2% del peso del suelo seco.<\/p>\n<p>A partir del porcentaje de finos y los l\u00edmites de Atterberg, se puede calcular el llamado \u00cdndice de Grupo del suelo, valor orientativo utilizado para medir la mayor o menor adecuaci\u00f3n del suelo para su tratamiento con cal.<\/p>\n<p>El \u00cdndice de Grupo se calcula mediante la siguiente f\u00f3rmula:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">IG = 0,2 a + 0,005 a c + 0,01 b d\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [10]<\/p>\n<p>Donde,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">a = Porcentaje de suelo que pasa por el tamiz 0,080 UNE y excede del 35% pero no supera el 75%, expresado como un entero positivo (estar\u00e1 entre 0 y 40).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">b = Porcentaje de suelo que pasa por el tamiz 0,080 UNE y excede del 15% pero no supera el 55%, expresado como un entero positivo (estar\u00e1 entre 0 y 40).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">c = la cantidad en que el l\u00edmite l\u00edquido es mayor de 40 sin exceder de 60, expresado como un n\u00famero entero positivo (estar\u00e1 entre 0 y 20).<\/p>\n<p>El valor del \u00cdndice de Grupo puede oscilar entre 0 y 20. Si el \u00cdndice de Grupo es igual o mayor que 4, el suelo puede ser ventajosamente estabilizado con cal.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del tratamiento con cal, el \u00cdndice de Grupo del suelo estabilizado debe ser pr\u00f3ximo a 0.<\/p>\n<p>Una vez se haya realizado la mezcla del material, deber\u00e1n llevarse a cabo los ensayos necesarios para comprobar que el material cumple con los requerimientos para ser clasificado como aceptable. Se recomienda que para materiales de relleno cohesivos, excepto para la Clase 2E, el MCV sea utilizado para controlar el contenido de humedad, CBR y la resistencia al corte. El contenido de humedad es el par\u00e1metro m\u00e1s adecuado para materiales de relleno granulares y para los materiales de la Clase 2E.<\/p>\n<h4>D. Estimaci\u00f3n estad\u00edstica del porcentaje existente de cada material clasificado<\/h4>\n<p>Este es el principal objetivo de toda la metodolog\u00eda. Se trata de realizar un estudio estad\u00edstico a partir de la clasificaci\u00f3n ya realizada anteriormente, de tal forma que se pueda estimar qu\u00e9 porcentajes de materiales, de los que previamente fueron considerados como excavables, pertenecen a cada Clase.<\/p>\n<p>Una vez conocido el volumen total de excavaci\u00f3n se aplican los porcentajes anteriores, obteniendo la cantidad de material que se podr\u00e1 destinar a cada uso del Proyecto.<\/p>\n<p>De esta forma podr\u00e1 realizarse, ya en Fase de Licitaci\u00f3n y a partir de una importante inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n geol\u00f3gico-geot\u00e9cnica, una estimaci\u00f3n con gran fiabilidad, de los costes de excavaci\u00f3n, transporte, tratamientos sobre materiales, adquisiciones en pr\u00e9stamos y tasas de vertederos.<\/p>\n<p>Estas estimaciones permiten, as\u00ed mismo, elaborar matrices de Riesgos y Oportunidades que incluir\u00e1n, a modo de ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>La oportunidad de compensar los vol\u00famenes de los terraplenes con el material procedente de las excavaciones.<\/li>\n<li>La oportunidad de reciclar el material procedente de residuos s\u00f3lidos urbanos.<\/li>\n<li>La posibilidad de emplear el excedente de \u00e1rido para la elaboraci\u00f3n de hormig\u00f3n para estructuras.<\/li>\n<li>El riesgo de no poder excavar por medios mec\u00e1nicos ciertos materiales destinados a la compensaci\u00f3n de tierras.<\/li>\n<li>El riesgo de no poder emplear un porcentaje de material contaminado por una industria espec\u00edfica.<\/li>\n<li>El riesgo de tener que realizar un mayor n\u00famero de tratamientos de mejora de materiales.<\/li>\n<li>Etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las estimaciones estad\u00edsticas se realizan en base a un gran n\u00famero de datos, procedentes de una amplia campa\u00f1a geot\u00e9cnica. Los operadores m\u00e1s empleados son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>La media.<\/li>\n<li>La desviaci\u00f3n t\u00edpica.<\/li>\n<li>Promedio de desviaciones.<\/li>\n<li>Distribuci\u00f3n normal logar\u00edtmica<\/li>\n<li>Distribuci\u00f3n acumulada.<\/li>\n<li>Intervalo de confianza.<\/li>\n<li>Moda<\/li>\n<li>Etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8549\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla4-e1493969298480.jpg\" alt=\"\" width=\"733\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla4-e1493969298480.jpg 733w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla4-e1493969298480-300x192.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla4-e1493969298480-696x445.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla4-e1493969298480-656x420.jpg 656w\" sizes=\"auto, (max-width: 733px) 100vw, 733px\" \/><\/p>\n<h3>VI. EJEMPLOS<\/h3>\n<h4>CASO PR\u00c1CTICO 1<\/h4>\n<p>A continuaci\u00f3n se muestra un ejemplo de clasificaci\u00f3n de materiales obtenidos a partir de la excavaci\u00f3n de la trinchera de una carretera situada al Norte de Escocia. En la Figura 14 se muestra el perfil geol\u00f3gico longitudinal de dicha trinchera:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8550\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907.jpg\" alt=\"\" width=\"1146\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907.jpg 1146w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-300x135.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-768x346.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-1024x462.jpg 1024w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-696x314.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-1068x482.jpg 1068w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_14-e1493969542907-931x420.jpg 931w\" sizes=\"auto, (max-width: 1146px) 100vw, 1146px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En primer lugar, se ha realizado una estimaci\u00f3n de la excavabilidad de la roca, en funci\u00f3n del \u00cdndice de Fracturaci\u00f3n, If (Tabla 5), y del \u00cdndice de Resistencia Puntual, Is(50) (Tabla 6), obtenidos a partir de las observaciones de campo y de los ensayos de laboratorio realizados sobre las muestras obtenidas en los sondeos. Con estos datos se realiza un an\u00e1lisis de frecuencias de rangos y se representan los puntos en el gr\u00e1fico de excavabilidad (Figura 15) propuesto por Pettifer y Fookes (1994):<\/p>\n<table width=\"311\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"3\" width=\"311\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Fisure Spacing Distribution (If)<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"84\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Range (m)<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\"><strong>N\u00ba Measures<\/strong><\/td>\n<td width=\"137\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>% of total measures<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"84\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&lt;0,02<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\">0<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"137\">0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"84\"><strong>0,06&gt;x&gt;0,02<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\">0<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"137\">0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"84\"><strong>0,2&gt;x&gt;0,06<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\">0<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"137\">0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"84\"><strong>0,6&gt;x&gt;0,2<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\">102<\/td>\n<td width=\"137\">\n<p style=\"text-align: center;\">100<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"84\"><strong>&gt;0,6<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"90\">0<\/td>\n<td width=\"137\">\n<p style=\"text-align: center;\">0<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 5. Distribuci\u00f3n del \u00cdndice de Fracturaci\u00f3n, If.\u00a0<\/em><\/p>\n<table width=\"378\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"3\" width=\"378\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<sub>s<\/sub>(50) Test Results Distribution<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"78\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Range<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"119\"><strong>N\u00ba Measures<\/strong><\/td>\n<td width=\"181\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>% of total measures<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"78\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&lt;1<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"119\">19<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"181\">14,40<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"78\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3&gt;x&gt;1<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"119\">41<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"181\">31,00<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"78\"><strong>10&gt;x&gt;3<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"119\">67<\/td>\n<td width=\"181\">\n<p style=\"text-align: center;\">50,80<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"78\"><strong>30&gt;x&gt;10<\/strong><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"119\">5<\/td>\n<td width=\"181\">\n<p style=\"text-align: center;\">3,80<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 6. Distribuci\u00f3n del \u00cdndice de Resistencia Puntual, Is(50).<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_8552\" aria-describedby=\"caption-attachment-8552\" style=\"width: 807px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8552\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494.jpg\" alt=\"\" width=\"807\" height=\"575\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494.jpg 807w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494-300x214.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494-768x547.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494-100x70.jpg 100w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494-696x496.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_16-e1493970001494-589x420.jpg 589w\" sizes=\"auto, (max-width: 807px) 100vw, 807px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8552\" class=\"wp-caption-text\">Figura 15. Gr\u00e1fico de excavabilidad para la trinchera.<\/figcaption><\/figure>\n<p>De acuerdo con el gr\u00e1fico anterior, se han estimado los siguientes porcentajes de m\u00e9todos de excavaci\u00f3n (Tabla 7) requeridos para extraer el material del talud:<\/p>\n<table width=\"428\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" width=\"428\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>EXCAVATABILITY ESTIMATION RESULTS (SC-2) 201+400-201+800<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"327\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Easy Digging<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"101\">0%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"327\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Hard Digging<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"101\">3%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"327\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Easy Ripping<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"101\">12,80%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"327\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Hard Ripping<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td width=\"101\">\n<p style=\"text-align: center;\">41,00%<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"327\"><strong>Very Hard Ripping<\/strong><\/td>\n<td width=\"101\">\n<p style=\"text-align: center;\">25,50%<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"327\"><strong>Extremely Hard Ripping<\/strong><\/td>\n<td width=\"101\">\n<p style=\"text-align: center;\">14,70%<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"327\"><strong>Blasting Required<\/strong><\/td>\n<td width=\"101\">\n<p style=\"text-align: center;\">3%<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 7. Porcentajes de m\u00e9todos de excavaci\u00f3n para la trinchera.<\/em><\/p>\n<p>En cuanto a los suelos, se supone que el 100% ser\u00e1n excavables mediante medios mec\u00e1nicos ligeros.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se ha realizado una estimaci\u00f3n del volumen total de suelo y roca que ser\u00e1 excavado, teniendo en cuenta los m\u00e9todos de excavaci\u00f3n anteriores, la inclinaci\u00f3n del talud de excavaci\u00f3n, la cota del techo del sustrato rocoso y la cota de fondo de excavaci\u00f3n. Para ello, el talud se ha dividido en diferentes tramos en funci\u00f3n del tipo de material que se va a excavar (solo suelo, roca y suelo o solo roca) y se calculan los vol\u00famenes de los mismos. En la Tabla 8 se muestran los c\u00e1lculos realizados:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8553\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685.jpg\" alt=\"\" width=\"1153\" height=\"602\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685.jpg 1153w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-768x401.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-1024x535.jpg 1024w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-696x363.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-1068x558.jpg 1068w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_1-e1493970254685-804x420.jpg 804w\" sizes=\"auto, (max-width: 1153px) 100vw, 1153px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8554\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693.jpg\" alt=\"\" width=\"1152\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693.jpg 1152w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-300x130.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-768x333.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-1024x444.jpg 1024w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-696x302.jpg 696w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-1068x464.jpg 1068w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/TB_8_2-e1493970329693-968x420.jpg 968w\" sizes=\"auto, (max-width: 1152px) 100vw, 1152px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Tabla 8. Estimaci\u00f3n de vol\u00famenes de roca y suelo extra\u00eddos de la trinchera.<\/em><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se ha realizado una clasificaci\u00f3n de los materiales rocosos excavados, en funci\u00f3n de su naturaleza y propiedades obtenidas a partir de los ensayos de laboratorio realizados. De acuerdo a la metodolog\u00eda explicada con anterioridad, la naturaleza de la roca y el grado de meteorizaci\u00f3n son los par\u00e1metros que controlan la aceptabilidad de un material rocoso, junto con los resultados de los ensayos de durabilidad (principalmente, Desgaste de Los \u00c1ngeles).<\/p>\n<p>Por otra parte, los materiales rocosos excavados suelen clasificarse como Clase 6 (materiales seleccionados granulares) o Clase 7 (materiales seleccionados cohesivos), excepto si la roca se encuentra moderadamente meteorizada o se trata de rocas arcillosas, entendiendo por tales aquellas rocas que presentan en su composici\u00f3n arcillas, limos y\/o micas, es decir, pizarras, lutitas, limolitas, etc. En este caso, la roca podr\u00eda clasificarse como Clase 1.<\/p>\n<p>A partir de los sondeos realizados, se extraen los porcentajes de tipos de rocas que se van a excavar en el talud y los porcentajes de roca sana o meteorizada (Tabla 9, Tabla 10 y Figura 16):<\/p>\n<table width=\"261\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Rock Type<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"143\"><strong>% of total<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Granite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">51.9<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Granitic Migmatite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">1.3<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Psammite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">1.3<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Microgranite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">3.9<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Quartz gneiss<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">2.6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Leucogranite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">2.6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Porphyritic granite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">1.3<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Diorite gneiss<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">1.3<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Diorite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">10.4<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Felsite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">3.9<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Micaceous psammite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">1.3<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Granite gneiss<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">5.2<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Granodiorite<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">2.6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Schist<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">5.2<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Quartz schist<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">2.6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"118\">\n<p style=\"text-align: center;\">Talc schist<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">2.6<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 9. Porcentajes de tipos de rocas existentes en la trinchera.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_8555\" aria-describedby=\"caption-attachment-8555\" style=\"width: 692px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8555 size-full\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_15-e1493970618737.jpg\" alt=\"\" width=\"692\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_15-e1493970618737.jpg 692w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_15-e1493970618737-300x203.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_15-e1493970618737-620x420.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8555\" class=\"wp-caption-text\">Figura 16. Representaci\u00f3n de porcentajes de tipos de rocas en la trinchera.<\/figcaption><\/figure>\n<table width=\"271\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"128\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>BEDROCK<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"143\">89.9%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"128\"><strong>WTH BEDROCK<\/strong><\/td>\n<td width=\"143\">\n<p style=\"text-align: center;\">10.1%<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Tabla 10. Porcentajes de roca sana y roca meteorizada.<\/em><\/p>\n<p>Por otro lado, se dispone del resultado de 6 ensayos de Degaste de Los \u00c1ngeles realizados sobre testigos de roca de granito. Los resultados se incluyen en la Tabla 11:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8556\" aria-describedby=\"caption-attachment-8556\" style=\"width: 894px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8556\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla11-e1493970834134.jpg\" alt=\"\" width=\"894\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla11-e1493970834134.jpg 894w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla11-e1493970834134-300x81.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla11-e1493970834134-768x208.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla11-e1493970834134-696x188.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 894px) 100vw, 894px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8556\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 11. Resultados de los Ensayos de Degaste de Los \u00c1ngeles.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como puede observarse, todos los valores se encuentran por debajo de 60 que es el l\u00edmite m\u00e1ximo, seg\u00fan los requerimientos de la Tabla 6\/1 para que el material sea aceptable como Clase 6 o 7.<\/p>\n<p>Por tanto, del 89,90% de roca sana excavada, un 80,55% se clasificar\u00eda como Clase 6 o 7, mientras que el 9,34% restante se clasificar\u00eda como Clase 1, por su litolog\u00eda.<\/p>\n<p>Del 10,1% de roca meteorizada, se estima que la mitad (5,05%) podr\u00eda ser tratada para que cumpliera los requerimientos necesarios para ser clasificado como Clase 6 o 7, mientras que el 5,05% restante se clasificar\u00eda como Clase 1.<\/p>\n<p>En resumen, el 85% del material rocoso excavado en el talud se clasificar\u00eda como Clase 6 o 7, mientras que el 15% restante se clasificar\u00eda como Clase 1.<\/p>\n<h4>CASO PR\u00c1CTICO 2<\/h4>\n<p>Para la redacci\u00f3n del proyecto de construcci\u00f3n de una carretera en Irlanda, se llev\u00f3 a cabo una campa\u00f1a geot\u00e9cnica bastante extensa, cuyos resultados fueron \u00fatiles para conocer las distintas clases de suelos presentes y estimar el porcentaje que se podr\u00eda reutilizar.<\/p>\n<p>De los resultados de los ensayos granulom\u00e9tricos, se obtuvo el porcentaje de finos, que permiti\u00f3 establecer una primera clasificaci\u00f3n (Clase 1 si el porcentaje de finos es menor del 15% y Clase 2 si es mayor del 15%), como se muestra en la Tabla 12:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8557\" aria-describedby=\"caption-attachment-8557\" style=\"width: 736px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8557\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla12-e1493971021897.jpg\" alt=\"\" width=\"736\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla12-e1493971021897.jpg 736w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla12-e1493971021897-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla12-e1493971021897-696x365.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8557\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 12. Clasificaci\u00f3n del suelo en funci\u00f3n de su granulometr\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Una vez pasado el criterio de granulometr\u00eda, hay que comprobar los criterios de contenido de humedad.<\/p>\n<p>Se considera Clase 1 si el contenido de humedad se encuentra entre OMC-3% y OMC+2%. Siguiendo este criterio se obtuvo el porcentaje (respecto al total de Clase 1) que es clasificado como Clase 1 y los porcentajes de material con un mayor o menor contenido de humedad:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8558\" aria-describedby=\"caption-attachment-8558\" style=\"width: 971px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8558\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla13-e1493971128227.jpg\" alt=\"\" width=\"971\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla13-e1493971128227.jpg 971w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla13-e1493971128227-300x119.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla13-e1493971128227-768x305.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla13-e1493971128227-696x277.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 971px) 100vw, 971px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8558\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 13. Clasificaci\u00f3n del suelo en funci\u00f3n de su contenido en humedad.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como se observa en la Tabla 13, del total de material clasificado como Clase 1 por granulometr\u00eda, solo el 33% cumple los criterios de humedad para dicha clase. Del 68% restante, el 14% se presenta m\u00e1s seco y el 53% m\u00e1s h\u00famedo, lo cual se puede tratar a conveniencia para reutilizarlo.<\/p>\n<p>Dentro de la Clase 2 podemos distinguir entre clase 2 A\/ B\/ C fij\u00e1ndonos tambi\u00e9n en su contenido de humedad, tal como queda reflejado en la Tabla 14:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8559\" aria-describedby=\"caption-attachment-8559\" style=\"width: 933px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8559\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla14-e1493971249685.jpg\" alt=\"\" width=\"933\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla14-e1493971249685.jpg 933w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla14-e1493971249685-300x125.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla14-e1493971249685-768x321.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla14-e1493971249685-696x291.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 933px) 100vw, 933px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8559\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 14. Clasificaci\u00f3n del suelo en funci\u00f3n del Contenido de humedad y L\u00edmite Pl\u00e1stico.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es decir, del total del material clasificado como Clase 2 por su granulometr\u00eda, el 28% es de Clase 2A, el 66 % 2B, el 94% 2C y el 6% restante tiene un mayor contenido de humedad, por lo que podr\u00eda ser tratado si fuera necesario. Como se puede observar, las Clases 2A y 2B, a su vez y seg\u00fan este criterio, se consideran 2C.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se estudi\u00f3 la aceptabilidad del material en funci\u00f3n de su \u00edndice MCV. Se consider\u00f3 aceptable si el MCV quedaba comprendido entre 8,5 y 15. Seg\u00fan este criterio se obtuvo el siguiente resultado (Tabla 15):<\/p>\n<figure id=\"attachment_8560\" aria-describedby=\"caption-attachment-8560\" style=\"width: 830px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8560\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla15-e1493971388415.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla15-e1493971388415.jpg 830w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla15-e1493971388415-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla15-e1493971388415-768x385.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla15-e1493971388415-696x349.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 830px) 100vw, 830px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8560\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 15. Clasificaci\u00f3n del suelo en funci\u00f3n del MCV.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El 40% del material fue considerado aceptable seg\u00fan su MCV y el 60% restante no, el cual podr\u00eda ser tratado.<\/p>\n<p>En resumen, la clasificaci\u00f3n obtenida, atendiendo a criterios de granulometr\u00eda y contenido de humedad, se muestra en la Tabla 16:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8561\" aria-describedby=\"caption-attachment-8561\" style=\"width: 549px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8561\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla16-e1493971517295.jpg\" alt=\"\" width=\"549\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla16-e1493971517295.jpg 549w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla16-e1493971517295-300x142.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 549px) 100vw, 549px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8561\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 16. Resumen de la clasificaci\u00f3n de materiales.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Por tanto, sin tratamiento, un 89,12% del total podr\u00eda aprovecharse como relleno, mientras que con tratamiento, el aprovechamiento de materiales para relleno ser\u00eda del 100%.<\/p>\n<h4>CASO PR\u00c1CTICO 3<\/h4>\n<p>En el presente ejemplo se muestra un comparativo estimativo del coste total de ejecuci\u00f3n de una obra, en funci\u00f3n del porcentaje de aprovechamiento de los materiales existentes en la traza.<\/p>\n<p>A partir de una extensa prospecci\u00f3n geol\u00f3gico \u2013 geot\u00e9cnica, se puede identificar el volumen total excavable y se puede realizar una clasificaci\u00f3n en base a la Metodolog\u00eda desarrollada en el Presente Documento.<\/p>\n<p>Una vez realizada la cubicaci\u00f3n del material necesario, se llega a la conclusi\u00f3n de que el volumen total que se requiere para la ejecuci\u00f3n de las obras de tierra es de 936.500 m<sup>3<\/sup>, y que el volumen total excavable que se va a extraer por motivos de trazado es de 852.000 m<sup>3<\/sup>. Por tanto, de un primer an\u00e1lisis se llega a la conclusi\u00f3n de que va a ser necesario un volumen de aportaci\u00f3n que no es compensado con el material excavable.<\/p>\n<p>Tras realizar una clasificaci\u00f3n de dicho material excavable, se obtienen los siguientes resultados de porcentaje volum\u00e9trico:<\/p>\n<ul>\n<li>Suelos\n<ul>\n<li>Clase 1B: 7,8%.<\/li>\n<li>Clase 2A: 25,3%.<\/li>\n<li>Clase 2C: 23,1%.<\/li>\n<li>Suelo vegetal: 16,4%<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Rocas\n<ul>\n<li>Clase 6A: 12%.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Suelos inaceptables\n<ul>\n<li>Clase U1A: 5%.<\/li>\n<li>Clase U2: 10,4%.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Con la definici\u00f3n de los vol\u00famenes y posibles tratamientos, se decide tratar el material de procedencia rocosa (Clase 6A) para obtener material para trasd\u00f3s de estructuras, para muros de tierra armada y para \u201ccapping\u201d; se decide tratar parte del suelo (Clase 2C) para su uso como \u201ccapping\u201d; y se decide tratar el suelo inaceptable Clase U1A para emplearlo como relleno de tierras. Se decide no tratar el resto de materiales y usarlos como rellenos, y enviar a vertedero el material inaceptable Clase U2.<\/p>\n<p>Los porcentajes de utilizaci\u00f3n de material finales son:<\/p>\n<ul>\n<li>Volumen total reutilizable: 89,6% sobre el total excavable (763.392 m3 aprox.).<\/li>\n<li>Volumen a vertedero: 10,4% sobre el total excavable (88.608 m3 aprox.).<\/li>\n<li>Volumen a traer de pr\u00e9stamo: 173.108 m3 aprox.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En la Figura 17 se muestra el procedimiento seguido:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8562\" aria-describedby=\"caption-attachment-8562\" style=\"width: 694px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8562\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_17-e1493971853323.jpg\" alt=\"\" width=\"694\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_17-e1493971853323.jpg 694w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_17-e1493971853323-300x231.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/fig_17-e1493971853323-546x420.jpg 546w\" sizes=\"auto, (max-width: 694px) 100vw, 694px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8562\" class=\"wp-caption-text\">Figura 17. Procedimiento de clasificaci\u00f3n, tratamientos y usos.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En la Tabla 17 se muestra una comparativa entre el coste relativo al movimiento de tierras del ejemplo anterior, en contraposici\u00f3n con distintos grados de aprovechamiento de materiales, que se han estimado en base a la extensi\u00f3n de la campa\u00f1a de investigaci\u00f3n geot\u00e9cnica. En el ejemplo que se est\u00e1 desarrollando, un nivel de reutilizaci\u00f3n del 90% supone una reducci\u00f3n del coste total del 28.74% respecto a un aprovechamiento m\u00ednimo, por ejemplo:<\/p>\n<figure id=\"attachment_8563\" aria-describedby=\"caption-attachment-8563\" style=\"width: 801px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8563\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla17-e1493971972861.jpg\" alt=\"\" width=\"801\" height=\"216\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla17-e1493971972861.jpg 801w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla17-e1493971972861-300x81.jpg 300w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla17-e1493971972861-768x207.jpg 768w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/tabla17-e1493971972861-696x188.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 801px) 100vw, 801px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8563\" class=\"wp-caption-text\">Tabla 17. Comparativa en el coste relativo al movimiento de tierras.<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><strong>(*) Caso de comparaci\u00f3n de la variaci\u00f3n porcentual.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Un \u00edndice muy interesante es el que muestra cu\u00e1ntas libras se obtendr\u00edan de beneficio en Fase de Construcci\u00f3n por cada libra invertida en la campa\u00f1a geot\u00e9cnica, al aprovechar mejor los recursos existentes, acotar la incertidumbre o el riesgo, y disponer de una mejor planificaci\u00f3n; a parte de los beneficios derivados de una mayor calidad.<\/p>\n<p>Este sencillo caso es un perfecto ejemplo de todo lo desarrollado a lo largo del presente art\u00edculo: una mayor inversi\u00f3n inicial, a trav\u00e9s de una buena metodolog\u00eda de trabajo, puede dar lugar a un mejor resultado, tanto en calidad como en coste.<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar que este caso es singular y que compara los extremos de reutilizaci\u00f3n m\u00e1xima alcanzada respecto a un m\u00ednimo te\u00f3rico de aprovechamiento. Puede darse el caso opuesto en el que una investigaci\u00f3n muy extensa muestre que todo el material es inservible al no poder ser reutilizado; en este caso, la mayor inversi\u00f3n inicial no se ver\u00eda traducida en un ahorro en el coste final, pero s\u00ed acotar\u00eda en Fase de Licitaci\u00f3n, el riesgo de estimaci\u00f3n de vol\u00famenes y de reaprovechamiento.<\/p>\n<p>En definitiva, una mayor investigaci\u00f3n geol\u00f3gico \u2013 geot\u00e9cnica en Fase de Licitaci\u00f3n siempre supondr\u00e1 un ahorro en fases posteriores, ya sea en la reducci\u00f3n del riesgo, en la b\u00fasqueda de oportunidades o en una mejor calidad del producto final.<\/p>\n<h3>VII CONCLUSIONES<\/h3>\n<p>A lo largo del presente Documento se ha desarrollado una Metodolog\u00eda que trata de normalizar el procedimiento de clasificaci\u00f3n, aprovechamiento y reutilizaci\u00f3n de materiales procedentes de la excavaci\u00f3n en Fase de Licitaci\u00f3n de un proyecto. Se trata de la primera Metodolog\u00eda publicada en Espa\u00f1a, basada en la forma de trabajo anglosajona y desarrollada a partir de la experiencia adquirida por eptisa en los \u00faltimos seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>El procedimiento parte de una fuerte inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n geol\u00f3gico \u2013 geot\u00e9cnica que permita realizar una correcta clasificaci\u00f3n de los materiales que se consideren excavables. Dicha clasificaci\u00f3n se realiza seg\u00fan el \u201cManual of Contract documents for Highway Works. Volume 1, Series 600: Earthworks\u201d, y tiene en cuenta multitud de par\u00e1metros (granulometr\u00eda, MCV, humedad, plasticidad, etc.) y restricciones por procedencia.<\/p>\n<p>Cada Clase de material define, a su vez, el uso final en Proyecto, de manera que se puede acotar perfectamente qu\u00e9 tipo de material existente en la traza se puede reutilizar, estimar su volumen total, definir tratamientos de mejora, y realizar una estimaci\u00f3n bastante precisa del coste final, manteniendo unos altos est\u00e1ndares de calidad.<\/p>\n<p>De esta forma, en Fase de Licitaci\u00f3n, se consigue:<\/p>\n<ul>\n<li>Acotar Riesgos.<\/li>\n<li>Identificar Oportunidades.<\/li>\n<li>Realizar una mejor planificaci\u00f3n, optimizar recursos, y conseguir una mejor calidad y durabilidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este hecho permite realizar una oferta econ\u00f3mica y t\u00e9cnica final ganadora, minimizando riesgos y asegurando calidad en el futuro, que es el principal objetivo de un Proyecto de Licitaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>VIII AGRADECIMIENTOS<\/h3>\n<p>No habr\u00eda sido posible realizar este art\u00edculo sin la ayuda de Silvia Sancho Hernando. Su trabajo y el aporte de sus conocimientos fueron imprescindibles para entender la intrincada normativa inglesa y lograr el tan deseado \u2018Proceed\u2019 de los ingleses.<\/p>\n<h3>IX REFERENCIAS<\/h3>\n<p>(1) N.A. Trenter. Charles, J.A. and K.S. Watts (1999). CIRIA Report C504, Engineering in Glacial Tills. Building Research Establishment. Second Edition.<\/p>\n<p>(2) Highways Agency (2008). Manual of Contract Documents for Highway Works, Volume 4 Geotechnics and Drainage, Section 1 Earthworks, Part 2, HD22\/08. Design Manual for Roads and Bridges.<\/p>\n<p>(3) Geotechnical Institute Bulletin No.28 (1968). Design Manual for Roads and Bridges, Volume 4, Section 1. HD 44\/91. Highways Agency (2009) Department of Transport, United Kingdom.<\/p>\n<p>(4) Highways Agency (2009) Volume 1, Specification for Highways Works: Series 600 Earthworks.<\/p>\n<p>(5) Highways Agency (2011) Design Manual for Roads and Bridges. Manual of Contract Documents for Highway Works. Volume 1, Specification for Highway Works. Department of Transport, United Kingdom.<\/p>\n<p>(6) Institution of Civil Engineers (2012) ICE Manual of Geotechnical engineering, Volume I and II. Burland, J., Chapman, T., Skinner, H. and Brown, M.<\/p>\n<p>(7) Pettifer, G.S., Fookes, P.G. (1994) A revision of the graphical method for assessing the excavatability of rock. Quaterly Journal of Engineering Geology and Hydrogeology.<\/p>\n<p>(8) Ram\u00edrez Vacas, J.L., Soriano Pe\u00f1a, A. (1988) Aplicaci\u00f3n del ensayo MCV en la Presa de Barbate. Revista de Obras P\u00fablicas, Abril-Mayo.<\/p>\n<p>(9) Matheson, G.D., Winter, M.G. (1997) Use and application of the MCA with particular reference to glacial tills. TRL REPORT 273. Transport Research Laboratory.<\/p>\n<p>(10) Environment Agency (2015) Technical guidance WM3: Waste classification \u2013 Guidance on the classification and assessment of waste.<\/p>\n<p>(11) Environment Agency (2010) Waste acceptance at landfills \u2013 Guidance on waste acceptance procedures and criteria.<\/p>\n<p>(12) Environment Agency (2011) Treatment of waste for landing.<\/p>\n<p>(13) Environment Agency (2015) Regulatory position statement: the regulation of materials being considered for development of and end of waste Quality Protocol.<\/p>\n<p>(14) Environment Agency (2004) Model Procedures for the Management of Contaminated Land \u2013 Contaminated Land Report (CLR) 11.<\/p>\n<p>(15) CL: AIRE (2011) The Definition of Waste: Development Industry Code of Practice Version 2.<\/p>\n<p>(16) BRE (2005) Special Digest 1:2005: Concrete in aggressive ground.<\/p>\n<p><strong>Tierra y Tecnolog\u00eda n\u00ba 49 | <a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/index.php\/2017\/05\/metodologia-para-la-clasificacion-y-reutilizacion-de-materiales-procedentes-de-excavacion-en-el-entorno-anglosajon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #0000ff;\">http:\/\/dx.doi.org\/10.21028\/mdlc.2017.05.05<\/span><\/a>\u00a0 Autores:\u00a0<\/strong><strong>Mar\u00eda Dolores L\u00f3pez Cascales \u2013 Ge\u00f3loga,\u00a0<\/strong><strong>Estrella Sanz Yag\u00fce \u2013 Ingeniera Civil,\u00a0<\/strong><strong>Gonzalo Garc\u00eda Crespo \u2013 Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.\u00a0(Ingenier\u00eda del Terreno: Geolog\u00eda, Geotecnia y Firmes. 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