{"id":533,"date":"2013-03-25T12:16:01","date_gmt":"2013-03-25T12:16:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/?p=533"},"modified":"2016-09-06T12:47:56","modified_gmt":"2016-09-06T12:47:56","slug":"rocas-ornamentales-del-pais-vasco-y-navarra-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/index.php\/2013\/03\/rocas-ornamentales-del-pais-vasco-y-navarra-i\/","title":{"rendered":"Rocas ornamentales del Pa\u00eds Vasco y Navarra (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tierra y Tecnolog\u00eda n\u00ba 42 |\u00a0Texto | Laura Damas Moll\u00e1, Arantza Aranburu y Patxi Garc\u00eda Garmilla, doctores en CC. Geol\u00f3gicas de la Universidad del Pa\u00eds Vasco (Facultad de Ciencia y Tecnolog\u00eda, Dpto. Mineralog\u00eda y Petrolog\u00eda, 48940 Leioa, Bizkaia), y H\u00e9ctor Fano, de Troya Kontrol, S.L. (Industrialdea, 10, Bajo 3, 20820 Deba, Gipuzkoa)<\/strong> |\u00a0<em>Si bien no con una gran variedad de litotipos pero s\u00ed con algunos de ellos muy caracter\u00edsticos, el Pa\u00eds Vasco y Navarra ofrecen una marcada singularidad en relaci\u00f3n con la explotaci\u00f3n de la roca ornamental. A lo largo de dos art\u00edculos hablaremos de los principales rasgos petrol\u00f3gicos, faciol\u00f3gicos y comerciales del Rojo Ere\u00f1o, el Negro Markina, los Gris Deba\/Rosa Duquesa y los Rojo Bazt\u00e1n\/Gris Bazt\u00e1n, todos ellos clasificados como \u201cm\u00e1rmoles\u201d en sentido ornamental, que no lo son geol\u00f3gicamente hablando, pues se trata de rocas sedimentarias de naturaleza carbonatada que adquieren un excelente brillo por pulido.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Al margen de su indudable valor constructivo, tambi\u00e9n nos hablan de un antiguo mundo marino en climas tropicales, donde la actividad org\u00e1nica fue fren\u00e9tica e involucr\u00f3 tanto a organismos con representaci\u00f3n actual, como los corales, o los que no tienen equivalentes hoy en d\u00eda, como los irrepetibles rudistas.<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El Rojo Ere\u00f1o y el Negro Markina<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de su indiscutible valor ornamental, los m\u00e1rmoles Rojo Ere\u00f1o (o Rojo Bilbao) y Negro Markina tienen una larga historia extractiva, pues su explotaci\u00f3n data de la \u00e9poca de los romanos (siglo I d. C.). Eso s\u00ed, actualmente s\u00f3lo se comercializa el segundo, pues el Rojo Ere\u00f1o dej\u00f3 de extraerse a finales de la d\u00e9cada de los ochenta del siglo pasado. Las <a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4202.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-538 alignleft\" alt=\"rocastyt4202\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4202.jpg\" width=\"365\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4202.jpg 456w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4202-300x246.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 365px) 100vw, 365px\" \/><\/a>canteras en que afloran ambos litotipos se localizan en el denominado \u201cAnticlinorio de Bizkaia\u201d, una compleja estructura tect\u00f3nica intensamente afectada por fallas de recorrido kilom\u00e9trico, que muchas veces actuaron como cauces de los procesos de mineralizaci\u00f3n de hierro asociados a estas rocas (figura 1). Ambas litolog\u00edas pertenecen al denominado \u201cComplejo Urgoniano\u201d, del Aptiense inferior-Albiense superior, caracterizado por el desarrollo de grandes unidades de calizas arrecifales, limitadas lateral y verticalmente por facies paraarrecifales compuestas esencialmente por margas y dep\u00f3sitos terr\u00edgenos, unas veces depositados en medios sedimentarios de cuenca relativa y otras como dep\u00f3sitos de tr\u00e1nsito lateral en zonas canalizadas interarrecifales m\u00e1s someras. Son algunos f\u00f3siles determinados los que confieren el car\u00e1cter ornamental a estas rocas, como los rudistas (polycon\u00edtidos, requi\u00e9nidos, monopl\u00e9uridos), los bivalvos del tipo Chondrodonta sp., algunos gaster\u00f3podos (principalmente nerineidos) y los corales tanto masivos como ramosos. Otras veces se valora de modo m\u00e1s especial la pureza del color negro en facies carentes de componentes biocl\u00e1sticos, como acontece con las variedades m\u00e1s oscuras y homog\u00e9neas del c\u00e9lebre Negro Markina. Salvo algunas excepciones, lejos de constituir un inconveniente, los sistemas de fracturaci\u00f3n que afectan con frecuencia a estas rocas suponen un aliciente est\u00e9tico adicional de mucha estimaci\u00f3n, tal y como ocurre con las venas rellenas de calcita blanca que, cuando aparecen con profusi\u00f3n, dan lugar a la variedad conocida como Markina Florido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Historia del Rojo Ere\u00f1o como roca ornamental<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abIviliae sacrum M(arcus) Caecilius Montanus pro salute Fusci fili(i) sui posuit. Rai(us) quintio fecit\u00bb1. \u00c9sta es la inscripci\u00f3n del ara funeraria (siglo I d. C.) tallada en Rojo Ere\u00f1o y descubierta en el yacimiento arqueol\u00f3gico romano de Forua, en Bizkaia (Mart\u00ednez Salcedo, 1997). Fueron los romanos los primeros en explotar esta litolog\u00eda de rasgos tan singulares, como es el rojo intenso de la matriz micr\u00edtica que engloba un abundante contenido f\u00f3sil de colores blancos, negros y gris\u00e1ceos (bivalvos de distintas familias de rudistas y Chondrodonta sp.). En un principio, los m\u00e9todos de extracci\u00f3n eran arcaicos y consist\u00edan en el uso de cu\u00f1as y palancas, de modo que los bloques los tallaban los maestros canteros. Estas t\u00e9cnicas no avanzaron sustancialmente hasta el siglo XIX, \u00e9poca en la que proliferaron las peque\u00f1as canteras de car\u00e1cter familiar que se compaginaban con las tareas agr\u00edcolas. Un buen ejemplo se localiza en el barrio de Atxoste (Bizkaia); la cantera de la familia Aldekozea conserva de forma excepcional rasgos originales tanto de la explotaci\u00f3n como de la maquinaria utilizada (figura 2 A, B y C).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En etapas m\u00e1s avanzadas de la explotaci\u00f3n, es decir, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, se obten\u00edan grandes bloques de piedra mediante corte con hilo helicoidal de acero guiado por volantes situados estrat\u00e9gicamente en los extremos de la cantera (figura 2 B). Los bloques rectangulares se consegu\u00edan perforando barrenos paralelos, en un principio de forma manual y mediante martillos de aire comprimido en los tiempos m\u00e1s recientes (figura 2 A). Los bloques se hac\u00edan rodar sobre rodillos de acero sujetos a una \u201cwinchi\u201d manual mediante cables de acero (L. M. Aldekozea, com. pers.) (figura 2 C). La gran cantera de Atxarraga, activa desde 1890 hasta 1989, refleja la intensidad de la \u00faltima etapa de la explotaci\u00f3n, que dej\u00f3 una gran hendidura en la monta\u00f1a configurada en tres plataformas sucesivas (figura 2 D).<\/p>\n<p><strong>Rasgos sedimentol\u00f3gicos y petrogr\u00e1ficos del Rojo Ere\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calizas de Ere\u00f1o pertenecen a la unidad urgoniana de Calizas de Santimami\u00f1e, de edad Aptiense-Albiense (Agirrezabala, 1996). Dentro de esta denominaci\u00f3n quedan representadas tanto las calizas de matriz micr\u00edtica gris como las de matriz micr\u00edtica de color rojo. La serie se corresponde con un homoclinal de direcci\u00f3n aproximada este-oeste (N110\u00baE) y buzamiento subvertical de unos 85\u00ba (figura 1). La unidad queda flanqueada por otras de car\u00e1cter silicicl\u00e1stico, como la formaci\u00f3n \u201cAcantilado de Otoio\u201d, en la base, y la formaci\u00f3n \u201cLutitas y Megabrechas de Berriatu\u201d, a techo. El \u00e1rea mineralizada se localiza de forma estratoparalela con los bordes difusos en los primeros metros de la serie en forma de lentej\u00f3n de 1.500 x 500-600 m (Damas Moll\u00e1, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4203.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-539 alignright\" alt=\"rocastyt4203\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4203.jpg\" width=\"484\" height=\"505\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4203.jpg 692w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4203-287x300.jpg 287w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/a>La potencia real de la serie levantada en la franja que presenta matriz de color rojizo es de 166 m (figura 3). En el detalle se reconocen diferentes tipos de facies (biocl\u00e1sticas y bioconstruidas, o con armaz\u00f3n de naturaleza org\u00e1nica) que se asocian mutuamente y se corresponden con ambientes de plataforma marina somera de rangos energ\u00e9ticos variables. As\u00ed se pueden reconocer facies de tipo Framestone de rudistas polycon\u00edtidos y Bafflestone de Chondrodonta sp. en posici\u00f3n de vida, que aparecen en niveles muy continuos de espesor decim\u00e9trico. Tambi\u00e9n hay facies de tipo Boundstone de rudistas, Chondrodonta sp. o corales, con los f\u00f3siles enteros, pero en posici\u00f3n distinta a la de vida; o bien facies Floatstone, Rudstone o Wackestone con una densidad variable de bioclastos (Embry y Klovan, 1971; Damas Moll\u00e1, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los macrof\u00f3siles mayoritarios en las calizas de Ere\u00f1o son los corales (tanto ramosos como masivos), los Chondrodonta sp. (figura 4 A), que eran bivalvos con conchas finas en forma de pala que viv\u00edan semienterrados en el sedimento con las valvas abiertas hacia arriba, y los rudistas. \u00c9stos \u00faltimos est\u00e1n representados por tres familias principales que, citadas por orden de abundancia, son:<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Polycon\u00edtidos (figura 4 B), con una valva en forma de c\u00e1liz, m\u00e1s desarrollada (15 x 5 cm) y fija al sustrato, y otra a modo de op\u00e9rculo m\u00f3vil. Sus conchas son relativamente gruesas (2-3 cm), agrup\u00e1ndose en colonias de cientos de individuos denominadas \u201cthickets\u201d (Cestari y Sartorio, 1995).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Asociados a los polycon\u00edtidos y, en algunos casos, creciendo al abrigo de sus conchas, se encuentran asociaciones de decenas de rudistas monopl\u00e9uridos en forma de ramilletes o bouquets (Cestari y Sartorio, op.cit.). Son formas estrechas (hasta 1,5 cm de di\u00e1metro) con la valva inferior s\u00e9sil y alargada (hasta 12 cm de altura) y espesor de la concha muy fino (1-2 mm) (figura 4 C).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Al contrario que los anteriores, los rudistas requi\u00e9nidos, aunque suelen encontrarse agrupados, se presentan en conchas separadas y recostadas sobre el sedimento fangoso. Tienen forma enrollada o espiralada (15 x 5 cm) y su concha se diferencia de las de otras familias por su color negro intenso (figura 4 D, E).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo son claramente identificables los niveles de rudistas polycon\u00edtidos en posici\u00f3n de vida, con un desarrollo muy amplio en la plataforma y claramente dominantes en los \u00faltimos metros de la serie. No es infrecuente que se encuentren erosionados bruscamente a techo y cubiertos por facies de car\u00e1cter biocl\u00e1stico. Esta secuencia-tipo se repite de forma clara en la vertical, resultando muy veros\u00edmilmente atribuible a bruscas variaciones en los niveles de energ\u00eda de las aguas (figura 5) (Damas Moll\u00e1, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los macrof\u00f3siles, las calizas de Ere\u00f1o albergan numerosos microf\u00f3siles y bioclastos caracter\u00edsticos de ambientes de plataforma marina somera tropical, es decir, un amplio cortejo de foramin\u00edferos (mili\u00f3lidos, orbitol\u00ednidos, litu\u00f3lidos, aglutinantes incrustantes), equinodermos, bivalvos, ostr\u00e1codos, gaster\u00f3podos, corales, briozoos, algas, etc. (figura 6 A, B, C, D). Se encuentran englobados por una matriz micr\u00edtica de grano muy fino que presenta diferentes colores en torno a la gama de rojizos a pardo-gris\u00e1ceos. Algunos sectores se encuentran recristalizados como consecuencia de la diag\u00e9nesis a cristales de esparita o microesparita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La microestructura de la concha de los rudistas presenta una ordenaci\u00f3n interna bien definida en tres capas: 1) la capa externa org\u00e1nica que habitualmente no fosiliza; 2) la capa intermedia o calc\u00edtica formada por prismas de calcita baja en Mg (LMC), que presenta rasgos espec\u00edficos para cada familia de rudistas, y 3) la capa interna inicialmente aragon\u00edtica (figura 6 E, F) (Skelton, 1974). Las zonas m\u00e1s ricas en cementos se asocian fundamentalmente a \u00e9sta \u00faltima, que se disuelve de forma temprana en la diag\u00e9nesis creando una porosidad m\u00f3ldica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las conchas menos alteradas durante la diag\u00e9nesis y que, por consiguiente, conservan mejor las se\u00f1ales geoqu\u00edmicas originales, son las de los rudistas requi\u00e9nidos y las de Chondrodonta sp., favoreciendo as\u00ed los estudios geoqu\u00edmicos de reconstrucci\u00f3n paleoambiental. Como ejemplo, los an\u00e1lisis de is\u00f3topos de ox\u00edgeno (\u2202O18) de la calcita de las conchas permiten deducir que la paleotemperatura del agua marina oscilaba entre 25-27 \u00baC (Damas Moll\u00e1 et al., 2009). Mediante el an\u00e1lisis de facies, tambi\u00e9n sabemos que las asociaciones de polycon\u00edtidos proliferaron en la zona intermareal con aguas oxigenadas, mientras que en los ambientes m\u00e1s restringidos, con menor energ\u00eda y dep\u00f3sito de materiales finos, se establecieron los requi\u00e9nidos y Chondrodonta sp. (Damas Moll\u00e1, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4204.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-540 alignleft\" alt=\"rocastyt4204\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4204.jpg\" width=\"367\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4204.jpg 459w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4204-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4204-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/a>La historia diagen\u00e9tica de las calizas de Ere\u00f1o ha sido realmente compleja, desde las fases m\u00e1s tempranas con la disoluci\u00f3n de la capa aragon\u00edtica de los rudistas, hasta las fracturaciones, neomorfismos, reemplazamientos minerales, compactaciones, etc. Pero, sin duda, lo m\u00e1s llamativo es el color rojo motivado por la entrada de fluidos diagen\u00e9ticos con \u00f3xidos de hierro que impregnaron la matriz. Sin embargo, a pesar de la coloraci\u00f3n, la mineralog\u00eda de la roca no revela cantidades significativas de hematites. An\u00e1lisis paleomagn\u00e9ticos han arrojado datos sobre la presencia de hematites pigmentari, de tama\u00f1o de grano ultrafino, responsable de la coloraci\u00f3n. Las conchas de los rudistas ya se encontraban blindadas ante la entrada de los fluidos como consecuencia del neomorfismo m\u00e1s temprano y por ello se han mantenido invariablemente no mineralizadas. Las orientaciones de los minerales magn\u00e9ticos sugieren una edad para la entrada del hierro durante el Cret\u00e1cico, cuando la tect\u00f3nica sinsedimentaria de la zona no hab\u00eda cesado, pero en una etapa previa a la orogenia alpina (Damas Moll\u00e1, 2011). Esta edad podr\u00eda relacionarse con una etapa tect\u00f3nica activa de la Cuenca Vasco-Cant\u00e1brica, con vulcanismo e hidrotermalismo asociados durante el Albiense superior-Cenomaniense (Aranburu et al., 2002; L\u00f3pez Horgue et al., 2010).<\/p>\n<p><strong>Historia y t\u00e9cnicas de explotaci\u00f3n\u00a0del Negro Markina<\/strong><\/p>\n<p>La caliza semimasiva que da lugar al yacimiento de roca ornamental del Negro Markina se ha explotado desde hace m\u00e1s de un siglo ininterrumpidamente. Podemos diferenciar tres fases a lo largo de su historia extractiva, atendiendo a la tecnolog\u00eda empleada y al modo de extraer la piedra:<\/p>\n<ul>\n<li>Periodo preindustrial.<\/li>\n<li>Fase industrial antigua.<\/li>\n<li>Fase industrial moderna.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fase preindustrial abarca desde los inicios de la explotaci\u00f3n en una fecha que no est\u00e1 bien determinada \u2014si bien hay testimonios escritos de que los romanos extra\u00edan ya caliza negra de Markina\u2014 hasta mediados de los a\u00f1os treinta del siglo XX. En estas primeras \u00e9pocas el concepto de cantera era muy diferente, y b\u00e1sicamente se abr\u00edan peque\u00f1os frentes en puntos locales en los que se observaba una calidad de color adecuada y la suficiente sanidad en la roca. Los elementos de extracci\u00f3n b\u00e1sicamente eran cu\u00f1as y barrenas que se manejaban manualmente. Para desplazar los bloques se utilizaban rodillos de madera y carros tirados por bueyes. Estos m\u00e9todos de extracci\u00f3n limitaban el tama\u00f1o de los bloques a extraer, que, por lo general, pesaban entre 1,5 y 3 toneladas, con un volumen que rara vez superaba el metro c\u00fabico. Habitualmente se buscaban en la masa rocosa \u201cfallos\u201d o planos de discontinuidad subhorizontales para utilizarlos como planos de \u201carranque\u201d. El corte vertical de los bloques se consegu\u00eda mediante la ejecuci\u00f3n manual de <a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4205.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-541 alignright\" alt=\"rocastyt4205\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4205.jpg\" width=\"366\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4205.jpg 458w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4205-188x300.jpg 188w\" sizes=\"auto, (max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/a>barrenos, disponi\u00e9ndolos en filas con unos 4 \u00f3 5 cm de separaci\u00f3n. Una vez barrenada toda la fila, el corte se produc\u00eda mediante el uso de p\u00f3lvora negra, cargando alternativamente los barrenos perforados, de tal forma que se consiguiera un efecto de \u201crasgado\u201d por la l\u00ednea perforada. Este corte tambi\u00e9n se pod\u00eda realizar de modo m\u00e1s lento, introduciendo cu\u00f1as de madera en los barrenos y moj\u00e1ndolas, hasta que el hinchado de la madera terminaba generando la fuerza suficiente para producir la rotura del espacio entre barrenos. Un barrenador pod\u00eda alcanzar en esta piedra un rendimiento de unos 80-100 cm por hora. Como se puede entender f\u00e1cilmente, el rendimiento de estas extracciones era bastante bajo, si bien requer\u00eda una gran cantidad de mano de obra, al ser pr\u00e1cticamente en todas las tareas indispensable la fuerza humana, auxiliada \u00fanicamente por la tracci\u00f3n animal (bueyes principalmente) y la p\u00f3lvora negra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del siglo XIX, se introduce desde Italia (l\u00edderes mundiales en la t\u00e9cnica de laboreo de la roca ornamental) el uso de un cable de acero helicoidal (hilo helicoidal), sobre el que se instalaba un goteo de agua con arena sil\u00edcea. Dotando a este cable de un amplio recorrido mediante poleas, se consegu\u00eda que cortara horizontalmente la roca, obteni\u00e9ndose unas superficies horizontales dignas de una pista de patinaje. La llegada de esta t\u00e9cnica a la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, junto con el desarrollo en los a\u00f1os treinta del siglo XX de los compresores de aire comprimido, suponen una revoluci\u00f3n en la industria ornamental, marcando el fin de la fase preindustrial y comenzando la fase que podemos denominar \u201cindustrial antigua\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fase industrial antigua, se da un gran salto cualitativo al utilizar para la perforaci\u00f3n la fuerza de los martillos de aire comprimido, que llegan a la zona de Markina casi al mismo tiempo que la guerra civil. Ir\u00f3nicamente, las m\u00e1quinas de corte y los primeros compresores son de fabricaci\u00f3n alemana e italiana, al igual que los ca\u00f1ones y aviones que durante casi tres a\u00f1os diezman el territorio vizca\u00edno y siegan las vidas de sus habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4206.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-542 alignleft\" alt=\"rocastyt4206\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4206.jpg\" width=\"365\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4206.jpg 456w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4206-214x300.jpg 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 365px) 100vw, 365px\" \/><\/a>La t\u00e9cnica de extracci\u00f3n consiste entonces en la divisi\u00f3n en \u201cplazas\u201d de la cantera, en funci\u00f3n de la capacidad de circulaci\u00f3n del hilo helicoidal encargado de generar los suelos de cada plaza. Para llevar a su cota cada uno de los cortes del \u201chilo helicoidal\u201d, era necesario disponer en cada lado de la plaza de corte, de una trinchera que permitiera colocar las poleas que situaban el acero en la cota adecuada. Estas trincheras, habitualmente de menos de 1,5 m de profundidad, se ejecutaban previamente mediante explosivo, por lo que se seleccionaban para su ubicaci\u00f3n zonas de debilidad o preferentemente planos de falla de direcci\u00f3n perpendicular al talud principal de la cantera, al objeto de instalar all\u00ed las trincheras y minimizar la p\u00e9rdida de material ornamental debido a la acci\u00f3n del explosivo en la roca. No obstante, era muy habitual que en los metros cercanos a cada una de las trincheras el porcentaje de aprovechamiento del material ornamental disminuyese dr\u00e1sticamente. Todav\u00eda hoy en d\u00eda pueden reconocerse en diversos puntos de la cantera los emplazamientos utilizados para la ubicaci\u00f3n de las trincheras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cortes verticales se hac\u00edan mediante hileras de barrenos perforados con martillos neum\u00e1ticos, con una separaci\u00f3n entre 6 y 8 cm entre barrenos, y emple\u00e1ndose mayoritariamente la p\u00f3lvora negra y los detonadores de mecha lenta para \u201cabrir\u201d el corte y poder individualizar el banco primero y los bloques unitarios despu\u00e9s. Aunque a medida que avanzan los a\u00f1os empiezan a aparecer m\u00e1quinas de carga, los accesos a la cantera resultan inadecuados para las m\u00e1quinas de ruedas, y se sigue necesitando una importante cantidad de mano de obra, si bien ahora el tama\u00f1o de los bloques puede ser mayor, alcanz\u00e1ndose pesos de entre 6 y 10 toneladas mayoritariamente. En este per\u00edodo las canteras de Negro Markina pod\u00edan dar trabajo a m\u00e1s de sesenta personas. Dispon\u00edan de cocinera y de habitaciones para dormir dentro de la propia cantera. Incluso durante una \u00e9poca, las poleas principales del hilo helicoidal se hallaban instaladas dentro del mismo recinto en donde dorm\u00edan los operarios, de modo que pod\u00edan dejar el hilo funcionando durante la noche y estar pendientes del mismo desde la habitaci\u00f3n contigua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4207.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-543 alignright\" alt=\"rocastyt4207\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4207.jpg\" width=\"321\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4207.jpg 459w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4207-300x183.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/a>Esta fase alcanza hasta finales de los a\u00f1os setenta del siglo XX, cuando el desarrollo de la maquinaria de carga (principalmente el tama\u00f1o y fuerza de las nuevas palas cargadoras) junto con una nueva generaci\u00f3n de maquinaria de corte, dieron lugar a la siguiente fase, que denominamos \u201cindustrial moderna\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son tres los rasgos fundamentales que definen la fase industrial moderna en el laboreo de las canteras de Negro Markina. Por un lado, el desarrollo de palas cargadoras de alta potencia junto con el dise\u00f1o de accesorios espec\u00edficos para estas labores como las horquillas frontales, permiten mover y manejar bloques de 20 a 50 toneladas sin mayor problema. Por otro lado, la irrupci\u00f3n de las sierras de cadena y de los cables de pastilla de diamante (hilos diamantados) permite velocidades de corte entre cinco y diez veces superiores a las metodolog\u00edas antes descritas, multiplicando la productividad de la extracci\u00f3n. El tercer factor fundamental es una consecuencia l\u00f3gica de los dos anteriores, y es la dr\u00e1stica disminuci\u00f3n de la mano de obra requerida en el proceso extractivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la aparici\u00f3n en la d\u00e9cada de los ochenta de los hilos diamantados y las sierras de cadena, las labores de corte van adquiriendo progresivamente protagonismo frente a las labores de perforaci\u00f3n. Las alturas de banco se establecen en <a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4208.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-544 alignleft\" alt=\"rocastyt4208\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4208.jpg\" width=\"364\" height=\"514\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4208.jpg 455w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4208-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 364px) 100vw, 364px\" \/><\/a>torno a los 3 m (figura 7 A). Los carros perforadores con martillos hidr\u00e1ulicos realizan los barrenos verticales de cada l\u00ednea de banco y separaci\u00f3n de bloques, mientras que las sierras de cadena cortan los suelos con profundidades de corte de unos 3 m. Los hilos diamantados se utilizan para los cortes laterales finales y para el escuadrado de bloques. En la labor de separar los bloques, aunque ocasionalmente puede seguir emple\u00e1ndose el explosivo (cord\u00f3n detonante), se utiliza m\u00e1s frecuentemente la acci\u00f3n de dardas hidr\u00e1ulicas, que funcionan introduciendo pistones met\u00e1licos en barrenos alternativos, y creando la l\u00ednea de rotura mediante la aplicaci\u00f3n de presi\u00f3n hidr\u00e1ulica. M\u00e1s recientemente, con la incorporaci\u00f3n de una sierra rozadora de 6,5 m de longitud, se ha aumentado la altura de banco hasta los 6 m, y el hilo diamantado cobra a\u00fan mayor protagonismo para generar tanto los cortes laterales como los suelos. En este esquema extractivo, s\u00ed resulta necesario volcar la bancada cortada, lo cual se realiza mediante el uso de almohadas neum\u00e1ticas que se introducen en el corte trasero del banco, infl\u00e1ndolas hasta inclinar la pieza cortada lo suficiente como para que se desequilibre y caiga al suelo, donde se procede al despiece de los bloques. Este sistema propicia un mayor aprovechamiento de la piedra al permitir distintas orientaciones para el dise\u00f1o individual de los bloques.<\/p>\n<p><strong>Rasgos sedimentol\u00f3gicos y petrogr\u00e1ficos del Negro Markina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque al observar el macizo calizo a gran escala, el nivel productivo del yacimiento tiene un aspecto masivo, la cartograf\u00eda de detalle permite delimitar cuerpos groseramente estratificados, en los que con potencias mayoritariamente de orden m\u00e9trico, se suceden distintas facies carbonatadas en las que los elementos diferenciadores son tres: 1) la variaci\u00f3n de la tonalidad de la matriz, 2) el contenido y disposici\u00f3n de los restos f\u00f3siles (principalmente bivalvos rudistas y Chondrodonta sp.) (figura 7 B), y 3) la presencia o ausencia de laminaciones m\u00e1s o menos margosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las facies generadas a partir de la combinaci\u00f3n de estos tres elementos se suceden de modo estratiforme en la vertical, observ\u00e1ndose puntualmente acu\u00f1amientos de dichas facies o peque\u00f1os desplazamientos debidos a fallas de menor rango. En funci\u00f3n de las condiciones diagen\u00e9ticas de cada facies, se consigue o no alcanzar el grado de tonalidad necesario para comercializarse como Negro Markina, y en funci\u00f3n del contenido fosil\u00edfero, la roca puede ser apta o no para determinados mercados. La paleofauna presente en estas facies es pr\u00e1cticamente id\u00e9ntica a la de las calizas rojas de Ere\u00f1o, por lo que no nos extenderemos en este punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las microfacies de las calizas negras de Markina son biomicritas (Folk, 1962) y Packstone-Wackestone (Dunham, 1962; Embry y Klovan, 1971) ricas en rudistas polycon\u00edtidos (figura 8 A, B, C), Chondrodonta sp. (figura 8 D, E) y foramin\u00edferos aglutinantes de pared oscura, tanto biseriados en corte como planiespirales (figura 8 F). Tampoco faltan las facies bioconstruidas compuestas por rudistas dispuestos en bouquets de hasta unas decenas de individuos, as\u00ed como de Chondrodonta sp. que aparecen en haces de conchas que se abren espectacularmente en abanico. Los rudistas polycon\u00edtidos muestran bien diferenciadas la capa externa (de calcita baja en Mg o LMC) y la interna (inicialmente aragon\u00edtica) (figura 8 A, B). La primera se compone de prismas por lo general bien preservados. En cambio, la segunda, originalmente aragon\u00edtica, suele disolverse de manera selectiva durante la diag\u00e9nesis, o bien recristalizar directamente a LMC espar\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, los individuos de Chondrodonta sp., bivalvos relativamente afines a los ostreidos, se caracterizan por poseer una concha muy compacta de naturaleza fibrosa, que suele ser muy resistente ante los procesos diagen\u00e9ticos que pudieran alterar la concha post m\u00f3rtem (Damas-Moll\u00e1, 2008 a, b). Especialmente en proximidad a la zona de la charnela, las lamelas de la concha pueden aparecer fuertemente replegadas (figura 8 D); en cambio, en una secci\u00f3n longitudinal m\u00e1s amplia, domina la estructura lamelar marcadamente paralela (figura 8 E).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4209.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-545 alignleft\" alt=\"rocastyt4209\" src=\"http:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4209.jpg\" width=\"368\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4209.jpg 460w, https:\/\/www.icog.es\/TyT\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/rocastyt4209-235x300.jpg 235w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/a>Es dif\u00edcil dilucidar las causas del color oscuro de las calizas negras de Markina. El color negro de las piezas pulidas no lo es tanto en secciones producidas por fracturaci\u00f3n natural, en las cuales se aprecia una tonalidad gris oscura. La causa m\u00e1s razonable a invocar podr\u00eda ser la materia org\u00e1nica diseminada de forma homog\u00e9nea por la matriz de barro micr\u00edtico carbonatado, pero los contenidos en materia org\u00e1nica no son elevados en esta roca. Adem\u00e1s, la presencia de biostromos de rudistas parece m\u00e1s conciliable con un ambiente marino somero de aguas relativamente renovadas y oxigenadas. En cambio, los Chondrodonta sp. quiz\u00e1 pudieron vivir, al igual que los actuales ostreidos, en aguas con circulaci\u00f3n m\u00e1s restringida y, por lo tanto, m\u00e1s favorables a las condiciones hip\u00f3xicas. Sin embargo, tal distinci\u00f3n paleoambiental no es tan evidente y tampoco se correlaciona con el contenido f\u00f3sil, pues ambos grupos de bivalvos aparecen tanto en facies negras como en calizas grises m\u00e1s claras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que destacar, por otro lado, que tanto la coloraci\u00f3n oscura del Negro Markina como la encarnada del Rojo Ere\u00f1o suponen una singularidad dentro de las facies urgonianas de la Cuenca Vasco-Cant\u00e1brica y, por lo tanto, pudieran estar m\u00e1s relacionadas con causas locales vinculadas a la diag\u00e9nesis que con factores paleoambientales de rango m\u00e1s general. En todo caso, ser\u00eda interesante en el futuro poder llevar a cabo un estudio geoqu\u00edmico detallado sobre el verdadero origen de la coloraci\u00f3n del Negro Markina.<\/p>\n<p><strong>Valor ornamental y patrimonial de ambos litotipos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El valor del Rojo Ere\u00f1o como roca ornamental empleada a lo largo de los siglos ha quedado reflejado en numerosas manifestaciones, tanto arquitect\u00f3nicas como art\u00edsticas, cuyo reconocimiento no s\u00f3lo se ha dado a nivel local, sino que ha traspasado nuestras fronteras. El litotipo se puede encontrar por toda la pen\u00ednsula ib\u00e9rica y las islas Canarias, e incluso se export\u00f3 a otros Estados como el Vaticano (figura 4 B) o los Estados Unidos (Nueva York). Si bien al comienzo su uso se reservaba para edificios singulares tanto laicos (yacimiento romano de Iru\u00f1a de Veleia, en Alava; Ayuntamiento, Diputaci\u00f3n y Palacio de V\u00edctor Ch\u00e1varri, en Bilbao; Casa de Juntas de Gernika) (Aranburu et al., 2009) como religiosos (solado exterior de la Bas\u00edlica de Covadonga en Asturias; Bas\u00edlica de Bego\u00f1a en Bilbao), la intensidad de la explotaci\u00f3n permiti\u00f3 su aplicaci\u00f3n en edificaciones m\u00e1s rutinarias, como portales de viviendas y comercios en general. Tambi\u00e9n son abundantes las obras art\u00edsticas talladas en esta litolog\u00eda, como la escultura de Lucas Alcalde Homenaje al Minero, ubicada en la localidad de Ortuella (Bizkaia) (figura 9 A) y la m\u00e1s reciente peana de la estatua de Don Tello de la Plaza de los Fueros de Gernika (Bizkaia) (figura 9 B). Este uso intensivo ha sido motivo m\u00e1s que suficiente para que la gran cantera de Atxarraga (o cantera de Andrabide) haya sido incluida como parte integrante del patrimonio hist\u00f3rico del territorio de Bizkaia. A esta definici\u00f3n se le deber\u00eda a\u00f1adir, adem\u00e1s, su valor como parte del patrimonio minero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas ha aumentado la concienciaci\u00f3n social en relaci\u00f3n con la conservaci\u00f3n de lugares con un elevado valor geol\u00f3gico, cient\u00edfico o did\u00e1ctico, o que generen una cierta curiosidad por su valor tur\u00edstico a\u00f1adido, de manera que se ha hecho necesario crear figuras jur\u00eddicas que puedan protegerlos. El sector de las canteras de Ere\u00f1o forma parte de los LIG (Lugares de Inter\u00e9s de Geol\u00f3gico) del Pa\u00eds Vasco desde 1990 (Puntos de Inter\u00e9s Geol\u00f3gico de Bizkaia, 1990) y quedan tambi\u00e9n incluidas como parte relevante en los listados m\u00e1s actuales (Mendia et al., 2011). Pero a pesar de que las propuestas de actuaci\u00f3n sobre el espacio que ocupan son numerosas, la actual situaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica ha frenado la realizaci\u00f3n de tales proyectos, conduciendo a su paulatina degradaci\u00f3n. El vertido de desechos sobre la plataforma, la actuaci\u00f3n de grafiteros sobre la pared o el expolio incontrolado de los bloques anteriormente cortados son s\u00f3lo algunos de los sucesos que debieran haberse evitado a toda costa. Cabe resaltar la importancia cient\u00edfica y divulgativa de ciertas zonas de la cantera, como las paredes de \u201cbioconstrucciones\u201d de rudistas (figura 5) que deber\u00edan quedar a salvo de las obras de remodelaci\u00f3n que previsiblemente puedan tener lugar en un futuro a corto o medio plazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al Negro Markina, su gran valor ornamental radica en la intensidad del color negro que su superficie pulida alcanza. Este matiz, junto con la presencia de abundantes venas de calcita (Negro Markina Florido), f\u00f3siles de rudistas (Negro Markina con \u201ccaracolillo\u201d) o Chondrodonta sp. (Negro Markina con \u201csardineta\u201d), da el contraste caracter\u00edstico de esta roca, tan apreciada en el sector ornamental. El desarrollo geomec\u00e1nico que ha sufrido el macizo ha dado como resultado un notable paralelismo entre las venas de calcita, lo cual responde a su formaci\u00f3n a favor de los planos de una misma familia de diaclasado. Esta disposici\u00f3n favorece la percepci\u00f3n est\u00e9tica de las planchas de roca pulida, diferenci\u00e1ndolas de otras m\u00e1s o menos parecidas. Existen muy pocos yacimientos de roca ornamental negra, lo cual ha contribuido siempre a mantener la demanda de la caliza vizca\u00edna en el mercado. A esta demanda contribuye tambi\u00e9n el hecho de que los tonos negros y los blancos son los \u00fanicos que mantienen una considerable independencia frente a las modas arquitect\u00f3nicas, que van cambiando con el paso de los a\u00f1os; adem\u00e1s, el tono negro puede combinar con cualquier otro tono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Negro Markina normalmente puede trabajarse muy bien sin necesidad de resinado. Su acabado principal es el pulido, debido precisamente a la espectacularidad de su color. Se usa por ello principalmente para enlosado de paredes y suelos en interiores, as\u00ed como para el dise\u00f1o de elementos de ornamento como mosaicos, chimeneas, columnas, usos en escultura, etc. Su tonalidad y prolongado uso en el tiempo permite observar esta piedra en lugares muy dispares y significativos, como pueden ser el suelo de la catedral de Mil\u00e1n, algunos muebles y ornamentos del Palacio Presidencial de El Cairo, la Kaaba de La Meca, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque se ha utilizado tambi\u00e9n habitualmente para exteriores de recintos comerciales, portales e incluso fachadas, no es \u00e9ste su uso m\u00e1s recomendable, ya que de no estar muy bien trabajada, la losa de Negro Markina pulida tiene un mal envejecimiento si est\u00e1 expuesta a la intemperie en climas agresivos. En estos casos lo adecuado es darle un acabado abujardado, que mantiene la calidad a lo largo del tiempo. Este acabado da lugar a un tono m\u00e1s gris que negro. La biblioteca de la Universidad de Deusto, en Bilbao, la pavimentaci\u00f3n del Kursaal y de Alderdi Eder, en Donostia-San Sebasti\u00e1n, son ejemplos de este uso. Su colocaci\u00f3n en solados tanto interiores como exteriores est\u00e1 muy generalizada en todo el Pa\u00eds Vasco, destacando los del paseo de la Zurriola, en Donostia-San Sebasti\u00e1n (figura 9 C), la calle Doctor Areilza, en Bilbao, y el Museo de Bellas Artes, en el Palacio Augusti de Vitoria-Gasteiz (figura 9 D). Como an\u00e9cdota, tambi\u00e9n lo hemos encontrado compitiendo en desventaja con los famosos griottes galos en los bordillos de algunas calles de la bonita villa de Seix, en la regi\u00f3n de Ari\u00e8ge del Pirineo central franc\u00e9s (Garc\u00eda Garmilla et al., 2009-2010).<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><em>Agirrezabala, L. M. (1996). El Aptiense-Albiense del Anticlinorio Nor-vizcaino entre Gernika y Azpeitia. Tesis doctoral. Universidad del Pa\u00eds Vasco, 429 pp.<\/em><\/p>\n<p><em>Aranburu, A., Fern\u00e1ndez Mendiola, P. A., L\u00f3pez Horgue, M. A. y Garc\u00eda Mond\u00e9jar, J. (2002). Syntectonic hydrothermal calcite in a faulted carbonate platform margin (Albian of Jorrios, Northern Spain). Sedimentology 49: 1-16.<\/em><\/p>\n<p><em>Aranburu, A., Garc\u00eda Garmilla, F., Murelaga, X. y Pascual, A. (2009). Ruta geomonumental por Bilbao: estudio de los materiales constructivos de tres edificios hist\u00f3ricos. Servicio Editorial de la Universidad del Pa\u00eds Vasco \/ Argitalpen Zerbitzua Euskal Herriko Unibertsitatea, 76 pp.<\/em><\/p>\n<p><em>Cestari, R. y Sartorio, D. (1995). Rudist and facies of the Periadriatic Domain. Agip S.p.A., S. Donato Milanese, 207 pp.<\/em><\/p>\n<p><em>Damas Moll\u00e1, L. (2011). Las calizas rojas de Ere\u00f1o: facies, paleoambiente, mineralizaci\u00f3n y diag\u00e9nesis. Patrimonio geol\u00f3gico-hist\u00f3rico de Bizkaia. Tesis Doctoral, Universidad del Pa\u00eds Vasco, 313 pp.<\/em><\/p>\n<p><em>Damas Moll\u00e1, L., Aranburu Artano, A. y Garc\u00eda Garmilla, F. (2008 a). Evaluaci\u00f3n de los efectos diagen\u00e9ticos en la relaci\u00f3n 87Sr\/86Sr en conchas de rudistas y Chondrodonta sp. de las calizas rojas del Aptiense-Albiense inferior de Ere\u00f1o (Bizkaia). Geogaceta 44: 103-106.<\/em><\/p>\n<p><em>Damas Moll\u00e1, L., Aranburu Artano, A. y Garc\u00eda Garmilla, F. (2009). Paleoclima y diag\u00e9nesis en las calizas rojas de Ere\u00f1o (Aptiense superior-Albiense inferior, Bizkaia). Geogaceta 47: 61-64.<\/em><\/p>\n<p><em>Damas Moll\u00e1, L., Zuluaga Ibargallartu, M. C., Aranburu Artano, A. y Garc\u00eda Garmilla, F. (2008 b). Mineralog\u00eda del Rojo Ere\u00f1o de Vizcaya. Macla 9: 77-78.<\/em><\/p>\n<p><em>Dunham, R. J. (1962). Classification of carbonate rocks according to depositional texture. In: W. E. Ham (ed.) Classification of Carbonate Rocks &#8211; A Symposium. American Association of Petroleum Geologists. Memoir 1: 108-121.<\/em><\/p>\n<p><em>Embry, A. F y Klovan, E. J. (1971). A late Devonian Reef Tract on Northeastern Banks Island, Northwest Territories. Canadian Petroleum Geology Bulletin 19: 730-781.<\/em><\/p>\n<p><em>Folk, R. L. (1962). Spectral subdivision of limestone types. In: W. E. Ham (ed.) Classification of Carbonate Rocks &#8211; A Symposium. American Association of Petroleum Geologists. Memoir 1: 62-84.<\/em><\/p>\n<p><em>Garc\u00eda Garmilla, F., Murelaga Bereicua, X., Aranburu Artano, A., Mendia Aranguren, M., Pascual Cuevas, A., Sagarna Aranburu, M. y Etxepare Igi\u00f1iz, L. (2009-2010). Presencia del m\u00e1rmol Vert D\u00b4Estours en el solado del Palacio de la Diputaci\u00f3n de \u00c1lava. Estudios del Museo de Ciencias Naturales de Alava 23: 39-48.<\/em><\/p>\n<p><em>L\u00f3pez Horgue, M. A., Iriarte, E., Schr\u00f6der, S., Fern\u00e1ndez Mendiola, P. A., Caline, B., Corneylli, H., Fr\u00eamont, J., Sudrie, M. y Zerti, S. (2010). Structurally controlled hydrothermal dolomites in Albian carbonates of the As\u00f3n valley, Basque Cantabrian Basin, Northern Spain. Marine and Petroleum Geology 27: 1069-1092.<\/em><\/p>\n<p><em>Mart\u00ednez Salcedo, A. (1997). La cultura material de \u00e9poca romana en Bizkaia: testimonios en torno a la actividad econ\u00f3mica. Izturitz 9: 565-578.<\/em><\/p>\n<p><em>Mendia, M., Monge Ganuzas, M., D\u00edaz, G., Gonz\u00e1lez, J., Albizu, X. (2011). Urdaibai: Gu\u00eda de lugares de inter\u00e9s geol\u00f3gico &#8211; Geologia interesguneen gidaliburua. Departamento de Medio Ambiente, Planificaci\u00f3n Territorial, Agricultura y Pesca. Gobierno Vasco \/ Eusko Jaurlaritza, 341 pp.<\/em><\/p>\n<p><em>Skelton, P. W. (1974). Aragonitic shell structure in the rudist Biradiolites, and some palaeobiological inferences. G\u00e9ologie M\u00e9diterran\u00e9enne 1: 53-74.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tierra y Tecnolog\u00eda n\u00ba 42 |\u00a0Texto | Laura Damas Moll\u00e1, Arantza Aranburu y Patxi Garc\u00eda Garmilla, doctores en CC. Geol\u00f3gicas de la Universidad del Pa\u00eds Vasco (Facultad de Ciencia y Tecnolog\u00eda, Dpto. Mineralog\u00eda y Petrolog\u00eda, 48940 Leioa, Bizkaia), y H\u00e9ctor Fano, de Troya Kontrol, S.L. 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